Hasta entonces se había
dado por bueno que dichos restos habían sido extraídos y trasladados a otro lugar de la
abadía, con ocasión del incendio que la asoló en 1365. Al menos así lo recogía una
placa de bronce colocada en 1602 en uno de los muros laterales del ábside, aunque sin
especificar ni el lugar de la exhumación ni el de la nueva inhumación. Otra placa, esta
vez de pizarra, colocada sobre el mausoleo de Berenguela con motivo de su
traslado al coro de la abadía en 1672, informaba de lo siguiente: "Este mausoleo de la serenísima
Berenguela, Reina de los Ingleses, ilustre fundadora de este monasterio, fue reparado y
trasladado a este lugar más majestuoso y en él se encerraron los huesos descubiertos en
la antigua tumba. El 27 de mayo del año de gracia 1672".
Sin embargo, durante las obras de restauración de la abadía, bajo el suelo de la sala
capitular se descubrió una fosa con un esqueleto de mujer. Casi de inmediato algunos
historiadores locales lo atribuyeron a Berenguela, por lo que se encargó
su estudio a los forenses de la Facultad de Medicina de la Universidad de Caen. Aunque al
principio esta identificación era cuestionada por algunos expertos, en la actualidad la
mayoría de los investigadores la da por cierta, sobre todo teniendo en cuenta las
conclusiones reflejadas en el estudio antropológico realizado. Hoy en día la cuestión
podría ser fácilmente salvable, toda vez que la comparación de su ADN con el de los
restos óseos encontrados en la tumba de Sancho 'el Fuerte',
permitiría establecer si existe una relación de hermanos.
El esqueleto de Berenguela se
hallaba en posición de decúbito supino, presentando su cráneo una curiosa oquedad en la
zona témporo-parietal izquierda. Al parecer la tumba habría sido profanada y expoliada
con anterioridad y esta oquedad sería consecuencia directa de haberse utilizado el
cráneo como punto de apoyo para una palanca metálica y puntiaguda con la que se habría
desencasquetado la valiosa diadema que coronaría la cabeza de Berenguela. Su
existencia parece confirmada por los restos de cobre hallados en el cráneo, metal que se
habría empleado para realizar la montura circular de la joya. Nada se sabe sobre los
autores del saqueo, aunque se ha apuntado la posibilidad de que éste lo habrían
realizado los propios monjes de la abadía que, ante la oleada de saqueos que se estaban
produciendo por la zona como consecuencia del enfrentamiento entre ingleses y franceses,
habrían decidido adelantarse.
Luis del Campo, en base
al informe forense redactado, realizó un completo análisis de la figura corporal de Berenguela,
concluyendo que la
estatura de Berenguela no sobrepasaría los 1,60 metros. Los cálculos hallados por
métodos antropométricos lo confirman y equivalen a 1,57 metros. En la actualidad mujer
con esta talla se considera ligeramente baja, más quizás fuera normal o aceptable en los
siglos XII y XIII... ...El índice de "robustesse" para el fémur de Berenguela
lo cifran en 12,8 y para la tibia en 18,8, que pudiera traducirse en huesos sólidos o
robustos. Teniendo en cuenta que los músculos se asientan en zonas óseas, a través de
las inserciones tendinosas, pudiera emitirse la hipótesis que muslos y piernas de
Berenguela acusarían estructuras y volumen bien desarrollados, sinónimo de belleza en
sus extremidades inferiores... ...las magistrales mensuraciones y direcciones de los
huesos craneales de Berenguela, proporcionados por los citados antropólogos...
...coincidirían con los rasgos de la escultura que forma parte del sepulcro conservado de
Berenguela: frente llana o lisa, arcadas superciliares apenas ostensibles, cara estrecha,
pómulos poco remarcables, con eminencia mentoniana saliente y triangular. Se
trataría del fiel retrato de la Infanta navarra, modelado directamente del original, o
con mayor verosimilitud tomando como modelo cuadro pictórico diseñado del natural. En
cualquier caso se trataría de los rasgos anatómicos exhibidos en vida y resultarían un
caso más de la costumbre de la época, consistente en colocar sobre la parte externa o
visible de la tumba la figura perteneciente a la fenecida. Así lo comprobé al estudiar
exhaustivamente la estatua yaciente de Sancho el Fuerte, hermano de Berenguela, que se
encuentra en la Colegiata de Roncesvalles. Se trataría de procedimiento similar al
utilizado modernamente en Medicina Legal con fines identificativos, superposición
fotográfica sobre cadáver, con la finalidad de determinar coincidencias. Análogamente
el escultor reproduciría la facies exacta de Berenguela, pero su figura en piedra es la
de una mujer joven, antes de llegar al esplendor de su vida, quizá hasta núbil...
...semeja virgen dispuesta en los altares y hace recordar dictamen de quien la conoció
personalmente, Guillermo de Neubrigde, "famosa pulchritudinis et prudentiae virginem.
Por lo que se
refiere a su tumba, Etienne Bouton,
en el capítulo "Las peregrinaciones del Mausoleo de Berenguela" de
L'ÉPAU,
L'ABBAYE D'UNE REINE, nos dice que
si el cuerpo de la reina Berenguela ha
gozado de una paz relativa hasta que Pierre Térouanne la encontró en 1960 en la sala
capitular, donde había sido inicialmente depositado, su efigie de piedra fue mucho más
viajera. Hasta donde yo sé, ha ocupado 8 emplazamientos diferentes antes del actual:
1º |
En la sala capitular, donde
permanecerá durante varios siglos. |
2º |
En en
interior de la iglesia abacial, a la que se traslada en 1602, ubicándose cerca del altar,
en paralelo al muro del lado del evangelio. |
3º |
En 1672
se traslada a un lugar más solemne de la misma iglesia, el centro del coro, donde
permanecerá hasta 1790. |
4º |
Convertida
la abadía en una explotación agrícola, las molestias que ocasiona el mausoleo hacen
que, tanto la efigie como su base, sean desmontadas y trasladadas. Un anticuario
inglés (Charles Stothard) las encuentra bajo un montón de trigo. |
5º |
El
monumento es ofrecido en 1821 por Pierre Thoré (propietario de la abadía) a la catedral
de Le Mans, siendo ubicado en el transepto norte. |
6º |
En 1860
se decide levantar en dicho lugar un monumento a Monseñor Bouvier, por lo que el mausoleo
de Berenguela se traslada a otro transepto. |
7º |
En 1921,
al decidirse erigir, nuevamente sobre el lugar que ocupa, un monumento en
conmemoración de los eclesiásticos de la diócesis muertos por Francia en el transcurso
de la Gran Guerra (Primera Guerra Mundial), se vuelve a trasladar al transepto norte,
ocupando esta vez un espacio más cercano al altar del crucifijo. |
8º |
Una vez
restaurada la abadía de l'Epau, la efigie tumbal de Berenguela, sin su basamento del
siglo XVII, es trasladada hasta la capilla de los Tres Reyes. Fue en este emplazamiento en
el que, en junio de 1984, la reina Isabel II de Inglaterra se arrodilló ante la efigie
de 'nuestra' reina de Inglaterra, formulando el deseo de que "Berenguela y
Ricardo fueran reunidos después de tantos siglos de separación". |
9º |
Finalmente, en
1988 la efigie es trasladada, no a Fontevraud (donde reposan los restos de Ricardo), sino
hacia la vecina sala capitular en la que se encuentra hoy."
|
Después de leer esto, a
uno le queda la impresión de que, desde que Berenguela quedó
viuda de Ricardo, de una manera o de otra, no ha dejado de ser, para muchos, un 'estorbo'.
Afortunadamente, y casi 800 años después de su muerte, como dice Ann Trindade,
Francia, el país de sus antiguos enemigos, ha honrado
su última morada,
aunque
también añade que
Inglaterra, que la proclama como
reina suya, la ha olvidado del todo.
Nada dice de Navarra,
donde no sólo no se la reclama, es que ni siquiera se la recuerda.
Respecto al autor y a la
fecha de construcción del mausoleo, nada se sabe. Los investigadores estiman que los
monjes lo habrían encargado durante la segunda mitad del siglo XIII. Siendo poco probable
que el autor hubiera conocido en vida a Berenguela, lo más seguro es que,
como apunta Luis del Campo, para la ejecución de la escultura se hubiera basado en algún retrato de ella. La
correspondencia entre los rasgos de la cara de la efigie y los del cráneo encontrado,
así invitan a suponerlo. En este sentido, la única duda surge con respecto a la nariz, pues como se puede
comprobar en el dibujo realizado por Charles A. Stothard en 1816 -año en
el que la encontró- la efigie de Berenguela carecía
de ella. Lo mismo se podría pensar de la mano izquierda, que también
falta en el dibujo, pero lo cierto es que es la original. Según se
recoge en MONUMENTAL EFFIGIES OF GREAT BRITAIN, el libro que
recoge los dibujos y las anotaciones del mencionado anticuario inglés,
la mano fue encontrada junto a la efigie. Agnes Strickland, en el
capítulo correspondiente a "Berengaria of Navarre" de su THE LIVES OF
THE QUEENS OF ENGLAND (1840-48), comenta lo siguiente al respecto:
Berenguela fue
enterrada en su propia majestuosa abadía. A continuación, transcribimos
los detalles más interesantes de su monumento, recogidos del notable
trabajo posterior al Sr. Stothard, editado
(en
1832)
por su consumada viuda, ahora Sra. de Bray
(Alfred
Stothard murió en 1821 tras caer al suelo desde el andamio en el que
dibujaba la vidriera de una iglesia de Devon).
"Cuando el Sr. Stothard visitó la abadía de l’Épau, cerca de Le Mans,
a la búsqueda de la tumba de Berenguela, encontró la iglesia convertida
en un granero, y el objeto de su investigación, mutilado y oculto bajo
una gran cantidad de trigo. El grado de conservación era excelente, a
excepción del brazo izquierdo. Sobre la efigie se extendían los huesos
de la reina, testigos silenciosos de la profanación sacrílega de la
tumba. Después de la correspondiente búsqueda, una porción del brazo que
pertenecía a la estatua fue recuperada". Tres hombres, que habían
participado en los trabajos que supusieron esta destrucción, indicaron
"que el monumento, incluida la efigie, estaba ubicado en el centro de la
nave, en el lado este de la iglesia; que no había ataúd dentro de él,
sino una caja cuadrada pequeña, conteniendo huesos, piezas de lino, un
poco de tela bordada con oro y una pizarra con una inscripción". La
pizarra fue encontrada en posesión de un canónigo de la iglesia de St.
Julián de Le Mans.
Aunque hoy sabemos que los huesos que se describen no pertenecían a la
infanta navarra, el comentario recogido explica las dudas planteadas por
algunos investigadores locales sobre la naturaleza del esqueleto
encontrado por Pierre Tèrouanne en 1960. Dejando de lado esta cuestión,
y la del posible parecido, lo que si queda claro
es que el artista procuró que la representación de Berenguela
transmitiera majestuosidad, ya que la longitud de la talla alcanza los 1.99 m.. No se
puede decir que sea la obra de un gran maestro -el presupuesto de los monjes no daría
para mucho, sobre todo teniendo en cuenta que las obras de la abadía todavía
continuaban- pero su ejecución es correcta. Independientemente de su calidad, lo que más
interesa analizar es el valor simbólico de la representación: su condición de Reina nos
la recuerda la corona; sus virtudes como leal esposa, el podenco que descansa a sus pies
(representación típica); su matrimonio con Ricardo
Corazón de León, el león que 'protege' al
podenco; y sus obras de caridad, el limosnero que cuelga del cinturón, cuya fina tela
deja 'transparentar' una monedas. Berenguela, además, porta entre
sus manos, a la altura del pecho, un libro de Horas en clara evocación al fin de su vida
(la extraña forma en que lo sujeta es bastante excepcional). En su portada se repite la
efigie sedente de Berenguela pero con dos
diferencias: sus manos ya no sostienen ningún libro y se juntan a la altura del pecho en
un gesto de de oración; y sus ojos están ahora cerrados, al contrario de la imagen
principal en la que ha sido representada con los ojos abiertos, esperando el día del
Juicio Final. Esta segunda imagen de Berenguela se acompaña de dos
cirios encendidos colocados a ambos lados.
El color de la piedra
desnuda que actualmente muestra la efigie se debe a la total pérdida de los colores que
la recubrían originalmente. Gracias a su minuciosa observación, los expertos han podido
determinar los colores de fondo con los que fueron pintados los distintos elementos de la
representación (los colores de los detalles, así como su dibujo, se han perdido
definitivamente): la capa era de color rojo, el vestido azul, el cinturón dorado, al
igual que el broche, la corona y el collar y el velo que cubre su pelo verde grisáceo.
Estos colores se repetirían también en la imagen del libro.
|

Pierre Térouanne mostrando el cráneo.

M. Guy analizando datos antropométricos.

Tumba de Berenguela. Primer plano
Fotografía cedida por Ann Trindade.

Piezas del basamento original del
mausoleo.

Último emplazamiento del
mausoleo dentro de la catedral de Le Mans.

Los ojos abiertos simbolizan
la transición de la muerte, como paso previo a la vida eterna. Su representación con
el pelo suelto
es la típica de las doncellas (las casadas, por el contrario, se representan con
toga y barboquejo). Este hecho ha alimentado el tópico de que permaneció
virgen durante su matrimonio.

Detalle del Limosnero. El artista ha querido
dejar patente su función (se pueden contar hasta 6 monedas) para recordar las obras de
caridad de Berenguela.

El león (valor) protegiendo al podenco
(lealtad). Ann Trindade se pregunta si la actitud con la que se ha representado al león
es de protección... o de dominación.

Portada del Libro de Horas. En su costado
derecho se han representado las páginas y el broche que lo cierra.

Reconstrucción por software de los
colores originales de la efigie, tomando como base el dibujo de Charles A. Stothard
recogido en su Monumental Effigies of Great Britain, 1832. |