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Los inhibidores de la
transcriptasa no eliminan el VIH Se ha demostrado que los medicamentos de este grupo aumentan la
supervivencia y disminuye la frecuencia y la severidad de las infecciones oportunistas en
los pacientes que tienen avanzada su infección por el VIH; también disminuye la
progresión de la infección por el VIH en los pacientes en fases iniciales con recuentos
básales de CD4 menores de 500 células/mm3. Sin embargo es posible que los beneficios en
este último grupo pueden ser relativamente breves ya que si bien retrasa la progresión a
SIDA el beneficio disminuye con el paso del tiempo.
Diferentes estudios han demostrado que los
miembros de este grupo de medicamentos son menos efectivos en monoterapia que cuando se
combinan entre ellos y que incluso los efectos de la monoterapia son superiores cuando se
cambian los diferentes inhibidores de la transcriptasa inversa.
Alguna de las pautas establecidas en los tratamiento de combinación de antirretrovirales
asocian dos NRTI como AZT-ddI, AZT-ddC, AZT-3TC, 4dT-3TC o 4dT-ddI. Por lo general, estas
combinaciones usadas de un modo exclusivo no logran una reducción potente y mantenida de
la carga viral y se asocian por lo general con otros antirretrovirales como los IP o los
NNRTI.
El primer ensayo doble ciego controlado
monoterapia AZT placebo comenzó en 1986 y se denominó BW02. Después de 6 meses
el análisis demostró que los pacientes que recibían el placebo presentaban de un modo
significativo más infecciones oportunistas y muertes que los que recibían AZT. El
estudio ACTG 002 comparó las dosis altas de AZT con dosis más bajas; en el se demostró
que las dosis menores presentaban menos toxicidad y mejor supervivencia sin aumento
significativo de evolución a SIDA comparado con dosis mayores (1500 mg vs 1200 mg durante
4 semanas y después 600 mg/día).
El ensayo Concorde se desarrollo en Europa desde 1988 a 1990; en él se buscaba comparar
el tratamiento precoz (pacientes con más de 500 CD4/mm3) con AZT frente a la terapia
diferida en pacientes asintomáticos con un placebo. Se incluyeron mas de 1700 pacientes
aleatorizados en una rama que recibía AZT (250 mg 4 veces al día) y otra que recibía
placebo durante un tiempo de seguimiento de 3 años. Los pacientes en el grupo placebo
pasaban al grupo AZT cuando su recuento de CD4 era menor de 500 cél/mm3. En los pacientes
del grupo de tratamiento con AZT se observaron pequeños aumentos en el recuento de CD4 y
las proporciones de supervivencia a los 3 años no mostraron diferencias significativas
entre los grupos.
Los estudios ACTG 116/A y ACTG 116/B/ACTG 117 compararon la monoterapia con AZT y con ddI
mientras que el ACTG 114 comparaba AZT con ddC mientras que el ACTG 106 era un estudio de
la eficacia de la combinación AZT+ddC. Estos estudios se realizaron con pacientes con
enfermedad avanzada y en ellos se utilizaron diferentes dosis de los fármacos en un
intento de establecer la dosificación más adecuada.
El estudio ACTG 175 proporcionó la primera evidencia de que la terapia que combinaba dos
antirretrovirales era superior en términos de progresión de la infección y
supervivencia al empleo de la monoterapia. Además por vez primera se obtuvo una evidencia
de que la terapia combinada utilizada en pacientes con la enfermedad ligeramente avanzada
prolongaba la vida a la vez que supuso que el AZT en monoterapia dejase de ser de primera
elección.
En él se enrollaron 2500 pacientes con recuentos moderados de CD4 (entre 250-500 CD4/mm3)
de los que 1400 habían recibido previamente antirretrovirales; se aleatorizaron en 4
ramas: monoterapia con AZT, monoterapia con ddI, combinación de AZT+ddI y combinación de
AZT+ddC. Los pacientes se siguieron durante 143 semanas. Entre los resultados se comprobó
que las dos combinaciones y la monoterapia con ddI eran superiores a la monoterapia con
AZT, con significación clínica y estadística. Un 16% de los pacientes con sólo AZT
evolucionaron o murieron, comparado con la evolución de solo el 11% en la rama AZT+ddI,
12% con AZT+ddC u 11% con solo ddI. Las tendencias eran similares en los subgrupos de
pacientes ingenuos o previamente tratados con antirretrovirales, salvo en la rama AZT+ddC
en la que el beneficio se observo solo en los pacientes que no habían recibido
previamente tratamiento. El estudio virológico se realizo en 391 pacientes; la rama AZT
produjo a las 8 semanas un descenso medio de la carga viral de 0,26 lg10, que fue de 0,65
lg10 para la monoterapia con ddI; los valores fueron de 0,93 lg10 para AZT+ddI y de 0,89
lg10 para AZT+ddC. Se observó que el descenso a las 8 semanas permitía predecir la
evolución clínica posterior.
Los estudios NUCA y NUCB evaluaron la combinación de AZT y 3TC y aportaron datos sobre la
mejoría mantenida sobre los marcadores de progresión que aportan la combinación de
NRTI. EL NUCA se realizo con 366 pacientes que no habían recibido previamente AZT y que
tenían sus CD4 entre 200 y 500. Se diseñó para aleatorizar a los pacientes en 4 ramas:
AZT solo, 3TC solo, AZT+3TC (150 mg 2 veces/día) y AZT+3TC (300 mg 2 veces/día). En los
grupos con monoterapia se observó un ligero aumento de CD4 que con el tiempo volvían a
sus niveles basales, un descenso medio de 0,6 lg10 de la carga viral que volvía a los
niveles previos en menos de 6 meses. En contraposición en los grupos con combinación el
aumento medio de CD4 era mayor (30 vs 80 céls/mm3) y persistía al año de seguimiento y
la carga viral descendía 1,6 lg10 para estabilizarse en un descenso cercano a 1 lg10 al
año de seguimiento. El NUCB (europeo) obtuvo resultados similares. Unas variantes de
estos estudios (NUCA 3002 y NUCB 3002) evaluaron la combinación en pacientes que habían
sido tratados previamente con AZT; los resultados de la combinación fueron superiores a
los de cualquier monoterapia, sin embargo los resultados no se mantuvieron tanto tiempo
como en los sujetos ingenuos a AZT.
De un modo similar el estudio CEASAR proporcionó evidencia clínica de que la
combinación AZT+3TC producía retraso en la evolución de la infección. En el grupo en
el que se utilizo AZT+3TC frente al grupo AZT+placebo se observó que existía una
reducción superior al 50% del riesgo de progresión de la enfermedad.
El estudio ACTG 306 se diseñó para valorar si la combinación de AZT+3TC era superior a
otras combinaciones de 3TC y otros NRTI diferentes al AZT (dado que 3TC puede prevenir o
modificar la resistencia a AZT tanto in vitro como in vivo). Se aleatorizaron 299
pacientes, con una carga viral media de 10.000 copias/ml y un recuento de CD4 medio de 400
céls/mm3, en dos grupos: el grupo d4T y el grupo ddI. En el primero se aleatorizaron en
d4T frente a d4T+3TC frente a AZT+3TC y en otro, ddI frente a ddI+3TC frente a AZT+3TC. En
el estudio se observo que la monoterapia d4T era inferior a las combinaciones y que estas
a las 48 semanas eran similares, además de que la combinación ddI+3TC no mejoraba los
resultados virológicos.
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