berengaria: effigy - bérengère: gisant      la tumba de Berenguela

Este mausoleo dedicado a Berenguela, la más serena reina de Inglaterra y fundadora de este monasterio, fue restaurado y reubicado en este lugar más solemne, y en él se introdujeron los huesos que fueron encontrados, el 27 de mayo de 1672, en la vieja tumba. Éste había sido trasladado desde la abadía de Pietas Dei hasta la Catedral el 2 de diciembre de 1821.

© Manuel Sagastibelza

 revisión: 25-II-2004

La placa que contiene este texto, y que se ha insertado a un lado de la nueva base que soporta la efigie yaciente de Berenguela, proviene del basamento anterior y recoge el traslado del mausoleo a la catedral, y no a su ubicación actual. Desconozco cual es el motivo que ha llevado a los responsables de ésta a conservarla, pero está claro que lleva a confusión. Además, a tenor de las últimas investigaciones realizadas por André Bouton, parece demostrado que los restos óseos de Berenguela nunca se movieron de la fosa en la que se enterraron hasta su descubrimiento en 1960.

Hasta entonces se había dado por bueno que dichos restos habían sido extraídos y trasladados a otro lugar de la abadía, con ocasión del incendio que la asoló en 1365. Al menos así lo recogía una placa de bronce colocada en 1602 en uno de los muros laterales del ábside, aunque sin especificar ni el lugar de la exhumación ni el de la nueva inhumación. Otra placa, esta vez de pizarra, colocada sobre el mausoleo de Berenguela con motivo de su traslado al coro de la abadía en 1672, informaba de lo siguiente: "Este mausoleo de la serenísima Berenguela, Reina de los Ingleses, ilustre fundadora de este monasterio, fue reparado y trasladado a este lugar más majestuoso y en él se encerraron los huesos descubiertos en la antigua tumba. El 27 de mayo del año de gracia 1672". Sin embargo, durante las obras de restauración de la abadía, bajo el suelo de la sala capitular se descubrió una fosa con un esqueleto de mujer. Casi de inmediato algunos historiadores locales lo atribuyeron a Berenguela, por lo que se encargó su estudio a los forenses de la Facultad de Medicina de la Universidad de Caen. Aunque al principio esta identificación era cuestionada por algunos expertos, en la actualidad la mayoría de los investigadores la da por cierta, sobre todo teniendo en cuenta las conclusiones reflejadas en el estudio antropológico realizado. Hoy en día la cuestión podría ser fácilmente salvable, toda vez que la comparación de su ADN con el de los restos óseos encontrados en la tumba de Sancho 'el Fuerte', permitiría establecer si existe una relación de hermanos.

El esqueleto de Berenguela se hallaba en posición de decúbito supino, presentando su cráneo una curiosa oquedad en la zona témporo-parietal izquierda. Al parecer la tumba habría sido profanada y expoliada con anterioridad y esta oquedad sería consecuencia directa de haberse utilizado el cráneo como punto de apoyo para una palanca metálica y puntiaguda con la que se habría desencasquetado la valiosa diadema que coronaría la cabeza de Berenguela. Su existencia parece confirmada por los restos de cobre hallados en el cráneo, metal que se habría empleado para realizar la montura circular de la joya. Nada se sabe sobre los autores del saqueo, aunque se ha apuntado la posibilidad de que éste lo habrían realizado los propios monjes de la abadía que, ante la oleada de saqueos que se estaban produciendo por la zona como consecuencia del enfrentamiento entre ingleses y franceses, habrían decidido adelantarse.

Luis del Campo, en base al informe forense redactado, realizó un completo análisis de la figura corporal de Berenguela, concluyendo que la estatura de Berenguela no sobrepasaría los 1,60 metros. Los cálculos hallados por métodos antropométricos lo confirman y equivalen a 1,57 metros. En la actualidad mujer con esta talla se considera ligeramente baja, más quizás fuera normal o aceptable en los siglos XII y XIII... ...El índice de "robustesse" para el fémur de Berenguela lo cifran en 12,8 y para la tibia en 18,8, que pudiera traducirse en huesos sólidos o robustos. Teniendo en cuenta que los músculos se asientan en zonas óseas, a través de las inserciones tendinosas, pudiera emitirse la hipótesis que muslos y piernas de Berenguela acusarían estructuras y volumen bien desarrollados, sinónimo de belleza en sus extremidades inferiores... ...las magistrales mensuraciones y direcciones de los huesos craneales de Berenguela, proporcionados por los citados antropólogos... ...coincidirían con los rasgos de la escultura que forma parte del sepulcro conservado de Berenguela: frente llana o lisa, arcadas superciliares apenas ostensibles, cara estrecha, pómulos poco remarcables, con eminencia mentoniana saliente y triangular.  Se trataría del fiel retrato de la Infanta navarra, modelado directamente del original, o con mayor verosimilitud tomando como modelo cuadro pictórico diseñado del natural. En cualquier caso se trataría de los rasgos anatómicos exhibidos en vida y resultarían un caso más de la costumbre de la época, consistente en colocar sobre la parte externa o visible de la tumba la figura perteneciente a la fenecida. Así lo comprobé al estudiar exhaustivamente la estatua yaciente de Sancho el Fuerte, hermano de Berenguela, que se encuentra en la Colegiata de Roncesvalles. Se trataría de procedimiento similar al utilizado modernamente en Medicina Legal con fines identificativos, superposición fotográfica sobre cadáver, con la finalidad de determinar coincidencias. Análogamente el escultor reproduciría la facies exacta de Berenguela, pero su figura en piedra es la de una mujer joven, antes de llegar al esplendor de su vida, quizá hasta núbil... ...semeja virgen dispuesta en los altares y hace recordar dictamen de quien la conoció personalmente, Guillermo de Neubrigde, "famosa pulchritudinis et prudentiae virginem.

Por lo que se refiere a su tumba, Etienne Bouton, en el capítulo "Las peregrinaciones del Mausoleo de Berenguela" de L'ÉPAU, L'ABBAYE D'UNE REINE, nos dice que si el cuerpo de la reina Berenguela ha gozado de una paz relativa hasta que Pierre Térouanne la encontró en 1960 en la sala capitular, donde había sido inicialmente depositado, su efigie de piedra fue mucho más viajera. Hasta donde yo sé, ha ocupado 8 emplazamientos diferentes antes del actual:
 

En la sala capitular, donde permanecerá durante varios siglos.

En en interior de la iglesia abacial, a la que se traslada en 1602, ubicándose cerca del altar, en paralelo al muro del lado del evangelio.

En 1672 se traslada a un lugar más solemne de la misma iglesia, el centro del coro, donde permanecerá hasta 1790.

Convertida la abadía en una explotación agrícola, las molestias que ocasiona el mausoleo hacen que, tanto la efigie como su base, sean desmontadas y trasladadas. Un anticuario inglés (Charles Stothard) las encuentra bajo un montón de trigo.

El monumento es ofrecido en 1821 por Pierre Thoré (propietario de la abadía) a la catedral de Le Mans, siendo ubicado en el transepto norte.

En 1860 se decide levantar en dicho lugar un monumento a Monseñor Bouvier, por lo que el mausoleo de  Berenguela se traslada a otro transepto.

En 1921, al decidirse erigir, nuevamente sobre el lugar que ocupa, un monumento en conmemoración de los eclesiásticos de la diócesis muertos por Francia en el transcurso de la Gran Guerra (Primera Guerra Mundial), se vuelve a trasladar al transepto norte, ocupando esta vez un espacio más cercano al altar del crucifijo.

Una vez restaurada la abadía de l'Epau, la efigie tumbal de Berenguela, sin su basamento del siglo XVII, es trasladada hasta la capilla de los Tres Reyes. Fue en este emplazamiento en el que, en junio de 1984, la reina Isabel II de Inglaterra se arrodilló ante la efigie de 'nuestra' reina de Inglaterra, formulando el deseo de que "Berenguela y Ricardo fueran reunidos después de tantos siglos de separación".

Finalmente, en 1988 la efigie es trasladada, no a Fontevraud (donde reposan los restos de Ricardo), sino hacia la vecina sala capitular en la que se encuentra hoy."
 

Después de leer esto, a uno le queda la impresión de que, desde que Berenguela quedó viuda de Ricardo, de una manera o de otra, no ha dejado de ser, para muchos, un 'estorbo'. Afortunadamente, y casi 800 años después de su muerte, como dice Ann Trindade, Francia, el país de sus antiguos enemigos, ha honrado su última morada, aunque también añade que Inglaterra, que la proclama como reina suya, la ha olvidado del todo. Nada dice de Navarra, donde no sólo no se la reclama, es que ni siquiera se la recuerda.

Respecto al autor y a la fecha de construcción del mausoleo, nada se sabe. Los investigadores estiman que los monjes lo habrían encargado durante la segunda mitad del siglo XIII. Siendo poco probable que el autor hubiera conocido en vida a Berenguela, lo más seguro es que, como apunta Luis del Campo, para la ejecución de la escultura se hubiera basado en algún retrato de ella. La correspondencia entre los rasgos de la cara de la efigie y los del cráneo encontrado, así invitan a suponerlo. En este sentido, la única duda surge con respecto a la nariz, pues como se puede comprobar en el dibujo realizado por Charles A. Stothard en 1816 -año en el que la encontró- la efigie de Berenguela carecía de ella. Lo mismo se podría pensar de la mano izquierda, que también falta en el dibujo, pero lo cierto es que es la original. Según se recoge en MONUMENTAL EFFIGIES OF GREAT BRITAIN, el libro que recoge los dibujos y las anotaciones del mencionado anticuario inglés, la mano fue encontrada junto a la efigie. Agnes Strickland, en el capítulo correspondiente a "Berengaria of Navarre" de su THE LIVES OF THE QUEENS OF ENGLAND (1840-48), comenta lo siguiente al respecto:

Berenguela fue enterrada en su propia majestuosa abadía. A continuación, transcribimos los detalles más interesantes de su monumento, recogidos del notable trabajo posterior al Sr. Stothard, editado (en 1832) por su consumada viuda, ahora Sra. de Bray (Alfred Stothard murió en 1821 tras caer al suelo desde el andamio en el que dibujaba la vidriera de una iglesia de Devon). "Cuando el Sr. Stothard visitó la abadía de l’Épau, cerca de Le Mans,  a la búsqueda de la tumba de Berenguela, encontró la iglesia convertida en un granero, y el objeto de su investigación, mutilado y oculto bajo una gran cantidad de trigo. El grado de conservación era excelente, a excepción del brazo izquierdo. Sobre la efigie se extendían los huesos de la reina, testigos silenciosos de la profanación sacrílega de la tumba. Después de la correspondiente búsqueda, una porción del brazo que pertenecía a la estatua fue recuperada". Tres hombres, que habían participado en los trabajos que supusieron esta destrucción, indicaron "que el monumento, incluida la efigie, estaba ubicado en el centro de la nave, en el lado este de la iglesia; que no había ataúd dentro de él, sino una caja cuadrada pequeña, conteniendo huesos, piezas de lino, un poco de tela bordada con oro y una pizarra con una inscripción". La pizarra fue encontrada en posesión de un canónigo de la iglesia de St. Julián de Le Mans.

Aunque hoy sabemos que los huesos que se describen no pertenecían a la infanta navarra, el comentario recogido explica las dudas planteadas por algunos investigadores locales sobre la naturaleza del esqueleto encontrado por Pierre Tèrouanne en 1960. Dejando de lado esta cuestión, y la  del posible parecido, lo que si queda claro es que el artista procuró que la representación de Berenguela transmitiera majestuosidad, ya que la longitud de la talla alcanza los 1.99 m.. No se puede decir que sea la obra de un gran maestro -el presupuesto de los monjes no daría para mucho, sobre todo teniendo en cuenta que las obras de la abadía todavía continuaban- pero su ejecución es correcta. Independientemente de su calidad, lo que más interesa analizar es el valor simbólico de la representación: su condición de Reina nos la recuerda la corona; sus virtudes como leal esposa, el podenco que descansa a sus pies (representación típica); su matrimonio con Ricardo Corazón de León, el león que 'protege' al podenco; y sus obras de caridad, el limosnero que cuelga del cinturón, cuya fina tela deja 'transparentar' una monedas. Berenguela, además, porta entre sus manos, a la altura del pecho, un libro de Horas en clara evocación al fin de su vida (la extraña forma en que lo sujeta es bastante excepcional). En su portada se repite la efigie sedente de Berenguela pero con dos diferencias: sus manos ya no sostienen ningún libro y se juntan a la altura del pecho en un gesto de de oración; y sus ojos están ahora cerrados, al contrario de la imagen principal en la que ha sido representada con los ojos abiertos, esperando el día del Juicio Final. Esta segunda imagen de Berenguela se acompaña de dos cirios encendidos colocados a ambos lados.

El color de la piedra desnuda que actualmente muestra la efigie se debe a la total pérdida de los colores que la recubrían originalmente. Gracias a su minuciosa observación, los expertos han podido determinar los colores de fondo con los que fueron pintados los distintos elementos de la representación (los colores de los detalles, así como su dibujo, se han perdido definitivamente): la capa era de color rojo, el vestido azul, el cinturón dorado, al igual que el broche, la corona y el collar y el velo que cubre su pelo verde grisáceo. Estos colores se repetirían también en la imagen del libro.
 


Pierre Térouanne mostrando el cráneo.


M. Guy analizando datos antropométricos.

© Ann Trindade
Tumba de Berenguela. Primer plano
Fotografía cedida por Ann Trindade.


Piezas del basamento original del mausoleo.


Último emplazamiento del mausoleo dentro de la catedral de Le Mans.

© Manuel Sagastibelza
Los ojos abiertos simbolizan la transición de la muerte, como paso previo a la vida eterna. Su representación con el pelo suelto es la típica de las doncellas (las casadas, por el contrario, se representan con toga y barboquejo). Este hecho ha alimentado el tópico de que permaneció virgen durante su matrimonio.

© Manuel Sagastibelza
Detalle del Limosnero. El artista ha querido dejar patente su función (se pueden contar hasta 6 monedas) para recordar las obras de caridad de Berenguela.

© Manuel Sagastibelza
El león (valor) protegiendo al podenco (lealtad). Ann Trindade se pregunta si la actitud con la que se ha representado al león es de protección... o de dominación.

© Manuel Sagastibelza
Portada del Libro de Horas. En su costado derecho se han representado las páginas y el broche que lo cierra.


Reconstrucción por software de los colores originales de la efigie, tomando como base el dibujo de Charles A. Stothard recogido en su Monumental Effigies of Great Britain, 1832.


Notas:

-Las fotografías del esqueleto y su análisis, de la placa de pizarra, de la tumba en la catedral y de las piezas del basamento anterior, se han obtenido de "L'Épau, la Abbaye d'une Reine", que hasta donde puedo saber, son propiedad de Etienne Bouton y Gilles Kervella.

El resto de las fotografías son propiedad de los autores de este trabajo, obtenidas en nuestro segundo viaje a Le Mans, toda vez que los negativos que contenían las realizadas en el primer viaje fueron estropeados en Foto Auma de Pamplona, el establecimiento al que llevamos a revelarlos.

© Manuel Sagastibelza