|
|
Las vacunas para
todos La mayoría de los países
establecen un 'calendario vacunal' en el que se recogen los momentos
idóneos para la administración de las vacunas en función del riesgo de sufrir una
determinada enfermedad en esa zona; la pauta de administración se establece para lograr
la mejor respuesta en una o varias dosis; para mantener la inmunidad algunas vacunas
precisan de la administración de dosis de recuerdo o de revacunaciones a lo largo de la
vida.
Difteria-tétanos-tos
ferina:
En pacientes con infección por el VIH se ha descrito una mayor susceptibilidad
al tétanos que podría guardar relación con el uso parenteral de drogas; no existen
datos de mayor frecuencia de tos ferina o difteria.A
pesar de que la producción de anticuerpos protectores es menor en frecuencia y duración
que en la población inmunocompetente, al no presentar reacciones adversas de importancia
y no observarse progresión de la infección VIH, su administración se puede hacer
siguiendo las recomendaciones vigentes para la población en general (lo mismo puede
aplicarse en la administración de gammaglobulinas específicas). |
Poliomielitis:
Para la población general, menores de 18 años, se recomienda la vacuna con virus
atenuados de uso oral (VPO) con la que el riesgo estimado de poliomielitis es de
1/2.500.000 o superior. Sin embargo en adultos y personas inmunodeficientes, en los que
existe una mayor susceptibilidad postvacunación, se recomienda el uso de la vacuna
inactivada (VPI). Con el empleo de la VPO los virus se eliminan con las heces por lo que
se aconseja que se extremen las medidas de higiene elementales (lavado de manos) cuando un
paciente susceptible entra en contacto con niños vacunados de polio en los meses
anteriores.La vacuna antipoliomielitis no se
aconseja en los pacientes adultos salvo que, por motivos profesionales o viajes a zonas de
alta endemia, exista un riesgo potencial de contagio. |
Sarampión-Rubéola-Parotiditis:
En pacientes inmunocomprometidos el sarampión puede ocasionar neumonitis de pronóstico
grave; sin embargo ni la rubéola ni la parotiditis (paperas) parecen revestir mayor
gravedad en estos pacientes que en los sujetos inmunocompetentes.Aunque con carácter general se han desaconsejado las vacunas con virus vivos
atenuados en los pacientes con infección VIH-SIDA, la ausencia de reacciones graves y la
posible adquisición de inmunidad, debe inclinar a que se recomienden al igual que en
pacientes que tienen intacto su sistema inmunitario.
Independientemente de su estado inmunitario (hayan sido o
no vacunados, tengan o no anticuerpos antisarampión) todo paciente con infección por el
VIH debe recibir gammaglobulina específica si ha tenido contacto con un caso conocido de
sarampión; si el paciente no había sido vacunado, la vacunación debe retrasarse al
menos hasta 6 meses después de la administración de la gammaglobulina. |
Hepatitis B:
La forma más eficaz de prevenir la infección por el virus B de la hepatitis es la
vacunación. Aunque existen diferentes tipos de vacunas, las más utilizadas en la
actualidad son las llamadas 'recombinantes'. Con la vacunación entre un 25-60% de los
pacientes VIH+ obtienen respuesta de anticuerpos frente al antígeno de superficie del
virus B de la hepatitis (HBs-anti) por lo que algunos aconsejan la administración de
dosis dobles de las habituales o el empleo de dosis de refuerzo. Con el empleo de estas
vacunas no se ha demostrado que los pacientes infectados por el VIH presenten más
reacciones adversas que los sujetos no infectados.NB:
Existen diferentes pautas de administración de la vacuna anti-hepatitis B, por ejemplo 0,
1 y 6 meses o 0, 1, 2 y 12 meses; salvo casos especiales la OMS no recomienda dosis de
recuerdo aunque es una practica común darlas cada 5 años. Se consideran que títulos de
anti-HBs por encima de 10 UI/l. son protectores. |
|