Página inicial Contenido Manifestaciones clínicas Infecciones oportunistasAntirretrovirales Correo

VIH y SIDA

VIH y SIDA

. Inhibidores de la transcriptasa inversa análogos de los nucleósidos
NRTI

Revisión, diciembre 1.998 

Cuestiones generales 

La primera clase de agentes antirretrovirales que se desarrolló fueron los inhibidores de la transcriptasa inversa análogos de los nucleósidos. La transcriptasa inversa es un enzima, contenida en el virión, que el VIH necesita para replicarse a través de una fase ADN que se integra en el genoma de la célula que ha infectado (formación de cadenas de ADN a partir del ARN viral). La inhibición pueden ser competitiva (el antirretroviral imita los sustratos naturales para la síntesis del ADN) y por terminación de cadena (impide que se añadan nuevos nucleótidos a la cadena de ADN).

 

Los inhibidores de la transcriptasa no eliminan el VIH 

Se ha demostrado que los medicamentos de este grupo aumentan la supervivencia y disminuye la frecuencia y la severidad de las infecciones oportunistas en los pacientes que tienen avanzada su infección por el VIH; también disminuye la progresión de la infección por el VIH en los pacientes en fases iniciales con recuentos básales de CD4 menores de 500 células/mm3. Sin embargo es posible que los beneficios en este último grupo pueden ser relativamente breves ya que si bien retrasa la progresión a SIDA el beneficio disminuye con el paso del tiempo.

Diferentes estudios han demostrado que los miembros de este grupo de medicamentos son menos efectivos en monoterapia que cuando se combinan entre ellos y que incluso los efectos de la monoterapia son superiores cuando se cambian los diferentes inhibidores de la transcriptasa inversa.
Alguna de las pautas establecidas en los tratamiento de combinación de antirretrovirales asocian dos NRTI como AZT-ddI, AZT-ddC, AZT-3TC, 4dT-3TC o 4dT-ddI. Por lo general, estas combinaciones usadas de un modo exclusivo no logran una reducción potente y mantenida de la carga viral y se asocian por lo general con otros antirretrovirales como los IP o los NNRTI.

El primer ensayo doble ciego controlado monoterapia AZT – placebo comenzó en 1986 y se denominó BW02. Después de 6 meses el análisis demostró que los pacientes que recibían el placebo presentaban de un modo significativo más infecciones oportunistas y muertes que los que recibían AZT. El estudio ACTG 002 comparó las dosis altas de AZT con dosis más bajas; en el se demostró que las dosis menores presentaban menos toxicidad y mejor supervivencia sin aumento significativo de evolución a SIDA comparado con dosis mayores (1500 mg vs 1200 mg durante 4 semanas y después 600 mg/día).
El ensayo Concorde se desarrollo en Europa desde 1988 a 1990; en él se buscaba comparar el tratamiento precoz (pacientes con más de 500 CD4/mm3) con AZT frente a la terapia diferida en pacientes asintomáticos con un placebo. Se incluyeron mas de 1700 pacientes aleatorizados en una rama que recibía AZT (250 mg 4 veces al día) y otra que recibía placebo durante un tiempo de seguimiento de 3 años. Los pacientes en el grupo placebo pasaban al grupo AZT cuando su recuento de CD4 era menor de 500 cél/mm3. En los pacientes del grupo de tratamiento con AZT se observaron pequeños aumentos en el recuento de CD4 y las proporciones de supervivencia a los 3 años no mostraron diferencias significativas entre los grupos.
Los estudios ACTG 116/A y ACTG 116/B/ACTG 117 compararon la monoterapia con AZT y con ddI mientras que el ACTG 114 comparaba AZT con ddC mientras que el ACTG 106 era un estudio de la eficacia de la combinación AZT+ddC. Estos estudios se realizaron con pacientes con enfermedad avanzada y en ellos se utilizaron diferentes dosis de los fármacos en un intento de establecer la dosificación más adecuada.
El estudio ACTG 175 proporcionó la primera evidencia de que la terapia que combinaba dos antirretrovirales era superior en términos de progresión de la infección y supervivencia al empleo de la monoterapia. Además por vez primera se obtuvo una evidencia de que la terapia combinada utilizada en pacientes con la enfermedad ligeramente avanzada prolongaba la vida a la vez que supuso que el AZT en monoterapia dejase de ser de primera elección.
En él se enrollaron 2500 pacientes con recuentos moderados de CD4 (entre 250-500 CD4/mm3) de los que 1400 habían recibido previamente antirretrovirales; se aleatorizaron en 4 ramas: monoterapia con AZT, monoterapia con ddI, combinación de AZT+ddI y combinación de AZT+ddC. Los pacientes se siguieron durante 143 semanas. Entre los resultados se comprobó que las dos combinaciones y la monoterapia con ddI eran superiores a la monoterapia con AZT, con significación clínica y estadística. Un 16% de los pacientes con sólo AZT evolucionaron o murieron, comparado con la evolución de solo el 11% en la rama AZT+ddI, 12% con AZT+ddC u 11% con solo ddI. Las tendencias eran similares en los subgrupos de pacientes ingenuos o previamente tratados con antirretrovirales, salvo en la rama AZT+ddC en la que el beneficio se observo solo en los pacientes que no habían recibido previamente tratamiento. El estudio virológico se realizo en 391 pacientes; la rama AZT produjo a las 8 semanas un descenso medio de la carga viral de 0,26 lg10, que fue de 0,65 lg10 para la monoterapia con ddI; los valores fueron de 0,93 lg10 para AZT+ddI y de 0,89 lg10 para AZT+ddC. Se observó que el descenso a las 8 semanas permitía predecir la evolución clínica posterior.
Los estudios NUCA y NUCB evaluaron la combinación de AZT y 3TC y aportaron datos sobre la mejoría mantenida sobre los marcadores de progresión que aportan la combinación de NRTI. EL NUCA se realizo con 366 pacientes que no habían recibido previamente AZT y que tenían sus CD4 entre 200 y 500. Se diseñó para aleatorizar a los pacientes en 4 ramas: AZT solo, 3TC solo, AZT+3TC (150 mg 2 veces/día) y AZT+3TC (300 mg 2 veces/día). En los grupos con monoterapia se observó un ligero aumento de CD4 que con el tiempo volvían a sus niveles basales, un descenso medio de 0,6 lg10 de la carga viral que volvía a los niveles previos en menos de 6 meses. En contraposición en los grupos con combinación el aumento medio de CD4 era mayor (30 vs 80 céls/mm3) y persistía al año de seguimiento y la carga viral descendía 1,6 lg10 para estabilizarse en un descenso cercano a 1 lg10 al año de seguimiento. El NUCB (europeo) obtuvo resultados similares. Unas variantes de estos estudios (NUCA 3002 y NUCB 3002) evaluaron la combinación en pacientes que habían sido tratados previamente con AZT; los resultados de la combinación fueron superiores a los de cualquier monoterapia, sin embargo los resultados no se mantuvieron tanto tiempo como en los sujetos ingenuos a AZT.
De un modo similar el estudio CEASAR proporcionó evidencia clínica de que la combinación AZT+3TC producía retraso en la evolución de la infección. En el grupo en el que se utilizo AZT+3TC frente al grupo AZT+placebo se observó que existía una reducción superior al 50% del riesgo de progresión de la enfermedad.
El estudio ACTG 306 se diseñó para valorar si la combinación de AZT+3TC era superior a otras combinaciones de 3TC y otros NRTI diferentes al AZT (dado que 3TC puede prevenir o modificar la resistencia a AZT tanto in vitro como in vivo). Se aleatorizaron 299 pacientes, con una carga viral media de 10.000 copias/ml y un recuento de CD4 medio de 400 céls/mm3, en dos grupos: el grupo d4T y el grupo ddI. En el primero se aleatorizaron en d4T frente a d4T+3TC frente a AZT+3TC y en otro, ddI frente a ddI+3TC frente a AZT+3TC. En el estudio se observo que la monoterapia d4T era inferior a las combinaciones y que estas a las 48 semanas eran similares, además de que la combinación ddI+3TC no mejoraba los resultados virológicos.

Los inhibidores de la transcriptasa inversa

Dentro del grupo de los inhibidores de la transcriptasa inversa análogos de los nucleósidos se encuentran los siguientes fármacos:

  1. Zidovudina. AZT (Retrovir)
  2. Didanosina. ddI (Videx)
  3. Zalcitabina. ddC (Hivid)
  4. Estavudina. d4T (Zerit)
  5. Lamivudina. 3TC (Epivir)
  6. Abacavir (Ziagen)

Los datos más recientes parecen apuntar a que los beneficios clínicos obtenidos con los inhibidores de la transcriptasa inversa son moderados tanto en su amplitud como en su duración. La aparición de VIH resistentes parece ser el mayor problema ya que es responsable del descenso de la eficacia con el paso del tiempo. Este problema es aún más patente en los inhibidores de la transcriptasa inversa no análogos de los nucleósidos (NNRTI) entre los que se encuentran, entre otros, la delavirdina y la nevirapina.

Coste medio diario del tratamiento

Según los datos a finales de 1.996 calculados con los formatos más rentables de las presentaciones comerciales más baratas.(Fuente: Panorama actual del Medicamento 1996; 20 (199) pág 669), el coste medio estimado es el recogido en la tabla, teniendo en cuenta que en la actualidad las dosis recomendadas de los dos primeros son la mitad de las expresadas.

Inhibidor de la transcriptasa

Dosis Media Diaria

Coste Medio día en ptas

Zidovudina

1000 mg (500 mg/12 h)

2048

Didanosina

400 mg (200 mg/12 h)

888

Zalcitabina

2,25 mg (0,75 mg/8 h)

1184

Estavudina

80 mg (40 mg/12 h)

1761

Lamivudina

300 mg (150 mg/12 h)

1480

Acidosis láctica e inhibidores de la transcriptasa inversa análogos de los nucleósidos.

Se ha descrito la ocurrencia de raros casos de acidosis láctica y hepatomegalia potencialmente fatal en pacientes tratados con NRTI, tanto en monoterapia como en combinación con antiretrovirales. La mayoría de los casos afectan a mujeres: Otros factores de riesgo pueden ser el uso de NRTI durante más de 6 meses y obesidad.

Las manifestaciones clínicas iniciales de la acidosis láctica son variables, incluyendo síntomas gastrointestinales inespecíficos, una ligera elevación de los enzimas hepáticos, y disnea. En algunos casos esta reacción adversa se resolvió tras la interrupción del tratamiento con NRTI, mientras que en otros el resultado fue fatal.

En general, los NRTI deben utilizarse con precaución en pacientes con enfermedades hepáticas y su uso debe suspenderse en caso de que se presenten manifestaciones clínicas o de laboratorio que sugieran acidosis láctica o toxicidad hepática pronunciada.
Se debe tener precaución al administrar AZT a cualquier paciente, en especial a las mujeres obesas, con hepatomegalia, hepatitis u otros factores de riesgo conocidos de enfermedad hepática. Debe realizarse un estrecho seguimiento de tales pacientes mientras estén recibiendo tratamiento. Se debe suspender el tratamiento con AZT si se elevan rápidamente los niveles de aminotransferasa, si aparece hepatomegalia progresiva o acidosis metabólica/láctica de etiología desconocida.

A finales de 1.998 la FDA está planeando añadir una advertencia sobre la acidosis láctica como posible reacción adversa de los NRTI a los prospectos de los NRTI aprobados en ese país (la advertencia ya viene incluida en los prospectos de la zalcitabina y la zidovudina).

© VIH y  SIDA, 1.996 - 1.999