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VIH y SIDA |
| . | Resumen Los recientes adelantos de la investigación han permitido
mejorar substancialmente los conocimientos de la biología del virus de la
inmunodeficiencia humana (VIH) y la patogénesis del síndrome de inmunodeficiencia
adquirida (SIDA). Con el advenimiento de herramientas sensibles para supervisar la
replicación del VIH en las personas infectadas, puede evaluarse el riesgo de progresión
de la enfermedad y muerte con precisión y se puede determinar directamente la
eficacia de los tratamiento frente al virus. Además, cuando se utilizan apropiadamente,
las combinaciones recientemente disponibles de potentes medicamentos
antivirales, pueden lograr una supresión prolongada de los niveles perceptibles de
replicación del VIH y pueden frenar la tendencia inherente del virus a generar variantes
virales resistentes a los medicamentos. |
| Introducción Los últimos 2 años han traído adelantos importantes en la
investigación básica y clínica del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA). La
disponibilidad de medicamentos más numerosos y más potentes para inhibir la replicación
del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) ha hecho posible diseñar estrategias
terapéuticas que involucran combinaciones de drogas antirretrovirales que logran
acercarse a la supresión completa de la replicación del VIH en muchas personas
infectadas por él. Además, medidas más sensibles y fiables de la carga viral en el
plasma han demostrado ser una poderosa herramienta para predecir el riesgo de una persona
de progresar a SIDA y tiempo a la muerte. También se han demostrado útiles para evaluar
de un modo fiable la actividad terapéutica de los agentes antirretrovirales. Juntos, estos dos documentos resumen nuevos datos y mantienen la base científica y "las pautas específicas" de tratamiento de personas infectadas por el VIH. La finalidad de este informe es ayudar a médicos y a pacientes a tomar decisiones informadas sobre las opciones de tratamiento para que
El Grupo NIH incluye médicos, investigadores básicos y clínicos, oficiales de salud públicos y representantes de la comunidad. Para recoger los datos más actuales, el Grupo celebró una segunda jornada pública para oír las aportaciones presentadas por médicos y científicos en las áreas de patogénesis del VIH y tratamiento y dirigida específicamente a los temas siguientes : la relación entre la replicación del virus y progresión de la enfermedad; la habilidad relativa de las estrategias disponibles de tratamiento antiviral para minimizar la replicación del VIH durante periodos prolongados de tiempo; la relación entre la emergencia de resistencia a las drogas y fracasos del tratamiento; la habilidad relativa de las estrategias de terapia antiviral disponibles de retardar o prevenir la emergencia de variantes del VIH resistentes; y la relación entre los cambios inducidos por los medicamentos en la carga del virus y resultados clínicos en mejora y prolongación de la supervivencia. |
| . | Principios científicos |
| . | Principio 1. La replicación continuada
del VIH lleva al daño del sistema inmune y a la progresión de la infección VIH a SIDA.
La infección por VIH es siempre dañina; son inusuales los supervivientes a largo plazo
libres de manifestaciones clínicas o disfunciones inmunes. La
replicación activa del VIH es causa, en personas infectadas, de daño progresivo del
sistema inmune (110). En ausencia de una eficaz inhibición de la replicación del
VIH por la terapia antirretroviral, casi todas las personas infectadas sufrirán un
deterioro progresivo de las funciones inmunes que produce susceptibilidad a infecciones
oportunistas (IO), malignidades, enfermedad neurologica, y síndrome de desgaste,
llevando finalmente a la muerte (11,12). |
| . | Principio 2. Los niveles plasmáticos
de ARN del VIH indican la magnitud de la replicación del VIH y la proporción asocida de
destrucción de las células T CD4+ mientras que el recuento de éstas indica la medida en
la que el VIH ha dañado al sistema inmune. La medición a intervalos regulares de estos
dos marcadores, ARN VIH y CD4+, es necesaria para determinar el riesgo de progresión de
la enfermedad en los sujetos seropositivos y para determinar cuándo comenzar o modificar
los regímenes de tratamiento antirretroviral La proporción de progresión de enfermedad VIH se conoce por la magnitud de replicación activa del VIH (que se refleja en la llamada carga viral) que está teniendo lugar en una persona infectada (510,1318). La medida de la carga viral a través de la utilización ensayos que miden cuantitativamente los niveles de ARN del VIH en plasma permiten la valoración del riesgo relativo durante la progresión de la enfermedad y tiempo a la muerte (5-10,1318). Las medidas de ARN del VIH en plasma también permiten la valoración de la eficacia de la terapia antirretroviral en pacientes individuales (1,2,13,1925). Es opinión de los especialistas que estas medidas son componentes necesarios del diseño de estrategias de tratamiento para utilizar eficazmente los medicamentos antiretrovirales. La magnitud del daño del sistema inmune que ya ha ocurrido en una persona infectada por el VIH está indicada por los recuentos de células T CD4+ (11,2629) que permiten valorar el riesgo de desarrollar IO específicas y otras secuelas de la infección VIH. Con la utilización conjunta de ambas determinaciones, carga viral y número de células T CD4+, se refuerza la exactitud con la que puede predecirse el riesgo de progresión de la enfermedad y muerte (27). Los problemas específicos para la valoración del laboratorio de los niveles de ARN del VIH y células T CD4+ en recién nacidos y niños infectados por el VIH se discuten en el principio 9 (1418,25,30). Consideraciones específicas importantes con respecto a las evaluaciones del laboratorio y las personas infectadas por el VIH incluyen lo siguiente:
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| . | Principio 3. Dado que los índices de
progresión de la enfermedad difieren entre los individuos, las decisiones del tratamiento
se deben individualizar en función del nivel de riesgo indicado por la medida de los
niveles plasmáticos de ARN del VIH y el recuento de CD4+. Las
decisiones que consideran cuándo comenzar la terapia antirretroviral en una persona
infectada por el VIH deben estar basadas en el riesgo para la progresión de la enfermedad
y el grado de immunodeficiencia. El inicio de la terapia antirretroviral antes de
que se presenten evidencias inmunológicas y virologicas de progresión de la enfermedad
se espera que obtenga el mayor y más duradero impacto beneficioso en la conservación de
la salud de las personas infectadas por el VIH. En la actualidad, las recomendaciones para la iniciación de la terapia deben basarse en el hecho de que están limitados los tipos y números de drogas antirretrovirales disponibles. Es probable que las indicaciones para la iniciación de la terapia cambien cuando las drogas disponibles sean más numerosas, más eficaces, mejor toleradas, y más convenientemente dosificadas. Las consideraciones específicas con respecto al tratamiento incluyen lo siguiente:
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| . | Principio 4. El uso de combinaciones
potentes de antirretrovirales para suprimir la replicación del VIH, por debajo de los
niveles detectables con ensayos sensibles de ARN del VIH, limita el potencial de
selección de variantes VIH resistentes a los antirretrovirales, que es el factor más
limitante de la habilidad de éstos para inhibir la replicación del VIH, y retrasar la
progresión de la enfermedad. Por lo tanto, la meta del tratamiento es la máxima
supresión que se pueda lograr de la replicación del VIH. Los estudios
de la biología y patogénesis de la infección por el VIH han proporcionado la base del
uso de las drogas antirretrovirales de forma que consigan la supresión más profunda y
durable de la replicación del VIH. La habilidad inherente del VIH de desarrollar
resistencia a la droga representa el obstáculo mayor a la eficacia a largo plazo de la
terapia antirretroviral (21).
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| . | Principio 5. El medio más eficaz para
lograr una supresión duradera de la replicación del HIV es el inicio con combinaciones
simultáneas de drogas eficaces frente al VIH con las que el paciente no haya sido tratado
previamente y que no presenten resistencia cruzada con otros agentes antirretrovirales con
los que previamente el paciente haya sido tratado. Se deben considerar varios problemas con respecto a la combinación de drogas antirretrovirales que se deben utilizar en el tratamiento de un paciente infectado por el VIH. La eficacia de la terapia de un régimen de combinación antirretroviral dado no es simplemente una función del número de drogas que se usan. Las drogas antirretrovirales más eficaces poseen alta potencia, propiedades farmacológicas favorables, y requieren que el VIH adquiera mutaciones múltiples en el gen designado antes que aparezcan resistencias de alto nivel. Además, variantes resistentes del VIH seleccionadas por el tratamiento con ciertas drogas antirretrovirales pueden desplegar habilidad disminuida para reproducirse (disminución de la "fitness") en personas infectadas (21). Drogas usadas en combinación deben tener evidencia de una actividad antirretroviral sinérgica o aditiva, no deben tener propiedades antirretrovirales o farmacológicas antagónicas, y no tener toxicidades sobrepuestas. Con suerte, las drogas escogidas desplegarán interacciones moleculares que aumenten la potencia de la terapia antirretroviral o retarden la emergencia de resistencias. Si hay posibilidad de opciones múltiples para la terapia de combinación, deben emplearse drogas antirretrovirales específicas para que las opciones terapéuticas futuras se conserven en el caso de que falle la opción inicial de la terapia. Siempre que sea posible, la terapia debe comenzarse o debe modificarse con una combinación racional de drogas antirretrovirales, un blanco predefinido para el grado de supresión de la replicación del VIH deseado, y con un régimen de antirretrovirales alternativo predefinido para utilizarse si la meta propuesta no se alcanza. Las consideraciones específicas con respecto al tratamiento incluyen lo siguiente:
La mejor oportunidad de lograr una supresión máxima de la replicación del virus, minimizar el riesgo de variantes del VIH resistentes, y aumentar al máximo la protección frente al continuo daño del sistema inmune es usar combinaciones de drogas antirretrovirales eficaces en personas que no tienen ninguna historia anterior de terapia anti-VIH. Sola, ninguna de las drogas antirretrovirales de las que se dispone en la actualidad, incluso los inhibidores de la proteasa más potentes (IPs), puede asegurar una supresión suficiente y duradera de la replicación del VIH cuando se usa como agente único ('monoterapia'). Además, el uso de potentes medicamentos antirretrovirales como único agente supone un gran riesgo para el desarrollo de resistencias a la droga y el desarrollo potencial de resistencia cruzada con otras drogas relacionadas. Así, la monoterapia con antirretrovirales es una opción no recomendada para el tratamiento de personas infectadas por el VIH (Véase Pautas). Una excepción es el uso de zidovudina (ZDV) según el protocolo 076 de los Grupos de Ensayos Clínicos del SIDA (ACTG). Este régimen tiene específicamente el propósito de reducir el riesgo de la transmisión perinatal del VIH en mujeres embarazadas que tienen recuentos de células T CD4+ altos y niveles de ARN del VIH en plasma bajos y que todavía no ha decidido comenzar la terapia antirretroviral basada en sus propias indicaciones de salud (5254). Este uso limitado en el tiempo de zidovudina en una mujer embarazada para prevenir la transmisión perinatal del VIH tiene beneficios importantes en los recién nacidos y no es probable que comprometa substancialmente la posibilidad futura de beneficiarse de la terapia antirretroviral de combinación. Medicamentos antirretrovirales potentes (p.e., lamivudina (3TC)) o inhibidores de la transcriptasa inversa no análogos de los nucleósidos (ITINANs; p.e., nevirapina y delavirdina), que desarrollan rapidamente resistencias de alto niveles, no debe usarse en regímenes en los que se espera obtener una supresión incompleta de la replicación del VIH detectable. En la actualidad, la supresión duradera de los niveles perceptibles de replicación del VIH se cumple mejor con el uso de dos inhibidores de la transcriptasa inversa (TI) análogos de los nucleósidos en combinación con un IP potente. En pacientes que no han sido tratados con terapia antirretroviral, la supresión perceptible de la replicación del VIH se ha informado también con el uso de dos inhibidores de la TI análogos de los nucleósidos combinados con un ITINAN (p.e., zidovudina, didanosina, y nevirapina (40)). Sin embargo, el papel de este acercamiento como terapia antirretroviral inicial necesita ser definido mejor antes de que pueda recomendarse como de 'primera línea en las estrategias del tratamiento. Además, este acercamiento es considerablemente menos eficaz en personas que ya han sido tratadas previamente con inhibidores de la TI análogos de los nucleósidos (5557). En el subconjunto de pacientes previamente tratados que responden inicialmente a los estos regímenes, la supresión de la replicación del VIH es a menudo transitoria y el beneficio clínico asociado está limitado. El uso de menos de tres antirretrovirales en combinación se puede considerar como una opción por personas infectadas por el VIH y sus médicos. Si se toma esta decisión, es importante reconocer que ninguna combinación de dos inhibidores de la TI análogos de los nucleósidos actualmente disponibles ha demostrado proporcionar una supresión suficiente y duradera de la replicación del VIH de forma consistente. Aunque el declive inicial de los niveles de ARN del VIH que sigue al tratamiento con 2 inhibidores de la TI análogos de los nucleósidos puede prometer, la duración de la contestación obtenida en estudios controlados más allá de 2448 semanas defrauda (40,5660). Además, la selección de variantes del VIH resistente a las drogas en regímenes antirretrovirales que no suprimen de un modo duradero la replicación del VIH puede comprometer el rango de opciones de futuros tratamientos. Incluso en pacientes que no han recibido ningún antirretroviral (naive) no se recomienda el uso rutinariamente de un ITINAN en combinación con un inhibidor de la TI análogo de los nucleósidos por que el riesgo de selección de variantes del VIH resistentes a los ITINAN es alto en los regímenes que no logran una supresión perceptible de la replicación del VIH (1,61). Ciertas combinaciones de dos inhibidores de la proteasa (sin agregar los inhibidores de la TI) se ha informado que han obtenido en estudios pilotos una supresión perceptible de la replicación del VIH (62,63); sin embargo, dado la experiencia limitada disponible con este acercamiento, no se debe considerar en la actualidad como un régimen de primera línea. (Véase Pautas.) Cuando se considera un cambio en la terapia de un paciente previamente tratado, es esencial una revisión de la historia previa de la terapia anti-VIH de la persona. Las drogas escogidas como componentes de un nuevo régimen de antirretrovirales no deben tener resistencias cruzadas con los antirretrovirales previamente utilizados (ni proporcionar modelos similares de mutaciones asociados con la resistencia antirretroviral). (Véase principio 7 para consideraciones adicionales.) Al cambiar un régimen de fracaso, es importante cambiar más de un componente del régimen. Es probable que la suma de un solo agente antirretroviral, incluso muy potente, lleve al desarrollo de resistencia viral al nuevo agente. (Véase Pautas.) |
| . | Principio 6. Cada uno de los
antirretrovirales usados en regímenes de terapia de combinación siempre debe usarse
según las dosificaciones y los horarios óptimos El uso de combinaciones de drogas antirretrovirales potentes para ejercer una supresión constante, máxima de la replicación del VIH proporciona el mejor acercamiento para solapar la tendencia inherente del VIH a generar variantes resistentes. Las consideraciones específicas con respecto al tratamiento incluyen lo siguiente:
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| . | Principio 7. Los medicamentos
antirretrovirales eficaces de los que se dispone en la actualidad están limitados en
número y mecanismos de acción y se ha documentado resistencia cruzada entre ellos. Por
consiguiente, cualquier cambio en la terapia antirretroviral puede hipotecar futuros
tratamientos. Las decisiones para alterar la terapia incidirán en la presentación de problemas clínicos importantes y en el número de agentes antirretrovirales alternativos disponibles. Cada decisión de alterar la terapia puede limitar las opciones futuras de tratamiento. Así, no deben abandonarse los agentes disponibles prematuramente. No se conoce definitivamente si las consecuencias de presentar niveles medibles de replicación del VIH cuando se está bajo terapia es equivalente a los niveles que presentan en personas que no están tratadas; sin embargo, los datos preliminares sugieren que éste es el caso. Así, el nivel al que la replicación del VIH continúa mientras se administra un régimen antirretroviral, que no ha suprimido los niveles de ARN del VIH en plasma por debajo de los niveles detectables, debe ser considerado como una indicación de la urgencia con la que debe realizarse un cambio en la terapia. Las consideraciones específicas con respecto al tratamiento incluyen a siguiente:
La terapia antirretroviral debe cambiarse cuando los niveles en plasma del ARN del VIH son de nuevo perceptibles (repetidamente y en ausencia de eventos como la adhesión imperfecta al régimen, inmunizaciones, o infecciones intercurrentes que pueden a llevar elevaciones de los niveles en plasma del ARN de VIH transitorios,) y continúan subiendo en un paciente en quien se había previamente alcanzado niveles indetectables. En una persona en la que previamente los niveles plasmáticos de ARN del VIH sólo se habían suprimido incompletamente, los aumentos progresivos de los niveles en plasma del ARN del VIH deben llevar a la consideración de un cambio en terapia antirretroviral. (Véase Pautas.) La evidencia de toxicidad o intolerancia a la droga antirretroviral también es una razón importante para considerar cambios en la terapia. En ciertos casos, estas manifestaciones pueda ser transitorias, y el tratamiento puede continuarse seguramente con atención continuada al paciente, consejos y evaluación. Cuando es necesario cambiar la terapia por razones de toxicidad o intolerancia, las drogas antirretrovirales alternativas se deben escoger basándose en su eficacia anticipada y falta de toxicidades similares. En esta situación, es razonable la substitución de una droga por otra (con suerte del mismo grupo y que posea una actividad antirretroviral igual o mayor) mientras se continua con los otros componentes del régimen. |
| . | Principio 8. Las mujeres deben recibir
terapia antirretroviral óptima sin tener en cuenta si están o no embarazadas. El uso de tratamiento antirretroviral en mujeres embarazadas infectadas por el VIH presenta preocupaciones únicas importantes(64). En EEUU se ha recomendado el consejo y prueba de detección de la infección VIH para todas las embarazadas y en algunos estados es obligatorio. Un conocimiento mejor de los problemas de la infección por VIH en las mujeres embarazadas han producido un aumento del número de mujeres cuyo diagnóstico inicial de infección VIH se hace durante el embarazo. En esta circunstancia, o cuando las mujeres ya consciente de su infección VIH se queda embarazada, las decisiones del tratamiento deben basarse en la salud actual y futura de la madre, así como en la prevención de la transmisión perinatal y en la salud del feto y neonato. El cuidado de la mujer embarazada infectada por el VIH debe involucrar la colaboración entre el especialista que controla la infección VIH cuando no estaba embarazada, su obstetra y la mujer. Las recomendaciones del tratamiento para las mujeres embarazadas infectadas por el VIH se basa en la creencia que durante el embarazo no deben detenerse las terapias con beneficio conocido a menos que los efectos adversos conocidos para la madre, el feto, o el recién nacido pesen más que el beneficio potencial a la mujer (64). Hay dos problemas separados pero interconectados con respecto al tratamiento antirretroviral durante el embarazo: a) el uso de terapia antirretroviral para las indicaciones de salud maternales y b) el uso de drogas antirretrovirales para reducir el riesgo de transmisión perinatal del VIH. Aunque el monoterapia con zidovudina reduce substancialmente el riesgo de transmisión perinatal del VIH, deben administrarse combinaciones apropiadas de drogas antirretrovirales si está indicado en base a la salud de la madre. En general, el embarazo no debe comprometer ninguna terapia óptima para la madre. Las consideraciones específicas con respecto al tratamiento de mujeres embarazadas incluyen lo siguiente:
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| . | Principio 9. Los mismos principios de
terapia antirretroviral se aplican a los adultos, adolescentes y a los niños infectados
por el VIH, aunque el tratamiento de los niños infectados por el VIH involucra
consideraciones farmacológicas, virológicas e inmunológicas diferentes. La mayoría de los datos que apoyan los
principios de la terapia antirretroviral perfilados en este documento se ha generado en
estudios de adultos infectados por el VIH. Los adolescentes infectados sexualmente con el
VIH o a través del uso de drogas parecen seguir un curso clínico similar a los adultos,
y las recomendaciones para la terapia antirretroviral para estas personas son iguales que
para los adultos (Véase Pautas). Sin embargo, aunque están disponibles menos datos
acerca del tratamiento de infección VIH en personas más jóvenes, es improbable que los
principios fundamentales de enfermedad VIH difieran para los niños VIH Infectados.
Además, los datos que disponibles de los estudios de recién nacidos y niños infectados
por el VIH indican que se aplican los mismos principios fundamentales virológicos, y
también es probable que los acercamientos al tratamiento óptimos sean similares
(1418,25). Por consiguiente, los niños Infectado por el VIH, como previamente se ha
descrito para los adultos Infectado por el VIH, debe tratarse con combinaciones eficaces
de drogas antirretrovirales con el intento de lograr una supresión durable de los niveles
perceptibles de replicación del VIH. |
| . | Principio 10. Las personas con
infección VIH primaria aguda deben tratarse con terapia antirretroviral de combinación
para suprimir la replicación del virus a niveles por debajo de los límites de detección
de ensayos sensibles de ARN del VIH. Los estudios de la patogénesis
del VIH mantienen un apoyo teórico alos beneficios de la terapia antirretroviral para
personas diagnosticadas con infección primaria por el VIH, y los datos, que están
aumentando con estudios clínicos en pequeña escala, son consistentes con estas
predicciones (49,6673). Los resultados de los estudios sugieren que la terapia
antirretroviral durante la infección primaria pueda conservar la función del sistema
inmune ralentizando el nivel alto de replicación del VIH y el daño del sistema inmune
que ocurre durante este periodo y reduciendo potencialmente el set-point de los niveles de
replicación del VIH por lo que altera favorablemente el curso clínico subsecuente de la
infección; sin embargo, este resultado tiene que ser demostrado todavía formalmente
(51,73). Se ha sugerido que la oportunidad mejor de erradicar la infección del VIH
pudiera ser proporcionada por la iniciación de la terapia potente de combinación
antirretroviral durante infección primaria (51). |
| . | Principio 11. Las personas infectadas
por el VIH, incluso aquéllas con cargas virales por debajo de los límites perceptibles
de las técnicas, debe ser consideradas infecciosas y se debe aconsejar que eviten las
conductas, sexuales y de consumo de drogas, que se han asociado con la transmisión o
adquisición del VIH y otros agentes infecciosos. No se dispone de datos acerca de la capacidad de las personas infectadas por el VIH, que tienen supresión de la replicación del VIH inducida por la terapia antirretroviral a niveles indetectables (evaluado por ensayos de ARN del VIH plasmático), para transmitir la infección a otros. Del mismo modo, su capacidad de adquirir una variante de VIH multirresistente de otra persona sigue siendo una posibilidad. Las personas infectadas por el VIH que están recibiendo terapia antirretroviral continúan pudiendo transmitir a otros enfermedades infecciosas graves (p.e., hepatitis B y C e infecciones de transmisión sexual, como el virus del herpes simplex, sífilis, papilomavirus humano, gonorrea, chancroide y chlamydia) y se está en riesgo de infectarse con estos patógenos, así como con otros que traen serias consecuencias para las personas immunosuprimidas, incluso los citomegalovirus y los herpesvirus humanos 8 (también conocido como KSHV). Por consiguiente, todos los infectados por el VIH incluidas las personas con tratamiento antirretroviral son receptores eficaces y debe aconsejarse que eviten conductas asociadas con la transmisión del VIH y otros agentes infecciosos. Es importante un refuerzo continuo para que todos los infectados por el VIH se adhieran a prácticas de sexo seguro. Si un infectado por el VIH es usuario de drogas inyectadas y es incapaz de abstenerse de inyectarselas, a esa persona se le debe aconsejar que evite compartir el equipo de la inyección con otros y que use para cada inyección jeringas y agujas estériles. |
© VIH y SIDA, 1.998