| VIH y SIDA |
| . | Recomendaciones para viajeros con VIH-SIDA | Revisión, abril 1.997 |
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| Consideraciones
generales Los viajes
intercontinentales, la movilidad geográfica, se admite que han contribuido a la
dispersión de la epidemia del VIH-SIDA. Sin embargo existen dudas que el control del
estado de infección VIH en los viajeros internacionales sea una medida eficaz para
limitar la expansión de la enfermedad y aunque también se cuestiona que la inmigración
de sujetos seropositivos contribuya a la diseminación de la enfermedad, los gobiernos de
unos 50 países limitan su entrada, especialmente cuando se solicitan permisos de
residencia, estudio o trabajo. De acuerdo con las regulaciones sanitarias internacionales
el único documento sanitario que se le puede exigir a un viajero es el certificado de
vacunación frente a la fiebre amarilla. |
| Algunas situaciones
que pueden prevenirse Tuberculosis: En los países de alta endemia, por ejemplo en los Trópicos, y si la permanencia va a ser prolongada, se recomienda la profilaxis con isoniazida en adultos y vacunación en niños VIH+ asintomáticos. A la vuelta se recomienda la realización de un test de tuberculina. Se debe tener presente que en algunas zonas existe una alta tasa de cepas resistentes a varios antituberculosos Otras infecciones respiratorias: Puede ser aconsejable las vacunaciones frente a la gripe, neumococo y H. influenzae b y llevar un tratamiento antimicrobiano por si se produce una infección respiratoria. La histoplasmosis y otras micosis pueden adquirirse en algunas áreas geográficas. Diarrea: La diarrea del viajero es frecuente aún en pacientes inmunocompetentes y se pueden deber tanto a bacterias (Salmonella, Campylobacter, E.coli enterotoxígeno, Shigella) como a parásitos (Giardia, Cryptosporidium, Isospora, etc.) Para evitarlas se deben extremar las precauciones con agua y alimentos. El agua de preferencia se debe hervir, pero pueden utilizarse pastillas potabilizadoras o lejía (2 gotas por litro 30 minutos antes de usarla). Se debe evitar la ingestión de verduras frescas, de productos lácteos no pasteurizados, de marisco crudo, de huevos y sus derivados, de helados, de cúbitos de hielo, de repostería, etc. En estancias cortas (1-2 semanas) se puede realizar profilaxis con quinolonas, o cotrimoxazol si el paciente ya lo está tomando. Es fundamental mantener la hidratación. Paludismo: Ninguna profilaxis medicamentosa es completamente eficaz y en el caso de los pacientes VIH+ se siguen las recomendaciones generales para pacientes inmunocompetentes (no existe un mayor riesgo de adquisición): cloroquina, mefloquina y doxiciclina, etc. Es importante cubrir las zonas descubiertas, brazos y piernas, al amanecer y al anochecer, se empleará repelente de insectos (que contengan, al menos al 20%, N-dietiltoluamida) y se utilizarán mosquiteras. |
| Vacunaciones Por el riesgo hipotético que suponen se deberían evitar aquellas que contienen agentes vivos si bien no se ha demostrado que en el paciente con infección VIH tengan especialmente mayores efectos secundarios que los sujetos inmunocompetentes. Las vacunas con gérmenes muertos o inactivados, los toxoides, las polisacarídicas y las recombinantes pueden utilizarse sin suponer un mayor riesgo. La respuesta inmune no siempre es todo lo satisfactoria que sería deseable. Las siguientes vacunas pueden administrase de la forma habitual cuando se viaja a zonas donde las enfermedades de las que protegen sean endémicas: difteria-tétanos; poliomielitis (VPI); gripe; anti-neumococo; anti-Haemphilus influenzae b; anti-meningococo; hepatitis B; hepatitis A; fiebre amarilla; rabia. La vacunación frente al cólera y la fiebre tifoidea debe ser valorada individualmente; de preferencia se utilizarán vacunas parenterales inactivadas y no vacunas orales. |
© VIH y SIDA, 1.996 - 1.999