El impacto de la variabilidadEl predominio regional de los subtipos del
VIH-1 no se ha podido explicar de un modo satisfactorio de momento, pero se debe tener
presente para evaluar en todo su sentido la epidemiología cambiante de la infección VIH
a nivel mundial y las repercusiones que pueden tener sobre otros aspectos. Se postula que
es el resultado inevitable de la movilidad de la población.
La sugerencia de que ciertos subtipos
pueden asociarse de un modo mejor con ciertas formas de transmisión no se ha demostrado
aunque se apoya sobre todo en la evidencia de las diferencias de transmisibilidad entre el
VIH-1 y el VIH-2.
Se ha dicho que los subtipos E y C se
asocian mejor con la transmisión heterosexual del VIH mientras que el subtipo B se
asociaría mejor con la transmisión homosexual y sanguínea (especialmente con el uso de
drogas parenterales). Estudios de laboratorio han demostrado que los subtipos C y E
infectan mejor que el subtipo B ciertas células presentes en vagina, cuello de útero o
prepucio mientras que son poco efectivos infectando las que existen en el recto (se
relacionarían mejor con la transmisión heterosexual); sin embargo, in vivo, existen
otros muchos factores ajenos a las condiciones de laboratorio que pueden modificar las
condiciones de transmisión.
Otros estudios han indicado que el subtipo
E se transmite con más facilidad que el subtipo B en base a la proporción de que ambos
integrantes de la pareja estuviesen infectados (parejas concordantes o discordantes) o en
el mayor número de clientes infectados a partir de prostitutas que estaban infectadas por
este subtipo (se estimó que el riesgo de transmisión mujer a hombre era de 1 en 30-50
contactos para el subtipo E mientras que para el B este riesgo era de 1 en 500-1.000
contactos). Estos, junto a otros datos, han llevado a considerar al subtipo E como un
potencial peligro de extensión rápida de la epidemia; sin embargo, desde el punto de
vista preventivo todas las medidas aconsejadas son eficaces, sea cual sea el subtipo del
VIH, y por lo tanto no se deben alterar (aunque cada vez resulta más conveniente
reforzarlas y no olvidar que los más de 150 casos de SIDA por millón de habitantes en
España nos acerca más a Africa que a Europa).
Es de notar, a pesar de lo dicho, que nunca se ha evidenciado que la infección madre-hijo
presente diferencias de transmisión en función de los subtipos.
La variabilidad genética también se ha
implicado en la existencias de diferencias biológicas entre los aislados de VIH,
fundamentalmente en lo referente a la virulencia de algunas cepas y la resistencia a los
antivirales, especialmente la planteada por la rápida variación mutacional del VIH en el
empleo de los tratamientos prolongados. También puede plantear problemas a la hora del
diseño más eficaz de las pruebas diagnósticas; aunque la mayoría de los EIA actuales,
empleados en cribados rutinarios, son ya capaces de detectar el VIH-1 O hasta hace unos
tres años no era así; actualmente algunas de las técnicas de carga viral sólo detectan
con seguridad el subtipo B, especialmente RT-PCR, y se han observado problemas cuando se
enfrentan a otros subtipos. Sin lugar a dudas uno de los campos donde más poderosamente
puede influir es en el desarrollo de vacunas, aunque se debe tener presente que la
variabilidad no es exclusiva del VIH y este problema se ha solucionado frente a otros
virus con el empleo de vacunas polivalentes y vacunas que se adaptan a la variabilidad del
virus (p.e. en la gripe).
Aunque in vitro se ha demostrado con
certeza un comportamiento diferente de los subtipos de VIH-1, in vivo no existe ninguna
evidencia concluyente. La OMS ha establecido una red mundial para supervisar la
presentación de los subtipos y la emergencia de otros nuevos con el fin de juntar datos
que permitan mejorar el conocimiento de la dinámica de su distribución y apoyar el
desarrollo de las investigaciones, nuevas o en marcha. De otro lado, la epidemiología
molecular de la infección VIH proporciona una nueva herramienta para el conocimiento más
preciso de la infección. Ejemplo de esta contribución fue la identificación de los
subtipos que causaron la explosión del SIDA en Tailandia y que permitió reconocer el
subtipo B como causa de la misma en ADPV y el subtipo E en los casos relacionados con la
transmisión heterosexual a partir de un grupo central de prostitutas y sus clientes,
documentándose de este modo la introducción independiente y simultánea de 2 subtipos en
el país; de igual modo ha permitido el conocimiento de casos índice en zonas en las que
un determinado subtipo tiene un predominio muy bajo e incluso se han llegado a conocer las
fuentes de infecciones nosocomiales de VIH.

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