Las Sondas Mariner-6 Y 7

 

 

En América, la NASA aprobaba y cancelaba programas (Advanced Mariner 69, Voyager), haciendo equilibrios para mantener a flote el de mayor prioridad (Apolo). Durante intensas reuniones en octubre y noviembre de 1968 se definió también el nacimiento del proyecto Viking. La opción elegida para la Viking 73 consistía en una sonda de sobrevuelo (después un orbitador), y un módulo de aterrizaje suave con vida prolongada.

Las Mariner-Mars 69 debutaron el 26 de febrero de 1969, con la Mariner-6. Era mucho más avanzada que sus antecesoras, aunque su misión aún consistiría en un sobrevuelo. El período fotográfico sería en esta ocasión mucho más prolongado, así que su equipo de toma de imágenes era el instrumento más sofisticado instalado a bordo. Se emplearía un cohete Atlas-Centaur debido a su mayor masa al despegue.

Alcanzado el espacio, el Mariner-F pasó a ser, oficialmente, el Mariner-6. Cuando llegó a las inmediaciones de Marte, había recorrido ya más de 387 millones de km. El último día, unas 50 horas antes del sobrevuelo propiamente dicho, las cámaras habían empezado a funcionar. En la fase de encuentro lejano, se obtuvieron un total de 50 fotografías (se habían previsto un mínimo de ocho), mostrándonos un planeta rojizo tocado con claros casquetes polares (sobre todo al Sur).

 

La máquina tomaba una foto cada 84 segundos pero sólo una era grabada en la cinta magnética cada 37 minutos. La segunda secuencia de fotografías se realizaría a continuación, desde 560.000 a 175.000 km de distancia al planeta. Las cámaras intentarían observar uno de los pequeños satélites de Marte, Fobos, aunque su detección no resultó inmediata. Llegado el momento crucial del encuentro cercano (31 de julio de 1969, con una distancia al planeta de 175.000 km), 25 fotografías fueron tomadas y almacenadas para su posterior retransmisión.

El lanzamiento de la Mariner-7 había transcurrido también sin incidentes el 27 de marzo de 1969. Su trayectoria era tal que le permitiría llegar hasta su destino en sólo 133 días, unas tres semanas menos que la número 6. La ruta, más rápida, permitía proseguir las investigaciones cercanas al planeta Marte justo allí donde la otra Mariner lo había dejado. La segunda sonda realizaría su misión fotográfica y científica en cuatro fases diferenciadas.

Fue justo antes del inicio de la primera de ellas (30 de julio) cuando una señal de alarma llegó hasta los centros de seguimiento de la NASA: el contacto se había perdido por alguna razón desconocida, quizá el impacto de un micrometeorito que cambió su orientación. Por fortuna, fue recuperado poco después.

El bagaje fotográfico de la Mariner-7 resultó si cabe más fecundo que el de su hermana gemela. Durante la fase de encuentro lejano, la Mariner-7 llegó a tomar un total de 93 imágenes. A escasas decenas de miles de kilómetros, la sonda sobrevoló la franja planetaria inferior y el casquete sur polar. La secuencia final captó un total de 33 fotografías (16 en alta resolución y 17 en media resolución), elevando la cifra final a 126 (201 si contamos las enviadas por el Mariner-6)

 

También la URSS intentó visitar Marte en 1969, pero sus dos lanzamientos (2M) resultaron fallidos (27 de marzo y 2 de abril). Las sondas consistían en una nueva generación desarrollada por el recién fundado Instituto para la Investigación Espacial (IKI), más pesadas y diseñadas para utilizar el potente lanzador Proton.

Los próximos meses se centrarían (en los Estados Unidos) en las Mariner-Mars 71 y Viking 73. Las primeras consistían en la colocación de dos orbitadores alrededor de Marte, desde donde deberían fotografiar sistemáticamente la superficie del planeta e intentar detectar trazos de actividad física, exobiológica e incluso meteorológica.

Toda la información que pudiese obtenerse sería útil para las futuras Viking, cuya delicada misión precisaba de un conocimiento más exacto de las características de Marte y su entorno. Deberían pues estar equipadas con un motor para frenar y caer en la órbita marciana así como con un equipo fotográfico sofisticado, pensado para un prolongado período de funcionamiento.

En cuanto a las Viking 73, las malas noticias llegarían pronto. La economía americana había hecho un esfuerzo sobrehumano con el fin de depositar a un par de hombres sobre la superficie lunar. El recorte sufrido por la NASA en su presupuesto de 1970 imposibilitaría llevar a término el adecuado ritmo de producción, de modo que se anunció el retraso inevitable de las sondas de 1973 a 1975.

Mientras tanto, si todo iba bien, las Mariner-Mars 71 proporcionarían la primera cobertura casi completa del planeta marciano. El lanzamiento del Mariner-H se produjo desde Cabo Kennedy en el momento previsto, el 8 de mayo de 1971, pero un fallo en la etapa superior Centaur, apenas 5 minutos después del despegue, desencadenó la pérdida de la misión y la destrucción del cohete

 

 


Fuente: Terra, canal ciencia, curso on-line de astronáutica.