| VIH y SIDA |
| . | Antirretrovirales en desarrollo y otras aproximaciones terapéuticas | Revisión, agosto 1.998 |
|
Algunos
antirretrovirales en fases iniciales de desarrollo. A pesar de la importancia que los inhibidores de la proteasa y la
combinación antirretroviral potente ha tenido en el tratamiento de la infección VIH/SIDA
existe una coincidencia unánime de que se está lejos de obtener medicamentos que
carezcan de efectos secundarios e interacciones, que sean fáciles y cómodos de
administrar y que además de ser baratos no se desarrollen resistencias frente a ellos.
Lejos de este ideal, se están desarrollando nuevos antirretrovirales que están en fases
iniciales de estudios preclínicos y que se espera que en un futuro próximo puedan
empezar a valorarse en ensayos clínicos. A pesar de los conocimientos relativamente
recientes de los correceptores del VIH y su papel en ciclo vital del virus y el futuro
prometedor que puede tener una visión del tratamiento molecular, los medicamentos se
siguen desarrollando teniendo como base su acción sobre los ya conocidos objetivos de la
proteasa o la transcriptasa inversa. Algunos nuevos NRTI D-D4FC: Como lamivudina Referencias
Lodenosina (FddA): Como ddI Referencias
Otros FTC (1- b-L-FTC] 2O,3O-didexoy-5-fluoro-3Othiacytidine) se ha probado en dosis escalonadas en diferentes cohortes de 8 pacientes con medidas frecuentes de los niveles plasmáticos que alcanza, carga viral, determinación de genotipos, etc. Los autores concluyen que con sus resultados una sola dosis diaria de 200 mg de FTC parece tener actividad antiviral potente en humanos.dOTC (BCH 10652) es un miembro de una nueva clase de análogos de los nucleósidos con actividad frente al VIH-1 mediante una IC50 entre 0,1-0,3 nM y que presenta actividad frente a aislados clínicos resistentes al 3TC, AZT, saquinavir e indinavir. La resistencia a dOTC parece que se desarrolla lentamente y en animales presenta un perfil de seguridad bueno, con buena tolerancia a dosis superiores a 500 mg/kg/día en ratas, en las que alcanza concentraciones en líquido cefalorraquídeo superiores a las que alcanzan 3TC o AZT. Según los autores estos datos soportan su desarrollo para pruebas clínicas. Referencias
Algunos nuevos NNRTI S-1153: La segunda generación de NNRTI junto con efavirenz. Referencias:
MKC-442 Referencias
Calanolida A Referencias
Otros Se presenta una preparación lipofílica de un NNRTI, UC-781, que además de ser un inhibidor potente del VIH-1 en cultivos celulares posee actividad virucida. La formulación en gel se ha probado en vagina de conejas y cultivos celulares demostrándose una buena difusión al medio sin que en las última se observasen variantes con mutaciones de resistencia al preparado u otros NNRTI. El gel es estable durante varios días, a temperaturas altas y no parece afectarse por ph ácido. En su administración vaginal en animales no se observaron efectos colaterales sistémicos ni locales ni parece afectar la flora normal. Referencia
KNI-764 (JE-2147) es un nuevo inhibidor de la proteasa que por su estructura tiene una flexibilidad molecular que parece que es capaz de ligarse a la proteasa tanto de las cepas salvajes como de las cepas que presentan la mutación 184V. De los mismos fabricantes, KNI-272 se estudió en combinación con otros IP para valorar la existencia de resistencias cruzadas encontrándose que las cepas resistentes a KNI-272 eran sensibles a saquinavir, indinavir, y nelfinavir pero resistentes al ritonavir y que aislados clínicos con resistencia a indinavir eran sensibles a KNI-272; se demostró sinergismo de KNI-272 con saquinavir, ritonavir, indinavir, nelfinavir o amprenavir. Las combinaciones de KNI-272+indinavir y KNI-272+nelfinavir presentaron bajos niveles de resistencia cruzada y mejoras de la farmacocinética que también se mejoró combinado con delavirdina. El interés en las quimioquinas y sus
receptores han llevado al desarrollo de varios agentes capaces de bloquear la entrada del
VIH-1 mediante el bloqueo de la proteína gp120 con CCR5 o CXCR4. De momento el interés
de estos agente es teórico y hasta la fecha no se han desarrollado estudios clínicos que
validen su eficacia. Persiste el interrogante de que si el bloqueo de los receptores de
CCR5, relacionados con las cepas VIH M-trópicas y NIS (ver correceptores de las quimioquinas),
ocasionará la selección de un correceptor alternativo como los CXCR4 y por lo tanto
cepas T-trópicas e IS, más virulentas. El potencial bloqueo de los receptores CXCR4
plantea más problemas dada la importancia de las quimioquinas que lo utilizan y
probablemente se asociaría con alta toxicidad.
|
Las
quimioquinas y los receptores secundarios del VIH-1: la conexión terapéutica En un artículo aparecido en la revista Nature Medicine de mayo de 1998 (Cairns, J. Scott; D'Souza, M. Patricia "Chemokines and HIV-1 Second Receptors: The Therapeutic Connection" Nature Medicine Vol. 4, No. 5, P. 563) se revisan los recientes adelantos en la identificación de receptores del VIH, así como sus posibles implicaciones terapéuticas. A continuación traducimos el resumen publicado por el CDC el 20 de mayo de 1998. El descubrimiento de que el VIH requiere en las células diana proteínas correceptoras de las quimioquinas para poder infectarlas ha llevado a la aparición de nuevas estrategias para prevenir y tratar la infección por VIH. Parece ser que la mayoría de cepas del VIH necesitan dos correceptores para poder infectar células. Las cepas del VIH-1 macrófago-trópicas utilizan el CCR5 como correceptor predominante con independencia del subtipo. Algunos estudios han demostrado que la homocigotidad al alelo CCR5 confiere un alto grado de resistencia a la infección por VIH. Datos iniciales demuestran que la manipulación de la señal de transducción de la CD28 puede reducir la expresión de CCR5. Otro método potencial de tratamiento en algunos casos consistiría en introducir en pacientes infectados células de procedencia hematopoyética géneticamente resistentes a la infección por VIH. Además, la terapia genética podría conseguir que las células diana del VIH fueran resistentes a la infección o a la replicación del virus. Ésto podría conseguirse mediante la utilización de vectores que resultaran en el bloqueo de la expresión de superficie de los coreceptores CCR5 y CXCR4. La terapia genética también podría conseguir la introducción de intracuerpos, o anticuerpos intracelulares, que impedirían la función y expresión de sus moléculas objetivo. Podrían utilizarse ribozimas que bloquearan otras secuencias específicas de mARN. Otras aproximaciones de la terapia genética incluyen la introducción de genes antisentido o vectores que segregan quimioquinas competidoras de la gp120 y los ligandos de los correceptores. La administración de anticuerpos monoclonales puede ser útil en la prevención de la transmisión vertical de madre a hijo, o en la profilaxis post-exposición al virus. Los científicos también investigan la utilización de "vectores suicida", que eliminarían las células infectadas. La molécula AMD3100 ha demostrado tener eficacia anti-VIH al adherirse al CXCR4 e interferir con su interacción. A pesar de que las terapias que afectan a las quimioquinas CCR5 pueden ser útiles, al ser este correceptor necesario para la infección por VIH-1, estas estrategias podrían ejercer una presión selectiva sobre las cepas R5X4 y X4 del virus, cepas que se han identificado en aproximadamente la mitad de los pacientes con infección avanzada y que están asociadas a una rápida progresión de la enfermedad. Para completar la información hemos añadido la página 'Las quimioquinas y sus receptores' |
Control farmacológico e inmunológico de la infección por VIH El control de las enfermedades producidas por la mayoría de virus está ligado a una "respuesta linfoproliferativa" intensa (LPR): la LPR mide el grado en que el sistema inmunitario del paciente responde a un determinado antígeno: éste consiste en péptidos o secuencias de proteínas de un virus, bacteria u otro microorganismo causante de una enfermedad. Así, la LPR es un indicador de la capacidad del organismo para reconocer al agente y producir una reacción del sistema inmunológico que actúe contra el mismo. En el caso de la infección por VIH, sin embargo, la LPR al VIH en caso de producirse es muy débil, excepto en un pequeño grupo de pacientes, los no progresores a largo plazo, que pueden controlar el virus durante muchos años sin tratamiento alguno. No se conoce con exactitud la razón por la que la mayoría de pacientes no producen una LPR al VIH, aunque se supone que el VIH podría eliminar la pequeña fracción de células T colaboradoras genéticamente capaces de reconocerlo, ya que estas células se activan durante la infección primaria por lo que son susceptibles de ser infectadas y destruidas por el virus en esta fase temprana de la infección: la ausencia de una LPR específica para el VIH puede explicar porqué la carga viral suele rebrotar rápidamente al interrumpir la terapia antirretroviral. En el caso de los no progresores a largo plazo, sin embargo, el organismo parece ser capaz de preservar la respuesta específica al VIH, por lo que éste queda controlado sin necesidad de tratamiento. Aunque se desconoce el beneficio clínico de restaurar las respuestas inmunológicas específicas al VIH, perdidas para la mayoría de pacientes en la primera fase de la infección, en la reciente XII Conferencia Mundial sobre el SIDA se han presentado varios estudios que abordan la cuestión: en uno de ellos se demostró que respuestas linfoproliferativas similares a las registradas por pacientes no progresores a largo plazo podían inducirse mediante tratamiento simultáneo con un inmunógeno al VIH y terapia antirretroviral combinada. Cabe señalar que hasta que algunos pacientes interrumpan la terapia antirretroviral y se observe si la carga viral rebrota y, si lo hace, con qué rapidez, se desconoce si el beneficio clínico de estas respuestas inducidas puede ser similar al de las respuestas linfoproliferativas naturales observadas en los pacientes no progresores a largo plazo. El objetivo del estudio era verificar si la LPR podía ser inducida mediante inmunización en los casos de supresión de la carga viral mediante terapia antirretroviral. 43 pacientes (recuento medio de CD4 al inicio: 493 células, y carga viral media de 8.159 copias) recibieron terapia antirretroviral combinada (indinavir, AZT y 3TC). 4 semanas más tarde, se les administró bien un inmunógeno al VIH, bien una vacunación de control consistente solo en coadyuvante. La inmunización activa o de control se repitió cada 3 meses. Los datos presentados en Ginebra son preliminares, a 20 semanas transcurridas desde el inicio del estudio. Como inmunógeno se administró Remune, elaborado a partir de VIH
muerto sin la proteína de superficie gp120, y que está siendo utilizado en un ensayo
clínico de fase III para observar su efectividad como vacuna. Referencias
|
© VIH y SIDA, 1.998