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Una epidemia en plena
explosión Además de la
epidemia en evolución en Africa, que se describe en la sección siguiente, en diferentes
partes del mundo se han observado recientemente epidemias explosivas de infección por el
VIH y de enfermedades de transmisión sexual tradicionales, como la sífilis.
El VIH se está propagando de forma explosiva en algunas partes de la India. En Bombay,
durante un periodo muy breve, la prevalencia del VIH alcanzó un 50% entre los
trabajadores sexuales, un 36% entre los pacientes de enfermedades de transmisión sexual y
un 2,5% entre las mujeres embarazadas que acudían a consultorios de atención prenatal.
El VIH tal vez se esté propagando rápidamente a zonas rurales de la India por conducto
de los trabajadores migrantes y camioneros, como ha sucedido en muchos otros países. Las
encuestas realizadas en algunas poblaciones de camioneros de la India muestran que del 5%
al 10% están infectados por el VIH. Se estima que de un 3% a un 4% de algunas poblaciones
rurales tienen alguna enfermedad de transmisión sexual.
También hay nuevas epidemias de VIH en aumento en otras partes de Asia.
En Viet Nam, las tasas de VIH en algunas poblaciones de trabajadores sexuales aumentaron
de 9% a 38% entre 1992 y 1994-1995. La misma tendencia puede observarse en Myanmar y
Malasia, donde las tasas de VIH entre los trabajadores sexuales han crecido de 4,3% a 18%
y de 0,3% a 10% respectivamente en menos de cinco años.
La Academia China de Medicina Preventiva ha estimado que, a fines de 1993, en China había
10 000 personas infectadas por el VIH; a fines de 1995, ese total se había decuplado y
llegado a 100 000.
Datos preliminares sugieren que la prevalencia del VIH entre los donantes de sangre de
Phnom Penh (Camboya) aumentó de 0,1% en 1991 a 10% aproximadamente en 1995.
Incluso en Tailandia, donde una combinación de métodos de prevención del VIH ha
permitido reducir con éxito la infección entre los hombres, la epidemia de VIH se está
propagando en nuevos sectores de la población. La prevalencia entre las mujeres que
acuden a los consultorios de atención prenatal ha aumentado continuamente de 0% en 1989 a
2,3% en 1995. Se infectan aproximadamente 6 400 niños por año; éstos representan
alrededor de la décima parte de todas las infecciones nuevas por el VIH.
En Europa Central y Oriental, el VIH se está propagando, a veces bastante rápidamente, a
comunidades y países que hace pocos años no estaban muy afectados por la epidemia.
Ucrania notificó recientemente un aumento espectacular de los consumidores de drogas
infectados en las ciudades que se hallan a orillas del Mar Muerto. Por ejemplo, el
porcentaje de personas infectadas por el VIH entre quienes se inyectan drogas en Nikolayev
pasó de 1,7% en enero de 1995 a 56,5% 11 meses después solamente.
La Federación de Rusia tal vez esté experimentando una evolución semejante. Mientras
que entre 84 377 consumidores de drogas inyectables examinados en 1994 no se encontraron a
ninguno VIH positivo, 190 de las 45 507 pruebas realizadas en 1996 resultaron positivas
para el virus. Desde enero de 1996, el número notificado de personas infectadas por el
VIH en Kaliningrado se multiplicó por 18, pasando de 21 a 387. La mayor parte de ellos
eran consumidores de drogas inyectables. Siguiendo una tendencia observada en otros
países, la proporción de personas de sexo masculino y femenino infectadas por el VIH ha
comenzado a igualarse; el número de hombres infectados es dos veces mayor que el de
mujeres, en lugar de seis.
Un peligro semejante de propagación del VIH asociada al consumo de drogas se cierne para
el futuro próximo sobre otros países de Europa Oriental como Eslovenia, donde dicho
consumo está en aumento y a ese respecto existen indicaciones de comportamiento de alto
riesgo (se comparte el equipo de inyección).
La indicación más preocupante de un riesgo inminente de propagación del VIH por vía
sexual son los resultados obtenidos recientemente de la vigilancia de las enfermedades de
transmisión sexual en las repúblicas independientes de la antigua Unión Soviética,
donde el aumento pronunciado de las tasas de enfermedades de transmisión sexual indica un
aumento de los comportamientos sexuales arriesgados. Entre 1994 y 1995, la incidencia de
sífilis (casos nuevos por cada 100 000 habitantes) aumentó de 81,7 a 172 en la
Federación de Rusia, de 72,1 a 147,1 en Belarús, de 116,6 a 173,6 en Moldova y de 32,6 a
123 en Kazajstán.
En Finlandia se diagnosticaron 118 casos nuevos de sífilis en 1995, en comparación con
63 casos en 1994. En 1995, la mayor parte de los casos se encontraron en el sur del país
o en la zona sudoriental próxima a la frontera con Rusia. Además, un grupo de 30 casos
descubiertos en la parte central del país se originaron en infecciones adquiridas como
resultado de relaciones sexuales arriesgadas entre hombres en Rusia.
En vista del aumento acusado de las enfermedades de transmisión sexual y de la
proporción de casos de SIDA resultantes de relaciones sexuales entre hombres, en esos
países existe una posibilidad grave que el VIH se propague aun más entre hombres que
mantienen relaciones sexuales con otros hombres. En la Federación de Rusia, por ejemplo,
la relación sexual entre hombres se considera como la modalidad de transmisión en el 53%
de los 587 casos de VIH/SIDA en adultos notificados hasta diciembre de 1994.
En otros países también hay nuevos motivos de inquietud acerca de las relaciones
sexuales arriesgadas entre hombres. En los Estados Unidos, aunque el número general de
nuevas infecciones por el VIH ha disminuido en los últimos años, los resultados de
varios estudios sugieren que la epidemia de VIH se ha propagado ahora a una nueva
generación de hombres homosexuales y bisexuales. Entre hombres homosexuales y bisexuales
de 17 a 22 años de edad de San Francisco, Nueva York y Pittsburgh se han encontrado tasas
de prevalencia del VIH de 7% a 9%. Entre hombres adultos jóvenes homosexuales y
bisexuales, las tasas son sistemáticamente más elevadas entre los afroamericanos.
Información procedente del Reino Unido indica que la tendencia descendente de la
transmisión de hombre a hombre allí registrada a fines de los años 80 tal vez haya
comenzado a invertirse ya en 1990.
En América Latina y el Caribe, la epidemia está comenzando a afianzarse entre las
mujeres y los adolescentes. Datos procedentes de puestos de vigilancia del VIH en San
Pablo (Brasil) sugieren que hay diferencias entre mujeres y hombres en cuanto a la
modalidad de propagación del VIH. En la población de pacientes que acudieron a los
consultorios de enfermedades de transmisión sexual entre 1993 y 1994, la prevalencia del
VIH entre los hombres se mantuvo estable, mientras que entre las mujeres se quintuplicó
con creces. En la ciudad de Itajai, en el sur del Brasil, donde predomina la transmisión
asociada al consumo de drogas inyectables, es especialmente preocupante la elevada
prevalencia del VIH entre las adolescentes que acuden a los consultorios de atención
prenatal. En El Salvador, los resultados de un estudio de trabajadoras sexuales mostraron
que la prevalencia del VIH en el grupo de 15 a 19 años de edad era de 3,1%, en
comparación con un 2,2% en el conjunto de todos los grupos de edad. Estudios recientes
realizados en Haití han mostrado tasas elevadas de VIH entre las embarazadas de 14 a 24
años de edad.
Hay indicios de que las tasas de infección por el VIH se han estabilizado en Australia y
están disminuyendo en Nueva Zelandia. Sin embargo, en Papua Nueva Guinea se ha
desarrollado recientemente una epidemia de infección por el VIH impulsada en gran medida
por la transmisión heterosexual. A fines de 1994, esta pequeña nación insular de unos 4
millones de habitantes tenía aproximadamente 4 000 adultos que vivían con el VIH y ha
desplazado a Australia de la posición de país de la región del Pacífico con la
prevalencia más alta por habitante.
El VIH y la conmoción de Africa
Hoy día, en el Africa subsahariana el
número de personas que viven con el VIH/SIDA es de 14 millones, es decir el 63% del total
mundial.
Las encuestas realizadas muestran que más del 10% de las mujeres que acuden a los
consultorios de atención prenatal en las zonas urbanas de Kenya, Malawi, Rwanda,
Tanzanía, Uganda y Zimbabwe están infectadas por el VIH, y en algunos lugares la
proporción rebasa el 40%. Estas mujeres se infectan principalmente por vía heterosexual
a partir de la adolescencia temprana; las tasas más elevadas de infección por el VIH se
registran entre las menores de 25 años de edad.
Las tasas de infección por el VIH entre los trabajadores sexuales llegan a un 80% en
Nairobi (Kenya), 55% en Abidjan (Côte dIvoire) y 55% en Djibouti.
El 80% de las camas de un hospital de enfermedades infecciosas de Abidjan y el 50% de las
de otro de Kampala (Uganda) están ocupadas por personas con el VIH.
Las proyecciones relativas a Zambia y Zimbabwe indican que, como consecuencia del SIDA, la
mortalidad infantil podría casi triplicarse para el año 2010. En general, la población
seguirá aumentando debido a las elevadas tasas de fecundidad, pero la epidemia afectará
selectivamente a los grupos de edad económicamente activos.
En los comienzos de la evolución de la epidemia en Africa, la población más gravemente
afectada era la urbana y la de comunidades rurales situadas a lo largo de las carreteras.
Los adultos jóvenes sexualmente promiscuos eran los que acusaban las tasas más elevadas
de infección.
En las zonas urbanas y los centros comerciales la prevalencia sigue siendo sustancialmente
más elevada que en las zonas rurales. Pero estas características no son de ninguna
manera universales, y en algunas poblaciones rurales las tasas de infección se están
aproximando a las de las poblaciones urbanas.
Además, la situación es muy inestable. La epidemia puede estallar repentinamente y las
tasas de infección pueden llegar a septuplicarse en unos pocos años solamente, como ha
sucedido recientemente en Botswana y Sudáfrica. Por ejemplo, en Sudáfrica, entre 1993 y
1995, la prevalencia de infección por el VIH en las embarazadas aumentó de 4,3% a 11% en
la provincia de Free State y de 9,6% a 18% en Kwazulu/Natal.
Parte del reciente aumento del VIH en Africa obedece a una adaptación gradual a nuevos
medios, por ejemplo cuando las personas migran de zonas rurales a urbanas en busca de
trabajo. Sin embargo, la propagación de enfermedades de transmisión sexual también
puede intensificarse de forma pronunciada como consecuencia de crisis tales como desastres
naturales, desintegración social, conflictos armados y movimientos masivos de población.
Por lo que se refiere a la propagación ulterior del VIH, las consecuencias de los
disturbios políticos y sociales contemporáneos y el subsiguiente desplazamiento de
población, como el que está ocurriendo actualmente en la región de los Grandes Lagos de
Africa, son particularmente preocupantes.
Rwanda y Burundi, por ejemplo, tienen ya una de las epidemias de infección por el VIH
más antiguas y graves de Africa. Es frecuente encontrar seroprevalencias VIH de más del
20% entre las embarazadas y del 50% entre los pacientes de los consultorios de
enfermedades de transmisión sexual.
En el Zaire, en cambio, el avance de la seroprevalencia VIH ha sido hasta ahora
relativamente lento y estable. En Kinshasa, por ejemplo, se mantiene estacionario en torno
del 5%. Pero considerando los presentes acontecimientos políticos y el hecho de que el
Zaire, que tiene 50 millones de habitantes, es uno de los países más grandes de Africa,
es posible que ahora cambie su situación respecto del VIH/SIDA, con consecuencias
impredecibles y desastrosas.
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