| VIH y SIDA |
| . | Toxoplasmosis | Revisión, mayo 1.999 |
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| Por qué es importante
en los seropositivos La toxoplasmosis es una enfermedad infecciosa ocasionada por un parásito, el Toxoplasma gondii, que se transmite por vía oral, a través de la ingesta, o por vía transplacentaria. Tiene una distribución mundial y el hombre, que es un huésped intermediario, es relativamente resistente; raramente produce infecciones generalizadas graves en los adultos inmunocompetentes pero la afectación del feto en el embarazo, más frecuente y grave, ocasiona la toxoplasmosis neonatal. El sistema inmunitario controla la infección por Toxoplasma produciendo quistes, que persisten de por vida en los tejidos del sujeto infectado, con especial predilección por el cerebro, corazón y músculos.
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| Manifestaciones
clínicas Generalidades La toxoplasmosis puede ser aguda o crónica, sintomática o asintomática. La infección aguda recientemente adquirida suele ser asintomática en niños mayores y adultos; y en caso de presentar síntomas y signos (enfermedad aguda) estos suelen ser de corta duración y autolimitados. En la mayoría de los casos persiste como quistes en los tejidos pero la persona no suele tener manifestaciones clínicas (infección crónica), pero en otros casos se presenta con formas clínicas persistentes o recurrentes (enfermedad crónica). Se suelen diferenciar cuatro grandes categorías clínicas en el estudio de la toxoplasmosis:
Dentro de cualquiera de ellas las manifestaciones clínicas no son específicas y los métodos diagnósticos pueden prestarse a diferente interpretaciones. Toxoplasmosis en el VIH+ La afectación del sistema nervioso central (SNC), y en especial la toxoplasmosis cerebral, era una manifestación rara en los pacientes inmunocomprometidos; sin embargo desde el comienzo de la epidemia del SIDA es una causa común de masa expansiva intracerebral. Por lo general, sobre la base de estudios seroepidemiológicos, la afectación del SNC por el Toxoplasma se considera una reactivación de una infección crónica latente. Se presenta con frecuencia en pacientes que ya se sabe que tienen SIDA pero en algunos casos es la primera manifestación de este síndrome. La forma de presentación suele ser subaguda con síntomas que aparecen durante semanas y el deterioro general precede a los trastornos de la conducta y a los síntomas focales. Clínicamente predomina un síndrome compatible con lesiones ocupantes; son comunes hemiparesias, convulsiones, deficiencias visuales, confusión y somnolencia. El análisis del líquido cefalorraquídeo puede ser
normal. Toxoplasmosis ocular La infección por Toxoplasma es una causa frecuente de
coriorretinitis, generalmente como consecuencia de una toxoplasmosis congénita que se
manifiesta en la tercera o cuarta década de la vida. Toxoplasmosis en el inmunocompetente La infección por Toxoplasma en el adulto inmunocompetente suele ser asintomática. Habitualmente se encuentra afectación ganglionar (linfoadenopatía cervical) y es posible la fiebre, malestar general, mialgias, hepatoesplenomegalia y erupción maculopapulosa simulando un síndrome mononucleósico. Por lo general los síntomas remiten en pocos meses y rara vez persisten más de un año. La enfermedad grave con encefalitis, neumonitis o miocarditis es muy rara. |
| Prevención Importancia La prevención de la toxoplasmosis es importante en dos grupos de pacientes:
Su objetivo es evitar la ingestión y el contacto con ooquistes esporulados. La prevención se centra en aquellos pacientes de estos colectivos que no presentan anticuerpos específicos IgG frente a Toxoplasma y consiste fundamentalmente en unas sencillas normas higiénico-dietéticas, cuya finalidad es minimizar el riesgo de adquisición de la infección, además de la repetición de la serología periódicamente. Normas de prevención Con el objetivo de detectar una posible
infección latente por Toxoplasma gondii, las personas infectadas con el VIH deberían ser
analizadas una vez conocido el diagnóstico VIH+ para detectar la presencia de anticuerpos
IgG a Toxoplasma.
Se desconoce si los pacientes ya infectados por Toxoplasma presentan riesgo de reinfección por lo que es recomendable que sigan las medidas anteriormente descritas. |
| Profilaxis Profilaxis primaria
Interrupción de la profilaxis primaria Profilaxis secundaria Después del tratamiento de la toxoplasmosis cerebral son frecuentes las recaídas ya que los fármacos empleados en el tratamiento son poco eficaces frente a los quistes. Por ello es necesario que los pacientes continúen el tratamiento inicial con un tratamiento de mantenimiento que evite las recidivas. Así, los pacientes con episodios previos de toxoplasmosis cerebral deben ser tratados con terapia supresiva de por vida. El tratamiento de elección para el
mantenimiento se basa en la administración de PMT , sulfadiazina y leucovorina. Un
régimen alternativo utilizado en pacientes intolerantes a las sulfamidas es PMT con
clindamicina; sin embargo, solamente la combinación de PMT con sulfadiazina proporciona
también protección contra la NPC. Profilaxis en niños Profilaxis en embarazadas
(Ver también toxoplasmosis congénita) |
| Aproximación al
tratamiento Tratamiento de la toxoplasmosis cerebral (infección aguda) El régimen de elección consiste en PMT (100-200 mg de dosis inicial, después 50-100 mg/día) + ácido folínico 10 mg/día + sulfadiazina o trisulfapirimidina 4-8 g/día por vía oral mantenido durante al menos 6 semanas. Estos fármacos actúan sólo sobre los trofozoitos pero no sobre los quistes por lo que se produce una tasa alta de recurrencias. El ácido folínico se incluye en el régimen debido a la toxicidad hematológica de los fármacos. En caso de edema cerebral se asocian esteroides, aunque su uso puede dificultar el diagnóstico de las masas cerebrales. En los pacientes intolerantes a la sulfadiazina ésta se sustituye por clindamicina a dosis de 900-1200 mg administrados por vía intravenosa cada 6 horas ó 300-450 mg por vía oral cada 6 horas, y manteniendo también el régimen durante al menos 6 semanas. En ambas combinaciones los efectos secundarios son importantes y en muchos pacientes es imposible completar las 6-8 semanas de tratamiento. Otros posibles regímenes mantienen la PMT y el ácido folínico, a los que añaden bien azitromicina, claritromicina o atovacuone. Como terapia de rescate se utiliza azitromicina a dosis de al menos 2 tomas orales de 900 mg el primer día, luego 1200 mg/día durante 6 semanas, y posteriormente 600 mg/día (los pacientes de menos de 50kg de peso reciben la mitad de las dosis); por vía intravenosa se utilizan dos dosis de 500mg el primer día, luego 500mg/día durante 9 semanas, y finalmente el régimen oral. Tratamientos experimentales: In vitro' o en modelos animales existe un amplio grupo de fármacos, y/o sus asociaciones, que potencialmente pueden ser útiles en el tratamiento de la toxoplasmosis cerebral en el paciente VIH+: azitromicina, claritromicina, trimetrexato, doxiciclina, atovacuona . |
| Toxoplasmosis
congénita El problema No se conoce el riesgo de toxoplasmosis congénita en niños cuyas madres están doblemente infectadas por el VIH y por el Toxoplasma aunque no parece diferir del que presentan los niños cuya madre no está infectada por el VIH. Se han descrito casos aislados de mujeres embarazadas infectadas con el VIH con evidencia serológica de infección por toxoplasma que han transmitido la infección al feto intrauterinamente: sin embargo sí que se conoce que la reactivación de la infección por Toxoplasma en la madre durante el embarazo es un factor de riesgo importante para la transmisión intraútero. Las mujeres seropositivas embarazadas con infección primaria por toxoplasma o con toxoplasmosis activa (incluyendo toxoplasmosis cerebral) deberán ser atendidas durante la gestación por especialistas apropiados. Los niños nacidos de estas mujeres deberán ser analizados para detectar la posibilidad de toxoplasmosis congénita. La mayoría de los recién nacidos con toxoplasmosis congénita no suelen presentar síntomas específicos cuando nacen, apareciendo estos entre las 3 semanas y los 3 meses de vida. Pueden presentar coriorretinitis, hidrocefalia, cerebritis con calcificaciones intracraneales, neumonitis, linfadenopatías, hepatoesplenomegalia, trombopenia ... Cuando no se realiza el diagnóstico y tratamiento precoz se desarrolla encefalitis y toxoplasmosis sistémica con evolución rápida y fatal. En los niños que presentan una encefalopatía por reactivación de una infección previa la clínica es similar a la de los adultos. Medidas Tratamiento: La pauta de elección en el niño es la asociación de pirimetamina + sulfadiazina por vía oral, y suplementada con ácido folínico, que se administra durante 6 semanas. El tratamiento profiláctico se debe mantener de forma continuada: PMT + sulfadiazina, o cotrimoxazol, o espiramicina. En la toxoplasmosis congénita la duración del tratamiento no debe ser inferior a 6 meses. Profilaxis:
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| Las recomendaciones sobre profilaxis se han actualizado siguiendo los criterios publicados en Mayo de 1.999 por el borrador de los MMWR Recommendations and Reports CDC "1999 Pautas del USPHS/IDSA para la Prevención de Infecciones Oportunistas en Personas Infectadas por el Virus de la Immunodeficiencia Humana". |
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