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VIH y SIDA

VIH y SIDA

. Resistencia a los antirretrovirales

Revisión, julio 1.998 

Generalidades. Detección de las resistencias.

De un modo general, la resistencia a un grupo determinado de antirretrovirales se asocia con la presencia de mutaciones en el gen sobre el que actúa; por lo tanto las principales resistencias a los antirretrovirales actuales se han descrito sobre la transcriptasa inversa o sobre la proteasa. Las mutaciones que se producen en el VIH se van acumulando con la transcripción inversa a ADN ya que en los sistemas ARN no existe la posibilidad de corregir los errores producidos. Dado que en la replicación del VIH se estima, en la actualidad, que del orden de 10.000 millones de partículas del virus se producen y destruyen a diario, en un solo día se ha valorado que se podrían producir entre 10.000 y 100.000 mutaciones puntuales de las que algunas podrían estar implicadas en los mecanismos de resistencia del VIH a los antivíricos.

Se ha observado la aparición de cepas de VIH-1 resistentes a un determinado fármaco en pacientes que nunca lo habían tomado antes; esta resistencia se ha atribuido a la infección por una cepa resistente que procedería de una persona que ya había tomado antes el medicamento; esto lleva implícito que la resistencia se adquiere con el contacto VIH y antivírico. Sin embargo desde hace tres años se conoce que existe también lo que se ha llamado 'resistencia natural' y que equivale a la aparición espontánea de cepas resistentes como consecuencia, probablemente, de la variabilidad genética del VIH-1. Este hecho reviste una particular importancia ya que la existencia de cepas con resistencia natural en una población virica podría conducir a la posibilidad de su selección sin necesidad de entrar en contacto con el antivírico; además en condiciones de niveles subóptimos de éste se ha demostrado que la selección de mutantes resistentes es más eficaz y conduciría a una replicación del virus por encima de la supresión considerada normal para el antiviral en cuestión.

Aunque con frecuencia las mutaciones son sinérgicas alguna rara vez son antagónicas lo que conduce a una disminución del grado de resistencia. También se ha observado que, a pesar de no haberse demostrado resistencias cruzadas, entre determinados antirretrovirales de un mismo grupo cuando uno de ellos es resistente puede existir cierto grado de descenso de la sensibilidad para otros componentes del grupo (p.e. el descenso de 10 veces la sensibilidad a AZT puede suponer el descenso de 2 veces en la sensibilidad al ddC).

Detección de las resistencias

Por lo general se utilizan ensayos de laboratorio que permiten cuantificar qué concentración del medicamento es capaz de inhibir en un determinado porcentaje la replicación del VIH (por ejemplo se habla de IC50 cuando una concentración, la que sea, inhibe la replicación vírica en un 50%; IC: concentración inhibitoria). Mientras que los valores bajos suelen indicar sensibilidad los valores altos de asocian con resistencia. Por lo general valores de hasta 10 veces los de la IC50 se admiten como indicadores de susceptibilidad al fármaco, valores entre 10 y 100 veces suelen indicar resistencia moderada mientras que valores mayores de 100 veces la IC50 son indicativos de resistencia de alto nivel.
Para realizarlos es necesario el aislamiento de VIH y su subcultivo empleando una técnica cualitativa para posteriormente transferirlo a células (PBMC, células mononucleares de sangre periférica) o a una línea celular (MT-2) enfrentadas a concentraciones diferentes de la droga que se esté testando. Después es necesario medir la inhibición que la concentración del fármaco ha ocasionado, generalmente midiendo la cantidad de antígeno p24 en el sobrenadante. Este tipo de ensayos se refieren como de 'resistencia fenotípica' en contraposición a otros ensayos denominados de 'resistencia genotípica' que permiten detectar los cambios en los ácidos nucleicos del virus y por lo tanto la presencia de determinadas mutaciones que se han asociado a resistencia fenotípica (estas mutaciones se nombran en función de la posición del gen afectada y los cambios o sustituciones de los aminoácidos implicados; por ejemplo, la D30N es una mutación de la proteasa asociada a resistencia de alto nivel a nelfinavir o la U75T que es una mutación de la transcriptasa inversa que aparece in vitro frente a estavudina). Aunque desconozco el número exacto de las que se han descrito, a finales de 1.996 eran cercano a las 150.
Los ensayos fenotípicos son especializados y costosos, en tiempo y dinero, por lo que no están disponibles en la mayoría de los laboratorios. A pesar de que existen ya equipos comercializados para la detección genotípica de las resistencias no se ha recomendado, de momento, su uso en la práctica clínica y su utilidad para descubrir variantes menores es escasa.
Con las pautas de combinación de antirretrovirales actuales existen indicaciones de cómo conocer cuándo es posible que el tratamiento esté fallando, fundamentalmente basadas en los niveles de carga viral VIH y sus variaciones a lo largo del tiempo bajo terapia. También se debe tener en cuenta que las resistencias detectadas in vitro no siempre se corresponden con una mala respuesta clínica al tratamiento.

La resistencia a los principales antirretrovirales

Desde el menú del tratamiento con antirretrovirales puede consultar cada uno de ellos

AZT
La resistencia a la zidovudina se describió en 1989 y se correlacionó con la duración del tratamiento y el estado evolutivo de la infección VIH (enfermedad avanzada y altos niveles de replicación vírica).Aproximadamente a los 6 meses de tratamiento puede aparecer un porcentaje variable de cepas VIH-1 parcial o totalmente resistentes y la resistencia es prácticamente constante a partir de los 2 años de tratamiento.
La velocidad de aparición de resistencias puede ser menor cuando el tratamiento se ha iniciado en pacientes que estaban asintomáticos.
Se han descrito diversas mutaciones en el gen de la transcriptasa inversa de las cuales las que afectan al codón 215 parecen ser las más críticas para el desarrollo de resistencia de alto nivel.
Presenta resistencia cruzada (la resistencia al fármaco implica la resistencia a otros de su grupo o de grupos distintos) con otros NRTI, especialmente con los que contienen el grupo 3'-azido.

Didanosina, zalcitabina y estavudina
Su resistencia de alto nivel depende de diferentes mutaciones caracterizadas en diferentes trabajos con ensayos feno-genotípicos; sin embargo la transcendencia clínica de estas mutaciones permanece incierta.
En pacientes que han recibido zidovudina durante períodos prolongados y luego se les ha administrado didanosina se ha observado la aparición de resistencias a ésta aunque en un grado menor a las de la AZT. Las variantes VIH-1 resistentes a la AZT y a la ddI son sensibles a d4T aunque también se han detectado resistencias cruzadas entre AZT y d4T.
Didanosina y zalcitabina presentan resistencia cruzada. Zalcitabina también puede presentar resistencia cruzada con lamivudina.

Lamivudina
La resistencia a lamivudina ocurre rápidamente in vitro e in vivo; está asociada con una mutación en el codón 184 que le confiere resistencia cruzada con didanosina, aunque parece impedir el desarrollo o revertir la resistencia del VIH a AZT, conferido por la mutación 215, por un mecanismo que es desconocido.

Saquinavir
In vitro, las mutaciones suelen conllevar una disminución, entre 3 y 10 veces. en la susceptibilidad global del VIH-1 al fármaco. Las principales mutaciones descritas son la G48V y la L90M; si ambas se dan simultáneamente pueden producirse disminuciones de la susceptibilidad mayores de 100 veces (resistencia de alto nivel).
Se ha observado que la resistencia ha sido porcentualmente menor cuando se ha utilizado en terapias de combinación que cuando se ha utilizado como monoterapia; igualmente las resistencias parecen ser menores cuando se logra una fuerte inhibición de la replicación con dosis de 7200 mg/día del medicamento.

Indinavir
Aunque se han descrito diferentes mutaciones, parece ser que ninguna de ellas por si sola es capaz de producir resistencia de alto nivel a este fármaco. Los niveles más altos de resistencia se han asociado con cambio en las posiciones 46 y 82 y la sustitución en esta última predice la resistencia cruzada con ritonavir. Datos de estudios clínicos han demostrado el mayor porcentaje de resistencias obtenido con dosis subóptimas o monoterapia.
Aunque se ha observado que al suprimir el fármaco, después de la aparición de resistencias, conduce en poco tiempo al aislamiento de la cepa 'salvaje' sensible al fármaco, cuando éste se vuelve a dar reaparecer rápidamente las mutantes resistentes.

Ritonavir
Las resistencias siguen un modelo parecido al de indinavir; se ha demostrado la rápida emergencia de cepas resistentes con monoterapia o dosis subóptimas. Parece ser que la principal mutación implicada es la V82. Los datos actuales parecen indicar que el empleo simultáneo o secuencial de indinavir y ritonavir no es adecuado.

Nelfinavir
La principal mutación implicada parece ser que se encuentra en la sustitución de aminoácidos en la posición 30; esta mutación no parece conferir resistencia cruzada con los otros integrantes del grupo. Parece ser que las mutaciones más importantes, 48, 82 y 90, para el resto del grupo ocurren escasamente con nelfinavir lo que puede ser tenido en cuenta en las terapias combinadas de 2 IP ('terapias de salvación' cuando aparecen fallos del tratamiento con la triple combinación recomendada en la actualidad: 1 IP + 2 NRTI)

Nevirapina
La resistencia puede ocurrir rápidamente cuando se usa como monoterapia; se han observado casos en la primera semana de tratamiento. Sin embargo, a pesar de la presencia de VIH-1 resistente a nevirapina algunos pacientes mantenían la reducción de los niveles plasmáticos del ARN del virus. El desarrollo de resistencia a nevirapina puede atenuarse cuando la triple terapia (AZT + ddI + nevirapina) se da a pacientes que no han sido previamente tratados. El análisis genotípico revela que las mutaciones en el gen del transcriptasa inversa en los codones 181 y/o 106 confieren resistencia de alto nivel a nevirapina. También se han visto mutaciones en codones 103, 108, 188 y 190.

Delavirdina
El análisis genotípico revela que las mutaciones en el gen del transcriptasa inversa en los codones 103 y/o 181 confieren resistencia de alto nivel a delavirdina. También se han visto mutaciones en otros codones, del 182 al 190. La mutación del codón 236 parece aumentar, in vitro, la sensibilidad a nevirapina, aunque se desconoce si tiene transcendencia clínica. La resistencia aparece rápidamente cuando se usa como monoterapia.

En general para los NNRTI se puede decir que la resistencia cruzada es probable entre todos los componentes del grupo; es posible con los NRTI e improbable con los IP porque las drogas trabajan sobre enzimas diferentes.

Impacto de la resistencia

El impacto fundamental que produce la resistencia a un antirretroviral es el fallo del tratamiento. Después de algunos años de experiencia con el empleo de los NRTI se ha observado que la monoterapia (tratamiento con un antirretroviral sólo) conduce, en muchos casos, a la rápida aparición de resistencias al fármaco; así con AZT se ha visto que tras algunos meses con monoterapia se puede desarrollar un descenso de más de 100 veces de la sensibilidad y que la aparición de resistencias es, en muchos casos, lo normal; con 3TC se ha observado que a las pocas semanas de tratamiento la mayoría de los pacientes que lo reciben como monoterapia han desarrollado resistencia de alto nivel al fármaco. En otros estudios clínicos se ha comprobado que, a pesar de la selección de mutantes resistentes, el VIH permanece sensible, especialmente con d4T y ddI. Estas son algunas de las razones que hacen que la monoterapia con cualquier antirretroviral se desaconseje en la actualidad.

Con los inhibidores de la proteasa se han descrito mutaciones que confieren resistencia a los cuatro IP autorizados. Por lo general se acepta que el modelo de mutación para los IP es complejo, incluso más que para los NRTI, y no bien conocido; se han descrito mutaciones en más de 20 codones que pueden alterar la sensibilidad in vitro a los IP y, a pesar de que para cada IP puede existir una mutación más específica, por lo general van a conferir resistencia cruzada con el resto del grupo. Aunque los conocimientos actuales son limitados, se puede decir que los IP no se deben usar como monoterapia, se deben utilizar a las dosis terapéuticas y se piensa que es fundamental la adhesión rigurosa a la pauta recomendada para evitar o minimizar la aparición de resistencias. Como ya se ha mencionado, no se sabe con certeza hasta que punto las conclusiones obtenidas en ensayos in vitro pueden predecir los efectos del tratamiento in vivo; dado que los ensayos in vitro tienen actualmente una utilidad clínica desconocida, la resistencia viral se debe sospechar cuando los niveles de ARN, por carga viral, empiezan a aumentar (por lo general se acepta el aumento de 0,5 log o la detectabilidad, cuando previamente era indetectable, en mediciones repetidas); en las consideraciones para el cambio de un régimen de antirretrovirales a otro deben valorarse los datos de resistencias cruzadas disponibles en la actualidad y, en la medida de lo posible, evitar la inclusión de los fármacos que las presenten.

Datos de resistencia en España
Abstract 673 / Sesión 85
V Conferencia sobre Retrovirus e Infecciones Oportunistas. Chicago, 1-5 febrero 1998

Prevalencia de resistencias a los NRTI en España (1993 vs 1997) entre pacientes no tratados y tratados (Ensayo ERASE)
Se examina la resistencia primaria y secundaria a NRTI en 150 pacientes que no han recibido tratamiento (naive) y 149 que habían recibido al menos 2 NRTI (ZDV+DDI o ZDV+DDC; los de Barcelona también 3TC) durante más de un año, y se comparan los periodos de 1993 y 1997 mediante un ensayo LiPA para detectar las mutaciones.
Los resultados se recogen en la tabla

 

NAIVE

NAIVE

PRE-
TRATADO (n=149)

PRE-
TRATADO (n=149)

PRE-
TRATADO (n=149)

PRE-
TRATADO (n=149)

PRE-
TRATADO (n=149)

1993

1997

ZDV 41, 70, 215

ddI74

ddC69

3TC184

MDR151

Sevilla

6/25

4/25

n=50 30,26,36

2

2

7

1

Barcelona

3/25

1/25

n=49 29,26,32

2

12

46

2

Madrid

1/25

4/25

n=50 27,20,33

4

8

11

0

TOTAL

9/75

9/75

86, 72, 101

8

22

64

3

La prevalencia de los genotipos NRTI resistentes primarios no sufre un aumento temporal evidente y se sitúa sobre el 13%. Está principalmente restringido a AZT. Entre los pacientes tratados más del 90% de las mutaciones que confieren resistencia se presentan frente a AZT y 3TC. El desarrollo de la mutación 184 en el 5% de los pacientes pretratados con ddI o ddC se tienen que tener presente a la hora de usar 3TC. La resistencia de ddI en pacientes pretratados era muy baja comparada con otros NRTI. Los genotipos circulantes en España multidroga resistentes en pacientes pretratados se sitúa cerca del 2%.

Implicaciones para el manejo clínico en adultos con infección VIH de las pruebas de resistencia a las drogas antirretrovirales

Una serie de artículos aparecidos recientemente valoran las implicaciones clínicas de la resistencia del VIH-1 a los antirretrovirales y el valor actual que tienen las pruebas de detección de las resistencias. Junto con un repaso de los conocimientos actuales de los aspectos patogénicos de la infección y de las pruebas existentes para detectar resistencias, se valoran de un modo teórico las implicaciones clínicas que tienen en la elección de los regímenes antirretrovirales más adecuados. Lo que sigue es una traducción libre de estos puntos.

RESUMEN
Las cepas de VIH resistentes a los antirretrovirales aparecen pronto cuando existe una replicación viral continua durante la terapia antirretroviral. En los pacientes que reciben regímenes secuenciales de multidrogas pueden ocurrir interacciones complejas que involucren mutaciones múltiples. En tales casos, los resultados de las pruebas susceptibilidad y los análisis de mutaciones requieren la interpretación clínica que considere también la historia de las drogas tomadas y la información de la carga viral en plasma. Sin embargo, las evidencias sugieren que los pacientes que han recibido previamente tratamientos, las pruebas genotípicas o fenotípicas que evidencian resistencia a una droga en vitro se asocian con una pobre respuesta virológica a la droga en vivo. Así, las pruebas de resistencia probablemente serán útiles para identificar drogas que no serán óptimamente activas en un régimen dado de tratamiento. La ausencia de evidencia fenotípica o genotípica de resistencia en el caso anterior, sin embargo, no predice necesariamente una respuesta buena, dado que las variantes menores pueden no ser descubiertas por los ensayos actuales. Así, un aumento inveterado del nivel de ARN VIH-1 en el plasma debe seguir siendo el gatillo principal para considerar un cambio en la terapia.
Se necesita investigación epidemiológica que rastree el predominio de la resistencia antirretroviral en poblaciones. En opinión del panel, las embarazadas que no han recibido tratamiento y las personas con infección primaria VIH-1 deben considerarse en la comprobación rutinaria de resistencias cuando se detectan predominios de resistencia a una droga en la población. Cuando se generan datos secuenciales sobre los modelos de resistencia en pacientes que no han recibido antirretrovirales y van a empezar el tratamiento, la información puede guiar la selección de los regímenes antirretrovirales iniciales.

IMPLICACIONES CLÍNICAS

Papel de la pruebas de resistencia para la selección de un régimen inicial de tratamiento antirretroviral

La transmisión de mutantes del VIH-1 resistente a la zidovudina se describió inicialmente en 1992. Desde entonces, se han hecho varios estudios para descubrir infecciones primarias por virus resistentes a los medicamentos. En Europa y América del Norte, el predominio de resistencia primaria a la zidovudina es inconstante, de 0% al 10% de los aislados. También se ha informado la transmisión de virus resistentes a la lamivudina o nevirapina. No se ha informado todavía la infección primaria con virus resistente a los inhibidores de la proteasa, pero no se descarta.
Se necesita un seguimiento epidemiológico de los aislamientos de VIH en pacientes infectados recientemente de poblaciones representativas, particularmente en adultos con infección de VIH primaria y mujeres embarazadas y sus hijos recién nacidos, para conocer si está aumentando el predominio de infección primaria con virus resistentes. En opinión del panel, las pruebas de resistencia antirretroviral se deben considerar para el diseño de los regímenes antirretrovirales iniciales si hay un aumento del predominio de resistencia en una población particular.
En el momento actual no se puede recomendar el uso rutinario de las pruebas genotípicas o fenotípicas de resistencia antes de la iniciación de la terapia antirretroviral en personas que no han sido tratadas previamente. Las decisiones acerca de la iniciación de la terapia deben tomarse en base a los niveles plasmáticos de ARN del VIH, el recuento de células T CD4+, y el estado clínico. Sin embargo, es probable que la transmisión de variantes resistentes a las drogas aumente con el uso extendido de las drogas antirretroviral.
En ausencia de terapia, los aislamientos con resistencia primaria puede ser sólo perceptibles al principio de la infección, como cepas salvajes que tienen una ventaja de la replicación que domina con el tiempo en ausencia de selección por la droga. Las variantes droga resistentes que persisten como especies minoritarias pueden ser difíciles de descubrir, reemergiendo rápidamente bajo la presión selectiva de la droga.
Para la exposición VIH de alto riesgo profesional, y posiblemente la no ocupacional, el tratamiento post-exposición profiláctico con antirretrovirales deben empezarse lo más pronto posible y no debe retrasarse en espera de los resultados de resistencia del virus del paciente fuente, cuya historia de tratamiento antirretroviral debe ser considerada cuidadosamente al escoger el régimen profiláctico para la persona expuesta.

Papel de la pruebas de resistencia para el cambio del tratamiento antirretroviral

La resistencia es sólo una posible causa de fracaso de la terapia. Sin embargo, evidencias crecientes indican que la resistencia viral y el fracaso del tratamiento se une estrechamente. En informes recientes, una minoría de los que toman regímenes de terapia antirretroviral complejos en los que se observa un fracaso virológico del tratamiento parecen tener predominantemente aislamientos de cepas del tipo salvaje del VIH en sangre periférica. Aunque estos hallazgos en parte pudieran atribuirse a una falta de sensibilidad de los ensayos, pueden ser operativos otros factores. Primero, la adhesión a regímenes complejos de varias drogas es a menudo difícil y algunos pacientes discontinúan la terapia intermitentemente. El levantamiento de la presión de la droga lleva a la replicación de la cepa salvaje del virus y a la pérdida clara de la eficacia de la droga. En este escenario, puede no haberse desarrollado resistencia a la droga, pero se aconseja un régimen de tratamiento antirretroviral alternativo al que estas personas probablemente se adherirían más. Otras causas de fracaso de la droga pueden incluir niveles plasmáticos de la droga ampliamente divergentes entre pacientes, potencia limitada de la droga, inadecuada fosforilación intracelular de la droga activa en el caso de los nucleósidos, o la replicación viral continua en los santuarios relativamente inaccesibles a las concentraciones inhibitorias del fármaco. Niveles subóptimos de la droga, por cualquier causa, permiten la replicación viral continuada y, con el tiempo, la emergencia de virus resistentes.
El aumento inveterado de los niveles en plasma del ARN del VIH-1 debe ser el principal motivo para considerar el cambio en la terapia. Por consiguiente, las pruebas de resistencia no deben el factor primario para decidir cuándo cambiar el tratamiento. Una vez excluidos los problemas de adhesión (o los factores relacionados) puede ser razonable la realización de pruebas de resistencia como guía o ayuda en la elección de los regímenes antirretrovirales alternativos. Sin embargo, cuando los pacientes han recibido regímenes complejos el conocimiento de las mutaciones que confieren resistencia a una droga puede ofrecer resultados que son difíciles de interpretar. Nada puede suplir una historia del tratamiento completa como guía en la elección de los regímenes apropiados en tales pacientes.
Los ensayos de resistencia actualmente disponibles pueden no descubrir mutantes seleccionados por una droga y estos reemerger rápidamente en los días o semanas que siguen al ‘reciclaje’ del medicamento. Consideraciones similares se aplicarían al empleo de una droga de la que se conoce que presenta resistencias cruzadas con otras. Un registro longitudinal de resultados de pruebas de resistencia desde el tiempo de presentación inicial (incluyendo la evaluación formal previo a la terapia) podría finalmente ser útil, pero sería costoso y requeriría la validación en estudios clínicos controlados.
Si una persona en quien la terapia nunca ha fallado recibe un antirretroviral dado inductor de resistencias cruzadas, se puede asumir que la ausencia conocida de mutaciones que confieren resistencia haría aceptable la actividad de la droga cuando se utiliza como parte de un régimen potente. La presencia de mutaciones que confieren resistencia en un paciente en quien la terapia está fallando, sin embargo, indica que la droga en cuestión no puede ser suficientemente activa y que se deben considerar otras drogas antirretrovirales. Esto se ha mostrado para la zidovudina o para la didanosina en las que la resistencia se ha asociado con falta de eficacia clínica. Estas drogas deben reemplazarse cuando se ve resistencia a través del aumento perceptible inveterado de los niveles plasmáticos del ARN del VIH-1. Están surgiendo datos predictivos similares para otras drogas antirretrovirales, p.e, la resistencia fenotípica al abacavir in vitro (aumento >8 veces de la IC50) aparece estar asociado con una contestación virológica pobre a la terapia del abacavir en vivo. El fracaso de los inhibidores de la proteasa también se ha asociado con resistencia demostrable in vitro y la identificación de las mutaciones asociadas con la disminución de la susceptibilidad a estos antirretrovirales debería incitar a un cambio de la terapia. Aunque pudiera no estar presente la resistencia cruzadas entre todos los inhibidores de la proteasa, el desarrollo amplio de resistencia cruzada bajo la presión selectiva de la droga puede ser rápido. Se necesita investigar para determinar las estrategias más buenas para el uso de los inhibidores de la proteasa cuando aparece resistencia a uno de sus miembros. Si para cualquier droga se ha descubierto alguna vez resistencia a pesar de que las pruebas de resistencia hagan pensar en una susceptibilidad actual lo más probable es que esta droga no se deba utilizar de nuevo en el paciente a no ser que no exista otra opción. El acercamiento más seguro es cambiar a todos los componentes de un régimen que ha fracasado, sin tener en cuenta los resultados de las pruebas de resistencia. La prevención de transmisión perinatal del VIH-1 es una situación especial en la que muchos expertos, aunque no todos, creen que la zidovudina deben ser incluida en el régimen antirretroviral, sin tener en cuenta la historia de su uso, porque es la única droga que hasta la fecha ha demostrado que puede reducir la transmisión del VIH-1 al neonato.

International AIDS Society–USA Panel : Antiretroviral Drug Resistance Testing in Adults With HIV Infection. Implications for Clinical Management. JAMA. 1998;279:1984-1991
(PANEL:  Martin S. Hirsch, MD; Brian Conway, MD; Richard T. D'Aquila, MD; Victoria A. Johnson, MD; Françoise Brun-Vézinet, MD; Bonaventura Clotet, MD, PhD; Lisa M. Demeter, MD; Scott M. Hammer, MD; Donna M. Jacobsen; Daniel R. Kuritzkes, MD; Clive Loveday, MD, PhD; John W. Mellors, MD; Stefano Vella, MD; Douglas D. Richman, MD)

El fracaso virológico de la terapia antirretroviral ¿implica fracaso clínico o inmunológico ?

Con la introducción de potentes terapias antirretrovirales consistentes básicamente en la combinación de 2 NRTI y 1 IP se persigue como fin último frenar el mayor tiempo posible la replicación del VIH-1 aunque se desconoce si se podrá lograr su erradicación. En la actualidad el éxito o fracaso de las combinaciones de antirretrovirales se valora fundamentalmente controlando un marcador de progresión, la carga viral (CV) o número de copias de ARN del VIH-1 en plasma.

El fracaso virológico de las terapias de combinación se suele describir como la imposibilidad de mantener una CV VIH-1 indetectable y puede obedecer a múltiples causas. Sin embargo no se sabe si el fracaso virológico se acompaña también de fracaso inmunológico (medido por descensos persistentes de CD4) y/o de fracaso clínico (indicado por la presencia de deterioro del estado general, presentación de infecciones oportunistas o muerte atribuida al SIDA).

A pesar de que la terapia de combinación triple, que los anglosajones suelen referenciar como terapia antirretroviral sumamente activa o HAART, ha supuesto un avance espectacular en la evolución de la enfermedad, se ha visto que no es posible mantener la CV VIH-1 indetectable en un porcentaje importante de los pacientes que la reciben.

Sin embargo, dos estudios publicados recientemente coinciden en señalar que a pesar del fallo virológico los pacientes pueden, en un corto espacio de tiempo de al menos un año, mantener el aumento de sus cifras de CD4 y seguir clínicamente sin evolución.

  Los datos del Hospital General de San Francisco

Uno de estos estudios se presentó en la V Conferencia sobre Retrovirus e Infecciones Oportunistas, Chicago 1.998, a partir de la revisión retrospectiva de la historia clínica de pacientes tratados en el Hospital General de San Francisco (Deeks S et al. Viral Load and CD4+ T Cell Changes in Patients Failing Potent Protease Inhibitor Therapy. Abstract 419 ) en los que habían fallado los IP.

Se detectaron 79 pacientes en los que la terapia con al menos un IP había fracasado virológicamente (definido el fracaso virológico como al menos dos mediciones consecutivas de la carga viral, por bDNA, con más de 500 copias/ml. y después de 20 semanas de tratamiento). Después de empezar la terapia con IP no se cambiaron los NRTI y los datos del análisis se refieren a la CVy CD4 de la última visita en la que el de tiempo medio de tratamiento con IP era de 14,2 meses.

Los linfocitos CD4 habían aumentado sobre los niveles basales, antes de empezar con los IP, una media de 103 células/mm3 a pesar de haber transcurrido 8,9 meses de media desde que se había evidenciado el fracaso virológico. De los 58 pacientes con una CV basal evaluable, 9 no presentaron respuesta virológica al tratamiento (definida como un descenso de 0,5 log10), 26 habían tenido una respuesta virológica potente pero transitoria (definida como CV que se redujo al menos 1 log10 pero que posteriormente volvió como mínimo a 0,5 log10 del nivel basal) y 15 tenían una respuesta duradera (definida como un descenso de 1 log10 persistente por debajo de la CV basal). De los 37 pacientes que lograron niveles indetectables de CV, el tiempo medio de detección de una nueva CV perceptible fue de 7 meses.

Los autores concluyen que a pesar de existir una replicación viral continuada durante más de 6 meses los linfocitos CD4 permanecen elevados en la mayoría de los pacientes en los que falla un tratamiento potente con IP.

    Los datos de la cohorte suiza de estudio del VIH

El otro estudio aludido se ha publicado a principios de marzo en el Lancet y se basa en los resultados obtenidos en la cohorte suiza de estudio del VIH (Kaufmann D et al: CD4-cell count in HIV-1-infected individuals remaining viraemic with highly active antiretroviral therapy (HAART)).

Los autores señalan que a pesar del HAART al menos un 49% de los pacientes de su cohorte no tenían supresión viral y que se desconoce que es lo que ocurre en los que continúan con carga viral detectable mientras están tomando HAART.

Se estudiaron 101 pacientes, aunque los datos hacen referencia a 98, que iniciaron terapia antirretroviral combinada antes de febrero de 1997 y la siguieron durante al menos 3 meses. El recuento medio inicial de células CD4 era de 162. Un 66% de los pacientes había registrado con anterioridad indicios de fracaso virológico con otros regímenes terapéuticos. Transcurridas 48 semanas, el 93% de los pacientes (91/98) mantenía un nivel de células CD4 mayor que al iniciar la terapia.

Los 28 pacientes que se mantuvieron en niveles indetectables de CV registraron un aumento medio de 138 células CD4.
En los 21 pacientes con una respuesta transitoria se registró un aumento medio de 130 CD4.
El resto de los pacientes, 49, no lograron en ningún momento reducir la CV a niveles indetectables. De ellos, en los 33 que continuaron de todos modos con el tratamiento se observo un aumento medio de 105 linfocitos CD4, y en los 16 pacientes que suspendieron o interrumpieron el tratamiento (durante una media de 55 días) el aumento medio fue mucho menor, de 57 CD4.

Además la interrupción del tratamiento se asocio con un descenso medio de -49 CD4 que era independiente del nivel de viremia por lo que los datos sugieren que puede ser la adhesión al HAART, y no la viremia, el factor más significativo en la determinación del número de CD4 (al menos a las 48 semanas del estudio).

Se analizaron las mutaciones que confieren resistencia a los antirretrovirales en 15 pacientes que tomaban HAART de un modo continuado y que presentaban CV detectable. Se encontró una acumulación de mutaciones asociadas a resistencia, tanto de transcriptasa inversa como de proteasa; se señala que el virus con muchas mutaciones pudiera ser menos eficaz reproduciéndose o dañando al sistema inmunitario, y/o que pequeñas reducciones de la CV y la interrupción de la destrucción de los CD4 puede ayudar a una cierta restauración del sistema inmunitario.

En la práctica, estos estudios pueden dar nuevas esperanzas a aquellos pacientes que hayan agotado las posibilidades de ser tratados con combinaciones viables y mantengan cargas virales detectables. Además, parece ser que a pesar de que la CV sea detectable y esté en aumento, en caso de que el tratamiento sea tolerable y no haya otras opciones, podría ser aconsejable seguir con la terapia en vistas a mantener el recuento de CD4 en espera de que se desarrollen nuevas opciones terapéuticas.

Dado que los estudios son retrospectivos, a corto plazo de un año y con escaso número de pacientes es prematuro concluir que el fracaso virológico no predice un fracaso clínico y/o inmunológico. Sin embargo puede ser necesario replantear la continuación del HAART en los pacientes con carga viral que no se hace indetectable y que no tienen otras opciones de tratamiento, sobre todo si la interrupción innecesaria de éste conduce a una pérdida importante de CD4. Queda también por dilucidar si los linfocitos CD4 producidos cumplen funciones inmunes normales.

La no continuación con los antirretrovirales sólo se debería plantear en el caso de que se hayan agotado todas las opciones terapéuticas disponibles, como parece ser lo reflejado en estos estudios. Debe tenerse en cuenta que cuando existen otras opciones terapéuticas el aumento de la carga viral es, a la luz de los conocimientos actuales, una indicación para cambiar el tratamiento a una nueva combinación de antirretrovirales y que el cambio debería ser lo más precoz posible sin dar lugar a importantes aumentos de la carga viral. El rebote de la carga viral es hoy en día un indicador de la necesidad de cambiar el tratamiento ya que el aumento de la replicación del VIH daría lugar a una continua selección de mutaciones que tenderían a facilitar una replicación viral mejor, más optimizada, en presencia de los antirretrovirales ('fitness' de los anglosajones).

Transmisión sexual de cepas multirresistentes (incluidos inhibidores de la proteasa) en pacientes que no han recibido tratamiento previo.
12 Conferencia Mundial - Ginebra

En la 12ª. Conferencia Mundial sobre el SIDA celebrada recientemente en Ginebra se ha descrito el aislamiento de una cepa de VIH-1 multirresistente en un paciente con una seroconversión reciente y que no había recibido antes tratamiento con antirretrovirales.
Los autores del informe, que se publicará en una revista médica a finales de julio, consideran que la aparición de cepas del VIH-1 resistentes a los inhibidores de la proteasa podría representar un importante problema de salud y tener una gran transcendencia clínica.
Aunque se habían descrito previamente la transmisión de cepas resistentes a los inhibidores de la transcriptasa inversa (tanto NRTI como NNRTI) en pacientes que no habían recibido tratamiento, esta es la primera vez que se detectan cepas resistentes a los inhibidores de la proteasa en pacientes ‘naive’. Lo que sigue es una traducción resumida y libre del artículo original.

El caso
El paciente índice era un hombre homosexual de mediana edad que 6 meses antes de un episodio de fiebre alta, sudores nocturnos, fatiga y malestar tenía negativos los anticuerpos anti-VIH-1. Tras cinco días de evolución, el paciente visitó a su médico de cabecera que considero el diagnóstico de síndrome retroviral agudo; la detección de anticuerpos por EIA fue negativa pero la prueba de detección de antígeno p24 del VIH-1 fue positiva por lo que 16 días después del inicio de los síntomas se comenzó tratamiento con AZT + 3TC + nelfinavir, siendo el western blot indeterminado y no observándose alteraciones en el examen físico. Dos semanas después de empezado el tratamiento el nelfinavir se cambio por indinavir.
El paciente refería solo dos posibles contactos de riesgo: un contacto anal sin preservativo interrumpido antes de la eyaculación cuatro días antes del inicio de los síntomas y un episodio tres meses antes con otra pareja con comunicación anal receptiva protegida. Contactado el paciente fuente sospechoso, relató conocer su seropositividad desde 1990, haber recibido múltiples antirretrovirales (AZT, ddC, 3TC, d4T, saquinavir, ritonavir e indinavir) y haber obtenido una respuesta pobre al tratamiento. Sobre la fecha de infección del caso índice el caso fuente tenía una carga viral por bADN de 28.670 copias/ml y su tratamiento se había cambiado a ATZ + 3TC +nelfinavir + delavirdina, tratamiento que abandonó tras dos meses.

Los métodos
Se determinaron los niveles de ARN plasmático del VIH por las pruebas de bADN y PCR-Monitor ultrasensible. El primer plasma del paciente índice se obtuvo a los 23 días de la exposición sospechosa (a los 19 días de inicio de los síntomas y a los 2 de iniciar el tratamiento) mientras que el del caso fuente se obtuvo a las 22 semanas del contacto cuando llevaba 13 semanas de abandono del tratamiento antirretroviral.
Los análisis fenotípicos de los aislados se realizaron con un método de desarrollo reciente que modifica el genoma del VIH-1 con un gen indicador de luciferasa y en el que las drogas que inhiben la transcriptasa inversa o la proteasa reducen la actividad de la luciferasa en las células.
Los análisis genotípicos se realizaron por amplificación del gen entero de la proteasa y los 250 primeros codones del gen de la transcriptasa inversa y secuenciación directa del producto amplificado mediante un proceso automatizado.
También se realizó la comprobación de las relaciones filogenéticas de las cepas.

Los resultados
El estudio fenotípico de resistencia demostró que las IC50 del caso índice eran por lo menos dos veces las de los controles para AZT, 3TC, saquinavir, ritonavir, indinavir y nelfinavir, medicamentos, salvo el último, utilizados por el caso fuente.
El análisis genotípico mostró múltiple codones en los genes de la proteasa y la transcriptasa inversa que diferían de la cepa salvaje y que se han asociado en la literatura a la presencia de resistencias a los antirretrovirales.
Las mutaciones Asp67Asn, Thr215Tyr, y Lys219Gln de la transcriptasa inversa del paciente del índice se han asociado con resistencia al AZT y se considera que la substitución Met184Val predice resistencia a la lamivudina. Se identificaron siete substituciones de aminoácidos asociadas con resistencia a los inhibidores de la proteasa en el VIH-1 del paciente índice; en el paciente fuente se encontraron cuatro de estas substituciones como la variante dominante o en mezcla con el tipo salvaje. Algunas de las substituciones observadas en el gen de la proteasa podrían deberse a polimorfismos naturales (Met36Ile, Leu63Pro, y Ala71Thr) pero las substituciones Met46Ile y Leu90Met sólo se han observado en asociación con el tratamiento con inhibidores de la proteasa. La substitución Leu90Met se asocia con resistencia a los cuatro inhibidores de la proteasa en uso clínico, y la substitución Met46Ile se asocia con resistencia al ritonavir, indinavir, y nelfinavir. El codón 82 es un sitio importante para las mutaciones que confieren resistencia al indinavir y ritonavir. Sin embargo, la substitución de isoleucina por metionina en este codón 82, no se asocia típicamente con resistencia a los inhibidores de la proteasa en uso aunque se ha informado asociada a resistencias en el A-77003, un inhibidor de la proteasa experimental.
El análisis filigenético reveló un alto grado de similitud entre las cepas de los dos pacientes lo mismo que el análisis de la transcriptasa inversa y la proteasa.

Lo que piensan los autores
Los datos epidemiológicos del caso índice, que se refuerzan con los hallazgos de un alto grado de similitud de los análisis filogenéticos de las cepas, sugerían que el caso fuente fuera un compañero con una historia amplia de tratamiento con agentes antirretrovirales.
Los hallazgos sugieren que, a pesar de que las mutaciones múltiples que son necesarias para codificar la resistencia a los antirretrovirales pudieran en algunos casos reducir la eficacia replicativa del VIH-1 y por lo tanto dificultar su transmisión, las cepas de VIH-1 con mutaciones múltiples pueden transmitirse aún estando en teórica desventaja selectiva con respecto a la replicación de la cepa salvaje.
Comparado con otros 36 pacientes tratados con un régimen similar de drogas en las fases iniciales de la enfermedad y que presentaban niveles indetectables de ARN del VIH-1 a las 12 semanas de tratamiento, en el caso índice sólo se observó una disminución lenta del número de copias, (3,906 copias/ml de ARN VIH-1 a 16 semanas de terapia con AZT/3TC/indinavir), que los autores explicarían por el descenso natural que acompaña a la infección VIH primaria.

Los autores destacan las siguientes implicaciones: Primero la transmisión del VIH en un práctica en la que no se produjo la eyaculación intranal, por lo que las secreciones preeyaculatorias pueden contener VIH infeccioso, riesgo que los pacientes desconocían; segundo, la posibilidad de infectarse con cepas multirresistentes a los antirretrovirales incluidos los inhibidores de la proteasa lo que implica que se deben aumentar los esfuerzos para desarrollar nuevos tratamientos; y, tercero, la necesidad de controlar el predominio de las cepas multirresistentes que se transmiten para poder establecer las medidas de salud, tanto clínicas como públicas, apropiadas

Hecht FM, Grant RM, Petropoulos CJ, Dillon B, Chesney MA, Tian H, Hellmann NS, Bandrapalli NI, Digilio L, Branson B, Kahn JO: Sexual Transmission of an HIV-1 Variant Resistant to Multiple Reverse-Transcriptase and Protease Inhibitors
En la 12ª. Conferencia:
Hecht FM, Kahn JO, Dillon B et al. Transmission of protease inhibitor resistant HIV-1 to a recently infected antiRetroviral-naive man: The UCSF-options primary HIV project [Abstract 32288]. 12 Conferencia Mundial del SIDA, Ginebra, Suiza, 1998
Donde se cita el caso y se repasan las resistencias detectadas en un estudio de 48 sujetos naive recientemente infectados por el VIH en San Francisco; entre los 20 primero analizados encuentran que las mutaciones de resistencia a 3TC (codón 184) se identificó en 3 pacientes (15%).

© VIH y  SIDA, 1.998