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EXTERIOR
Desde el punto de vista
de la arquitectura, Eunate resulta un edifico sencillo, construido con piedra cortada en
hermosos sillares que nos indican la calidad de su cuidada construcción. El edificio
presenta planta octogonal de lados ligeramente desiguales, en cuyo eje principal se
disponen una puerta de ingreso y el diminuto ábside, en tanto que en el eje transversal a
este, se abre por el lado norte una segunda portada que constituyó el acceso principal.
ALZADO:
Lo primero que llama la atención
del templo es la altura de sus muros. Más altos de normal para una construcción
románica, son un "anuncio" del gusto llamado gótico. Contribuyen a producir
esta sensación ascensional las columnas que aguantan los ángulos vivos del octógono.
Estas, que llegan hasta la hilera de modillones del tejado, se rematan con capiteles
decorados con motivos vegetales. A cada lado de estos, se distribuyen otras columnas de
menor altura que llegan hasta una imposta de piedra cortada en bisel, que corre al nivel
de las ventanas; sus capiteles labrados con gran minuciosidad, están formados por grandes
hojas de acanto que finalizan en volutas muy pronunciadas.
Mientras que las columnas mas altas
se encargan de sostener la cubierta, las columnas adosadas soportan los grandes arcos
apuntados ciegos, sobre los que se descarga el peso del paramento superior. Alguno de
estos arcos son bastante apuntados en los muros mas próximos al ábside, obligados por la
menor longitud estos lados del octógono. Tres de ellos tienen ventanales de medio punto
con arcos de grueso bocel. Estos arcos también están flanqueados por columnas - dos en
cada ventana y en cada lado (interior y exterior de la iglesia)- que terminan en capiteles
profusamente adornados con motivos vegetales muy estilizados. Los cimacios, la imposta y
la arquivolta son de talla biselada.
TORRE, CUBIERTA y ESPADAÑA:
Uno de los elementos que
"rompen" la armonía de la planta ochavada, es la torrecilla de planta cuadrada
adosada en el lado de la epístola. En su interior se desarrolla una escalera que permite
subir al tejado, haciéndolo transitable.  Probablemente
sirvió para facilitar el acceso a la linterna funeraria en la que permanecía encendida
la llama en homenaje a los difuntos. La cubierta, con forma de pirámide octogonal, esta
construida a base de lajas de piedra, aunque en cada una de sus caras se intercalan
pequeños lucernarios, alternandose los formas octogonales con formas hexagonales. El
alero de la cubierta se soporta gracias a una hilera de modillones, todos ellos
lisos.Coronando la cubierta, podremos observar una espadaña de doble arco de medio punto,
destinado a alojar campanas. Siguiendo la hipótesis antes citada, esta espadaña debió
sustituir a la linterna funeraria.
ÁBSIDE:
A uno de los paneles del muro, el situado al Este, está adosado un
ábside pentagonal bastante profundo. En los ángulos que forman estos planos, se disponen
fuertes columnas rematadas en capiteles con talla vegetal de grandes volutas que quedan al
mismo nivel que los canecillos o modillones del alero. Al contrario que los de la nave
principal, estos canecillos están decorados. Se trata de grandes cabezas o máscaras muy
expresivas y fuertemente trabajadas. Sus rasgos, tema que también trato en el capítulo
"Enigmas", representan cabezas monstruosas sumamente expresivas, alguna de ellas
devorando hombres. Las correspondientes al lado Norte se encuentran muy deterioradas.
En el centro de cada uno de los lados que forman el ábside, hay una ventana muy
abocinada, alternándose dos ciegas y tres abiertas con lucernarios alargados como
saeteras. Los arcos son de medio punto, con arquivolta lisa que se apoya en columnas
cortas con fuertes capiteles de talla vegetal, abundando los decorados con hojas de acanto
muy trabajadas. Los ábacos o cimacios son también de talla vegetal, alternándose hojas
y palmetas.
PORTADAS:
Son dos las puertas
que dan acceso al interior del templo. La principal se orienta al Norte y en ella se
suceden cuatro arcos de bocel -o baquetones- y tres arquivoltas, que se apoyan en 4
columnas - dos por cada lado - coronadas por capiteles. La arquivolta exterior ejerce de
guardalluvia y está formada por una sucesión longitudinal de figuras. En la clave,
presidiendo el desfile, apenas se vislumbra un rostro de aspecto demoníaco. Por el lado
izquierdo, y de abajo hacia arriba, se suceden: un hombre desnudo portando un saco, que se
apoya sobre una cabeza barbuda, y sobre él, otra cabeza barbuda con la boca abierta; un
caballero cuyas manos intentan cerrar la capa con capucha que viste sobre una larga
túnica, sus pies se apoyan sobre un rostro grotesco que saca la lengua; un dragón alado
con cabeza de hombre, sobre la que se dibuja una roseta de cuatro pétalos; un
hombre de larga túnica y jubón corto que sostiene en sus manos un pequeño saco o bolsa,
apoyándose sobre una repisa saliente; un dragón alado; y un perro o algo similar, echado
sobre sus cuatro patas. Por el lado derecho, y también de abajo hacia arriba, se suceden:
una cabeza y sobre esta un animal de larga cola echado sobre cuatro patas; una mujer
desnuda en cuyo cuerpo se enrosca una serpiente que surge de sus pies y va a beber en una
copa que ella sostiene entre las manos; la cola de una figura irreconocible; un dragón
alado con cabeza de obispo; una arpía con cabeza coronada; y otra especie de perro de
corta cola, echado sobre sus cuatro patas.
El significado de este conjunto de símbolos resulta enigmático, así que me limitaré
únicamente a exponer aquellos que se asocian con algunas de estas figuras. Por ejemplo:
la arpía - ser híbrido formado generalmente por cuerpo
de ave, cabeza de mujer, patas con garras y cola de serpiente - es un monstruo de
significado negativo, ya que se considera como imagen del pecado y del mal, de la avidez,
de la codicia. Son alegorías o personificaciones de los vicios en su doble tensión:
culpa/castigo. También se considera que las arpías son un símbolo de los poderes antagónicos que hay que sojuzgar para
poder avanzar; fuerzas contrapuestas en equilibrio, la fuerza de la consciencia frente a
la inconsciencia (en Navarra, la representación de la arpía está vinculada
geográficamente al Camino de Peregrinación, y desde aquí se difundió a otras iglesias,
la mayoría de la segunda mitad del siglo XII o inicios del siglo XIII); el dragón es un arquetipo y procede del miedo visceral del hombre a lo
desconocido, en él se refuerza la "animalidad" de los monstruos reuniendo el  carácter terrestre de los reptiles, pero dotado de patas y
garras como los cuadrúpedos, de alas que le confieren velocidad, y de fauces y colmillos
que le permiten engullir.
Para los investigadores de lo esotérico la mujer desnuda podría referirse a la Madre-Tierra alimentando a las fuerzas
telúricas, representadas por la serpiente, con ese recipiente sagrado y mágico con forma
de copa-grial. Para estos investigadores, el caballero de la capa representaría a un templario.
Las arquivoltas interiores se decoran con un doble espacio de motivos vegetales, el
primero con palmetas y el segundo con roleos vegetales en cuyo centro se inscriben frutos
(granadas), en tanto que en la siguiente arquivolta figuran restos de bolas y cabezas de
clavo. Respecto a los hermosos capiteles de las columnas, destaca la prolongación,
en forma de imposta corrida, de sus ábacos hasta las jambas de las puertas, estando
decorados por flores geométricas enmarcadas entre los lazos de lo que parecen ser hojas.
De los cuatro capiteles, el de más a la izquierda presenta un entrelazado de tallos. Los
dos más próximos a la puerta, son simétricos y en ellos hay unos mascarones bigotudos
cuyas barbas se bifurcan formando grandes espirales. El cuarto está muy deteriorado,
siendo casi imposible su interpretación. Presenta gran similitud, tanto por su
configuración arquitectónica como por su repertorio decorativo, con la portada de la
iglesia de San Miguel de la cercana localidad de Olcoz, también de la segunda mitad del siglo XII, por lo que
resulta sumamente probable que ambas saliesen del mismo taller de cantería (ver
enígmas). La otra portada, en eje con el ábside, constituye un sencillo arco de medio
punto bajo un guardalluvia decorado con flores de ocho pétalos dispuestas en forma de
punta de diamante, elemento decorativo que gozó de amplia difusión en la decoración de
las portadas medievales navarras cuya presencia puede constatarse en importantes ejemplos
fechados en las décadas centrales del siglo XIII, como son las portadas de San Román de
Cirauqui y de San Pedro de la Rúa de Estella.
 
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