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VIH y SIDA

VIH y SIDA

. Alteraciones endocrinas en el SIDA

Revisión, septiembre 1.997 

Aspectos generales

Dentro de la alteración multisistémica que ocasiona la infección por el VIH el sistema endocrino no constituye una excepción y su alteración puede deberse a diferentes mecanismos:

  • las alteraciones que causa específicamente el HIV;
  • alteración funcional por infecciones oportunistas:
  • destrucción por necrosis, hemorragia o infiltración neoplásica;
  • efectos de los medicamentos utilizados u otras moléculas activas.

Pueden afectarse cualquiera de los órganos del sistema endocrino; sin embargo las principales alteraciones se pueden presentar en tiroides, hipotálamo-hipofisis y gonadas.

Afectación del tiroides

Las principales manifestaciones de la afectación del tiroides se asocian a las infecciones oportunistas que acompañan al SIDA. La infección por CMV, Mycobacterias y Cryptococcus pueden ocasionar la presencia de nódulos tiroideos y alteración funcional de la glándula. Se han descrito casos de hipertiroidismo e hipotiroidismo; en otros casos no se observa alteración funcional (normofunción). Al diagnóstico se suele llegar por punción aspirativa del nódulo o por tiroidectomía. El tratamiento es el específico para el agente causal y el correspondiente a la alteración funcional, si existe.
Se han descrito casos de infección por P. carinii con afectación tiroidea y se ha sugerido que la profilaxis con pentamidina inhalada, de la neumonía ocasionada por este microorganismo, favorecería la aparición de formas extrapulmonares, como la tiroidea; el tratamiento con cotrimoxazol puede hacer desaparecer el nódulo tiroideo

En el transcurso de la infección VIH/SIDA las alteraciones de la función tiroidea pueden ser frecuentes. La presencia de infecciones agudas graves, el mal estado general, la desnutrición y el estrés se pueden acompañar de cambios hormonales. En el caso del tiroides pueden consistir en un aumento de la proteína transportadora de tiroxina con niveles normales de T3 y T4 (se ha sugerido que este hecho puede ser una de las causas de adelgazamiento de los pacientes con SIDA).

Algunos medicamentos que se utilizan para el tratamiento de diferentes patologías asociadas a la infección VIH/SIDA pueden ocasionar alteraciones en los niveles de las hormonas tiroideas. Así la rifampicina aumenta el aclaramiento hepático de la T4 y el interferón puede ocasionar alteraciones autoinmunes en pacientes con alteraciones previas de este tipo en su tiroides.

Otras alteraciones

Los casos de panhipopituitarismo descritos en pacientes con SIDA son secundarios a afectación del SNC (infección hipofisaria por toxoplasmosis o afectación hipotalámica por CMV). Pueden ser frecuentes las alteraciones de la secreción de hormona antidiurética (ADH); la diabetes insípida central es secundaria a infecciones o neoplasias que se asocian al SIDA, como toxoplasmosis, tuberculosis, encefalitis por herpes simple y linfoma primitivo del SNC; también puede tener un orígen nefrogénico, secundario a medicamentos como el foscarnet. Puede aparecer el síndrome de secreción inadecuada de ADH como efecto secundario de fármacos como pentamidina, vidarabina y cotrimoxazol.

La aparición de hipogonadismo, que cursa con disminución de la libido e impotencia, es relativamente frecuente. El deterioro del estado general, la pérdida de peso y la disminución de la función testicular pueden contribuir a su aparición. El ketoconazol puede disminuir la síntesis de andrógenos y producir oligospermia y ginecomastia (el efecto es transitorio y desaparece al retirar la medicación); el ganciclovir también puede producir hipogonadismo.

Los estudios necrópsicos demuestran que la infección de las glándulas suprarrenales (CMV, Mycobacterium, C. neoformans o la infiltración por sarcoma de Kaposi) es muy frecuente en pacientes fallecidos por SIDA. Sin embargo la insuficiencia suprarrenal es menos frecuente de lo que se podría esperar por los datos de autopsia. Las alteraciones funcionales de las suprarrenales son más frecuentes y suelen consistir en un aumento del cortisol y de la ACTH. Diferentes medicamentos como ketoconazol puede provocar un descenso de la síntesis de cortisol y andrógenos y se ha descrito que puede desencadenar o agravar una insuficiencia suprarrenal latente; la rifampicina y la difenilhidantoína aumentan el catabolismo hepático de los glucocorticoides.

Por lo general los casos de diabetes mellitus en el SIDA tienen un tratamiento similar al de la diabetes mellitus insulinodependiente, pero con algunas particularidades, ya que las frecuentes infecciones oportunistas hacen que los requerimientos de insulina varíen ampliamente; se une por otro lado la existencia de un aporte dietético irregular, sobre todo cuando existen lesiones de boca o esófago, lo que es un factor más de inestabilidad metabólica. algunos medicamentos pueden alterar el metabolismo de los hidratos de carbono. La pentamidina puede producir necrosis pancreática por lo que los pacientes pueden desarrollar hipoglucemia y en tratamientos prolongados diabetes; el cotrimoxazol también puede ocasionar hipoglucemia. Recientemente se ha llamado la atención por la presentación de casos de diabetes en tratamientos con inhibidores de la proteasa.
Las alteraciones de los lípidos son frecuentes, por lo usual consistentes en un aumento de los triglicéridos plasmáticos y un leve descenso de los niveles de colesterol. La hipocalcemia es también frecuente; además de malabsorción y déficit de vitamina D, las infecciones graves y diferentes medicamentos (ketoconazol, foscarnet, anfotericina B y aminoglucósidos) pueden contribuir a descender los niveles de calcio.

© VIH y  SIDA, 1.996 - 1.999