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De qué trata esta página
Los puntos más destacados

Tratamiento con antirretrovirales.

Recientemente el panel USA de la IAS (International AIDS Society) ha publicado en JAMA una revisión de las 'Recomendaciones para el tratamiento antirretroviral de la infección VIH' que publicaron inicialmente en el verano de 1.996. Trás el comentario de los motivos que han llevado al grupo de expertos a la revisión de las recomendaciones anteriores y su análisis, la patogénesis de la infección VIH, la monitorización de la carga viral y el impacto de las combinaciones potentes de antirretrovirales, las principales recomendaciones recogidas en el documento son:

que se resumen en los apartados siguientes.

El documento citado en esta página lo podrá encontrar en JAMA 1997; 277: 1962-1969 - Carpenter CCJ, Fischl MA, Hammer SM et al for the International therapy AIDS Society-USA. "Antiretroviral therapy for HIV in 1997: Updated recommendations of the International AIDS Society-USA Panel", o en el primer enlace de la lista que sigue.

           Los puntos más destacados

Quiénes tienen que ser tratados

El tratamiento antirretroviral se recomienda para todos los pacientes con carga viral superior a 5.000-10.000 copias/ml sin tener en cuenta el recuento de células CD4. En la actualidad no es posible fijar una cifra absoluta de un número determinado de copias de ARN plasmático del VIH a partir de la cual deba iniciarse la terapia, y en este sentido cabe recordar que entre los diferentes ensayos disponibles para determinar la carga viral existe variabilidad aún entre generaciones diferentes del mismo equipo.

El tratamiento se debe considerar en todos los pacientes con infección VIH que lo solicitan y que se comprometen a seguirlo (adhesión al tratamiento). En pacientes con niveles bajos de ARN del VIH y recuento alto de linfocitos CD4 es posible que el tratamiento se pudiese diferir con reevaluaciones periódicas.

El tratamiento se continua recomendando para los pacientes con enfermedad VIH sintomática o recuentos de CD4 por debajo de los 500 mm3 (especialmente por debajo de 350 mm3). Esta recomendación es especialmente importante para todos aquellos pacientes que no tienen acceso a la determinación de la carga viral.

Cuál debe ser el tratamiento inicial

La combinación preferente de antirretrovirales es aquella que logra reducir y mantener los niveles plasmáticos de ARN del VIH por debajo de los niveles de detección de las técnicas de carga viral. En la actualidad esta combinación estaría representada por la asociación de dos inhibidores de la transcriptasa inversa análogos de los nucleósidos y un inhibidor de la proteasa (2 NRTI + 1 IP).

Con esta combinación de antirretrovirales es fundamental la colaboración del paciente que debe adherirse de un modo completo al estricto cumplimiento de la dosificación; en este sentido es importante evaluar la posibilidad de mantener la adhesión a largo plazo de los pacientes asintomáticos. En este tipo de combinación el abandono del tratamiento puede conducir a la rápida replicación viral en el sistema linfático y la limitación de opciones futuras de tratamiento por el alto índice de resistencias cruzadas entre los IP disponibles.

Aunque la combinación de 2 NRTI + 1 IP es el régimen inicial preferido no tiene por que ser idóneo para todos los pacientes. Como alternativas menos potentes se recomiendan la asociación de 2 NRTI + 1 NNRTI, pero se debe tener en cuenta que la magnitud y la duración de la supresión viral parecen ser mayores cuando se asocia el IP y que los NNRTI disponibles en la actualidad parecen tener una mayor actividad cuando se combinan con otros antirretrovirales que nunca ha tomado el paciente. Aún no existen criterios suficientes para recomendar la asociación de 1 NNRT + 1 IP + 1 NNRTI o las combinaciones dobles de los inhibidores de la proteasa.

En los pacientes en los que las combinaciones preferentes no son las adecuadas por cualesquiera motivo, las alternativas posibles deben considerarse de un modo individualizado. Para pacientes con bajo riesgo de progresión ya se ha mencionado que se podría diferir el inicio del tratamiento bajo estrecha supervisión (revisiones cada 3-6 meses); sin embargo, en los pacientes que tienen alto riesgo de progresión se debe tener en cuenta que es preferible iniciar el tratamiento con una doble combinación de NRTI a no tratar. Algunas combinaciones como estavudina-didanosina o estavudina-lamivudina pueden lograr reducciones de la carga viral del orden de 1,5 lg en pacientes que no han sido previamente tratados y tienen la ventaja de requerir sólo de dos dosis diarias.

En la actualidad no se recomienda la monoterapia como terapéutica de inicio.

Cambio del tratamiento

Las razones para cambiar la combinación que está recibiendo un paciente es fundamentalmente el fracaso del tratamiento, los efectos tóxicos de la combinación, la intolerancia a la medicación, la falta de adhesión o el estar siendo tratado con un régimen considerado en la actualidad como subóptimo.

No existen datos de estudios controlados que permitan fijar un criterio preciso para el fracaso del tratamiento; éstos se basan en la replicación viral (carga viral), emergencia de resistencias y el compromiso inmunológico progresivo.

Como norma general, el cambio se recomienda si las cifras plasmáticas de ARN del VIH aumentan en pacientes en los que se habían logrado niveles por debajo del límite de detección, aunque con fines prácticos, y dado el corto arsenal de antirretrovirales disponibles, puede ser razonables esperar a que el aumento sea superior a las 2.000-5.000 copias/ml, antes de cambiar el régimen, y siempre que dicho aumento sea confirmado por una nueva medición y no existan otros factores que lo puedan alterar (no adhesión, vacunaciones, enfermedades intercurrentes).

Se debe ser cuidadoso al valorar el tiempo que la carga viral tarda en llegar a niveles de no detección; en pacientes con carga viral basal baja o moderada pueden esperarse cambios significativos de dichos niveles a las 2-4 semanas de iniciado el tratamiento pero en los pacientes cuya carga viral inicial era alta, la supresión máxima puede no obtenerse hasta transcurridas 12-24 semanas. Por lo tanto se debe ser cauto para no abandonar prematuramente la combinación inicial.

Los descensos de 1,5-2 lg sobre el número de copias de la carga viral basal, pero que no suponen un descenso por debajo de los niveles de detección, no constituyen una indicación clara para el cambio del régimen.

La falta de respuesta inicial, la vuelta a los niveles previos al tratamiento, el descenso de los CD4 y la progresión clínica son indicaciones del fracaso del tratamiento.

En los casos en los que la respuesta virológica no es la adecuada pero los recuentos de CD4 permanecen por encima de los determinados basalmente, se recomienda un cambio si existen regímenes alternativos. En el caso inverso, buena respuesta de la carga viral pero descenso de los linfocitos CD4 también parece que se debería cambiar el tratamiento.

Cuando existen efectos tóxicos, si estos se deben a un IP debe evitarse la reducción de las dosis. Si se deben a un NRTI éste debe suspenderse y cambiar por otro NRTI con un perfil de toxicidad diferente. Por lo general se debe valorar si se debe cambiar sólo una droga o es preferible el cambio del régimen entero.

En las terapias subóptimas, la monoterapia debe abandonarse. En los pacientes que toman 2 NRTI y que han llegado a tener niveles indetectables de ARN de VIH es posible que no fuese necesario el cambio a la triple combinación; pero si la carga viral fuese superior a 5.000-10.000 copias/ml debe pensarse en una combinación alternativa; pacientes con una carga viral intermedia (400-5.000 copias) podrían reevaluarse periódicamente, valorar la estabilidad de las cifras y en caso de aumento considerar el cambio de combinación.

A qué cambiar

Cada paciente debe valorarse por separado y tener en cuenta los factores que han conducido al fallo terapéutico (fracaso, no cumplimiento, efectos tóxicos, intolerancia), la historia previa del tratamiento antirretroviral personal, las opciones disponibles, la potencial resistencia cruzada, efectos colaterales, interacciones potenciales de las drogas, el grado de adhesión al tratamiento y su costo.

El principio que debería seguir el cambio de un régimen es el de cambiar todos los antirretrovirales o al menos incluir dos nuevos. En las tablas recogidas en otra página se señalan diferentes alternativas.

Se desaconseja el cambio de un solo medicamento por que en la práctica es asimilable a la monoterapia con el consiguiente problema de emergencia de resistencias.

 

Además en el documento se consideran tres situaciones especiales: el tratamiento de la primoinfección, la profilaxis postexposición y la transmisión perinatal, cuyo contenido omitimos por ser similares a las ofrecidas en los enlaces correspondientes de las recomendaciones del DHHS

© VIH y  SIDA, 1.998