acaboclado.gif (28857 bytes)  El temperamento del Fila Brasileiro
por Jaime Pérez
(artículo publicado en "El Mundo del Perro" - Mayo/97)

Sin lugar a dudas, el temperamento del Fila Brasileiro es la característica que más lo define y diferencia del resto de las razas caninas. Asimismo es su peculiar comportamiento lo que le hace ganar adeptos.

La vida del Fila transcurre en un continuo ir y venir entre el amor y el odio. Amor a todo aquello que asume como propio: su dueño, su familia, sus propiedades... Odio hacia todo lo demás. Cualquier ser vivo ajeno a su entorno es considerado como un agresor, propiciándole la respuesta que a su juicio merece tal invasión.

Ya desde temprana edad el Fila observa un comportamiento característico, bien distinto de la mayoría de razas caninas. El cachorro de Fila no gusta de jugar con extraños por muy amables que éstos pretendan ser. A partir de los cuatro meses de edad comienza a desconfiar de las visitas, evitando todo contacto con ellas y alejándose gruñendo. Conforme pasan los días ese miedo y desconfianza hacia los desconocidos se va convirtiendo en exacerbado odio y, coincidiendo con el aumento de su potencial agresivo, consecuencia lógica de su desarrollo físico, aumenta también el número de reacciones agresivas ante extraños.

Es probable que la persona que posea un Fila por primera vez se sienta un tanto desconcertada ante la forma de proceder de su compañero durante los nueve o diez primeros meses de vida, ya que es frecuente que el mismo cachorro que gruñe y acosa al vecino lo reciba al día siguiente ofreciéndole el mejor de sus juguetes.

Pero esas alteraciones de comportamiento son absolutamente normales, ya que al fin y al cabo estamos hablando de un perro que se encuentra en su más tierna infancia, con unas ganas locas de jugar y de pasar el mayor tiempo posible en compañía. No obstante ya comienzan a aflorar en él las pautas de comportamiento típicas de la raza, y tan sólo es cuestión de tiempo, de poco tiempo, el que el cien por cien de los extraños sean siempre mal recibidos. A la vuelta de un año de edad, como máximo, todo ejemplar que haya crecido en un ambiente normal debe mostrarse agresivo dentro de su propio territorio.

Nos encontramos, por tanto, ante una de las poquísimas razas que todavía conservan un elevado instinto natural de guarda, y cuestión nuestra es que siga siendo así. En este sentido comentar que el Fila no necesita adiestramiento alguno para ejercer la guarda de una manera tremendamente resolutiva. Y cuando se dice que no necesita adiestramiento se dice también que no debe ser adiestrado. Téngase en cuenta que el estándar FCI de la raza define como faltas importantes las distintas desviaciones del comportamiento que puedan darse, a saber:

Faltas descalificantes: Agresividad hacia el dueño. Cobardía.
Faltas muy graves: Apatía o timidez. Sensibilidad negativa al disparo.

En pocas palabras, y para que el aficionado sepa situarse, es mucho más grave, y por lo tanto debería ser más penalizado, el que un Fila sea tímido o apático que el hecho de que sea prognata o tenga inserción alta de orejas. Así las cosas, todo adiestramiento que vaya encaminado a la ocultación de los mencionados defectos es tanto o más punible que la implantación de una prótesis dental o la corrección mediante cirugía de un mal porte de cola, por citar algunos ejemplos. Sin embargo es incluso recomendable que el perro sea adiestrado en lo que se denomina "obediencia básica", y que tales enseñanzas las reciba de su dueño, nunca de un extraño. Ello será una tarea sencilla dada la natural predisposición del Fila a agradar a su propietario y aportará el control necesario sobre el animal para convivir con nuestro entorno social de la manera más civilizada posible.

CONVIVIENDO CON FILAS

Quien piense adquirir un Fila y dejarlo solo en una finca o en una perrera, manteniendo con el animal el contacto estrictamente necesario para su alimentación, y esperar que una vez convertido en adulto ejerza la guarda con la contundencia que se le atribuye a la raza está profundamente equivocado. Desde muy temprana edad es imprescindible tener un contacto permanente con el animal como requisito básico para su adecuado desarrollo psíquico. El Fila necesita ser querido, ser apoyado en esos primeros ataques efectuados con más miedo que convicción, para después, alcanzado un cierto grado de madurez, desenvolverse con absoluta independencia del dueño sin esfuerzo alguno.

Una cuestión que inquieta al neófito es la convivencia del Fila con los niños de la familia. A este respecto comentar que no sólo no existe ningún problema, sino que se establece una sólida relación afectiva. Esta es una característica típica de la raza contemplada incluso en su estándar. Ahora bien, es un error que puede acarrear graves consecuencias del pretender que el Fila acepte a los amigos de los niños de la familia, los cuales, lógicamente, también son considerados como ajenos a su entorno social. La mejor solución para evitar desagradables accidentes es contar con una espaciosa perrera en la que nuestro amigo aguarde tranquilamente a que las visitas se marchen.

Incidiendo de nuevo en el tema del adiestramiento, comentar que existen personas que defienden la idea de que en esos casos lo mejor es llevar al perro a un adiestrador para modificar su comportamiento. Ello constituye una de las necedades más grandes que se pueden cometer con un ser vivo. Se trata de una violación de sus más básicos instintos, fijados y conservados durante años por criadores serios mediante un oportuno trabajo de selección y perfeccionamiento. Nadie, absolutamente nadie, tiene el derecho de modificar para su comodidad el temperamento del Fila en la medida que, como se comentó anteriormente, constituye el rasgo más característico de su identidad como raza. Si a nadie se le ocurre alterar elementos de su anatomía más, digamos, secundarios, ¿por qué pretender alterar su característico esquema de comportamiento?

Un Fila sociable es aquel que se integra en la unidad familiar; para él no existe más sociedad que ésa. Un Fila equilibrado es aquel que agrede con ferocidad sin necesidad de que se lo ordenen a cualquier invasor de su territorio, y un segundo después soporta estoicamente los tirones de oreja que le propina el pequeño de la casa.

Aquellas personas que no estén dispuestas a respetar esas pautas de comportamiento, sinceramente, por mucho que les atraiga el Fila, lo mejor que pueden hacer es elegir cualquier otra de las 400 razas reconocidas actualmente. A buen seguro disfrutarán de una experiencia más placentera.

EL FILA BRASILEIRO EN LAS EXPOSICIONES DE BELLEZA

Llegados a este punto es fácil concluir que el Fila Brasileiro tiene difícil ubicación en el ambiente de "glamour" que rodea a una exposición canina de belleza. No obstante, en la medida que las partes implicadas estén dispuestas a cooperar, no es una meta inalcanzable. Si, por un lado, los jueces asumen que no es preciso tocar al animal para evaluarlo, y por el otro, los expositores mantienen en todo momento un absoluto control sobre sus ejemplares, el acontecimiento discurrirá sin ningún tipo de incidentes.

Debido al mestizaje al que se sometió al Fila, el temperamento de la mayoría de los Filas europeos está seriamente distorsionado, siendo frecuente contemplar ejemplares apáticos y hasta incluso miedosos. Y, paradójicamente, son las exposiciones de belleza las que han contribuido en buena medida a este desastre. Hasta hace poco tiempo se podían contar con los dedos de una mano los jueces europeos que sabían valorar el temperamento del Fila, y sin embargo eran muchos los que se empeñaban en tocar al animal o en penalizar cualquier reacción agresiva. Con ello, además de evidenciar un supino desconocimiento del estándar, propiciaban el que ejemplares atípicos conquistaran los primeros puestos, y por consiguiente fueran utilizados masivamente en la cría. Por otro lado, criadores sin escrúpulos aprovechaban esa circunstancia para hacer campeones, y cuando el aficionado, que puede ser ignorante pero no tonto, les comentaba la aparente falta de temperamento del ejemplar expuesto se le argumentaba que "aquí no es agresivo porque es un Fila de exposición y sabe cómo ha de comportarse, pero fuera de aquí ¡es una fiera!".

Las exposiciones de la FCI deben regirse por los estándares publicados por dicha organización. Lean el estándar del Fila y comprobarán que existe un capítulo entero dedicado al test de temperamento que deben superar todos aquellos ejemplares que aspiren a ser campeones. No se trata de un documento adicional o de una norma con ámbito tan sólo en las monográficas organizadas por el Club de raza. Si se olvida de ese capítulo, ¿qué impide obviar cualquier otro que afecte al fenotipo?

Si este artículo comenzaba diciendo que el temperamento del Fila le hace ganar adeptos podría concluir diciendo que su ausencia motiva el desengaño de múltiples aficionados. Es labor de los que asumen voluntariamente la responsabilidad de criar esta magnífica raza el velar por sus características fenotípicas y de temperamento. Es cuestión del futuro comprador el no cegarse por el cúmulo de CAC’s y CACIB’s conseguidos por los padres del cachorro que le ofrecen. Si le es posible debe visitar a los padres, o, mejor aún, conocer otros hijos que hayan podido tener anteriormente y observar su comportamiento.