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VIH y SIDA

VIH y SIDA

. Información complementaria

Revisión, agosto 1.998 

El personal sanitario

El peligro fundamental que afronta el personal sanitario es el desconocimiento que a priori se tiene del estado que, frente a la infección VIH, tiene el paciente al que atiende.
En consecuencia lo más prudente es actuar como si todos los sujetos fuesen seropositivos: Debe adoptar precauciones universales que en el caso de la infección VIH exigen la máxima precaución con el manejo de la sangre, sobre todo en su extracción y maniobras asociadas, y líquidos orgánicos.

Se pueden requerir medidas adicionales en alguno de los siguientes:

1. Practica de técnicas invasoras.
2. Practica de autopsias o servicios mortuorios.
3. Practica de diálisis.
4. Trabajo en laboratorios.

Es indispensable el empleo de guantes para el manejo de cualquier muestra biológica que contenga sangre así como el empleo de mascarilla, gafas y bata para todos aquellos procedimientos en los que puedan ocurrir salpicaduras de líquidos orgánicos.

Iguales precauciones deben adoptarse en la limpieza y desecho de material. Se deben desechar todas las agujas sin recapuchar, sin desmontar de la jeringuilla y sin otras manipulaciones, en un recipiente adecuado. Se debe ser cauto al manejar instrumentos cortantes o punzantes en las diferentes técnicas. Se debe lavar rápidamente cualquier salpicadura corporal y las manos inmediatamente después de quitarse los guantes. Para el lavado de las manos es suficiente el agua templada y jabón y debe realizarse aunque los guantes que se quiten estén intactos. Si se presentan lesiones cutáneas se deben proteger con un apósito; si existen lesiones exudativas es aconsejable no entrar en contacto con sujetos seropositivos, o el material que estos generen, hasta que se resuelvan las lesiones. El embarazo no supone un mayor riesgo en la transmisión del VIH del que tienen las trabajadoras no embarazadas.

¿ Qué hacer ante un posible contacto accidental ?

Debe considerar que existe un posible contacto cuando el paciente con el que ha sufrido el accidente es seropositivo o cuando no accede a que se le realicen las pruebas de detección del VIH.

Cuando se encuentre en estos supuestos usted debería:

A. Acudir al responsable de la medicina de empresa o preventiva de su centro.
B. Solicitar que realicen una valoración clínico-serológica y le informen de todo lo que desee conocer.
C. Informar de cualquier episodio febril o quebranto de su estado general que sufra en los próximos meses.
D. Tal vez desee solicitar que le administren una pauta profiláctica de antivirales.
E. Saber que puede requerir seguimiento durante 12-24 meses.
F. Comportarse como seropositivo: Abstenerse de donar sangre, órganos o tejidos y mantener unas relaciones sexuales protegidas.

El riesgo de transmisión se estima por debajo del 1 %.
La mayoría de los casos documentados de transmisión del VIH a personal sanitario se han producido como consecuencia de un pinchazo accidental con agujas y en casi todos es posible documentar la seroconversión, por lo que se pueden tomar las medidas adecuadas para que se considere, en función de la legislación del país, un accidente laboral.

Pinchazo accidental  

Si es usted personal sanitario consulte la sección que precede a la presente.
Si por el contrario ha sufrido un pinchazo accidental con una aguja-jeringuilla abandonada céntrese en esta sección.

A. Acuda a los servicios municipales de sanidad, a su médico de cabecera o a las consultas externas de un hospital y exponga su caso . Denuncie la negligencia, si existe, de los servicios de limpieza municipales.
B. Si la aguja o jeringa contiene sangre, recójala. Lo más probable es que no sirva para nada, pero en algunos casos podría realizarse la prueba de detección con la sangre existente.
C. Solicite que realicen una valoración clínico-serológica y le informen de todo lo que desee conocer.
D. Tenga presente que puede requerir recuerdo, o vacunación, antitetánico y que la hepatitis B se transmite con mucha más facilidad que el SIDA.
E. Informe a su médico de cualquier episodio febril o quebranto de su estado general que sufra en los próximos meses.
F. Tal vez desee solicitar que le administren una pauta profiláctica de antivirales. Pida asesoramiento médico.
G. Sepa que puede requerir seguimiento durante 12-24 meses.
H. Comportarse como seropositivo: Absténgase de donar sangre, órganos o tejidos y mantenga unas relaciones sexuales protegidas

Profilaxis postexposición

El riesgo de exposición laboral al VIH no puede reducirse a cero, razón por la que existen pautas terapéuticas de profilaxis post exposición (PEP).
Tradicionalmente se ha utilizado ZDV como antirretroviral en esta situación, aunque en ausencia de datos de ensayos clínicos. Mediante un estudio de casos y controles se ha observado que el ZDV como antirretroviral en esta situación es capaz de disminuir el riesgo de transmisión casi en un 80%. Un grupo de expertos internacional (publicación del JAMA de julio 1996) ha recomendado el uso de combinaciones de dos análogos nucleósidos no utilizados en el caso índice o fuente del accidente.
La pauta propuesta por los CDC para punciones accidentales ha sido ZDV+3TC, aunque sin datos muy precisos en los que basar dicha combinación. En los casos en que la exposición sea a sangre de un paciente tratado con estos dos fármacos o el accidente se asocie a factores de riesgo de seroconversión VIH (exposición percutánea a una cantidad apreciable, sangre de un paciente con carga viral elevada), se ha aconsejado por dicho grupo añadir un inhibidor de la proteasa (indinavir, según la elección de los CDC).

El Consejo Asesor Clínico del Plan Nacional sobre el SIDA recomienda que cada centro sanitario, que atiende a pacientes con infección VIH/SIDA, utilice la combinación de dos análogos de nucleósidos con los que se tiene mayor experiencia clínica: ZDV+ddl, ZDV+ddC o ZDV+3TC y elaboren protocolos de manejo de esta situación.
De forma similar, en un caso con evidentes factores de riesgo de seroconversión, se aconseja añadir un inhibidor de la proteasa. La duración de estos tratamientos profilácticos no se conoce bien; con ZDV se aconsejaba 4 semanas, y la duración con las combinaciones podría razonablemente ser menor (2-3 semanas).
Dada la existencia de grupos españoles que están estudiando las exposiciones laborales accidentales a los virus, el Consejo Asesor aconseja que se analicen los resultados de efectividad de la profilaxis post-exposición frente al VIH, dada la ausencia de datos de investigación sobre estas nuevas pautas.

Pautas de tratamiento y recomendaciones para la profilaxis post-exposición de los trabajadores de la salud expuestos accidentalmente al VIH (CDC, mayo 98)

El 15 de mayo de 1988 la agencia norteamericana Centers for Disease Control and Prevention (CDC) ha publicado unas recomendaciones para el tratamiento preventivo de los trabajadores de la salud que accidentalmente se hubieran expuesto al VIH (por ejemplo, al pincharse con una aguja contaminada).
Estas recomendaciones no han sido elaboradas para el caso de las personas expuestas al virus en contactos sexuales o al compartir jeringuillas, aunque muchos expertos opinan que estas situaciones son similares y que en ellas debería utilizarse el mismo tratamiento preventivo. Aún así, hay muchos factores que diferencian la transmisión por exposición percutánea con una aguja contaminada de otras vías de transmisión: entre ellos puede mencionarse el tipo de membrana expuesta al virus, la presencia concomitante de úlceras genitales, la frecuencia de la exposición, fenotipo viral, tamaño de la inoculación viral, etc.

El documento hecho público ahora actualiza y consolida las recomendaciones previas para el tratamiento de los trabajadores de la salud con exposición ocupacional a sangre u otros fluidos corporales que puedan contener el virus de la inmunodeficiencia humana. El documento incluye también recomendaciones para la profilaxis post-exposición (PEP) al VIH, y comenta la base científica que da soporte a la PEP. El documento original completo puede obtenerse en el sitio en Internet del CDC (http://www.cdc.gov/).

En el caso de exposición ocupacional al virus de un trabajador de la salud, las pautas recomiendan cuatro semanas de tratamiento con dos fármacos análogos de los nucleósidos (AZT y lamivudina como combinación preferente, ó didanosina y estavudina como alternativa) o bien utilizar tres fármacos (los análogos de los nucleósidos, más un inhibidor de la proteasa: indinavir ó nelfinavir).
La adición del inhibidor de la proteasa debe considerarse si la fuente de la infección potencial sufre enfermedad avanzada por VIH, tiene una carga viral alta (mayor de 50.000 copias/ ml), o ha recibido ya tratamiento con uno ó dos de los análogos de los nucleósidos con los que se está considerando tratar al trabajador de la salud expuesto.
Requieren consideraciones especiales los casos en que se sepa o sospeche que el virus del sujeto fuente es resistente a los medicamentos antiretrovirales, así como el caso en que el trabajador de la salud expuesto al VIH es una mujer embarazada.
El tratamiento para prevenir la infección debe iniciarse tan pronto como sea posible, preferiblemente antes de transcurridas unas horas desde la exposición, y ciertamente antes de transcurridas de 24 a 36 horas, ya que los estudios llevados a cabo con animales demuestran que el tratamiento tardío puede no prevenir la infección. Cuando no sea posible empezar inmediatamente el tratamiento PEP, las pautas recomiendan igualmente empezar el tratamiento antiviral cuánto antes, ya que éste será más beneficioso cuánto antes empiece, aún si ya es demasiado tarde para prevenir la infección.

© VIH y  SIDA, 1.998