| VIH y SIDA |
| . | Una breve visión del dolor en el SIDA | Revisión, mayo 1.997 |
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| El dolor El dolor es un síntoma y una complicación frecuente en los pacientes con SIDA. En las últimas fases de la enfermedad lo tienen más del 95 % de los pacientes. La mayoría de las veces puede obedecer a causas concretas, pero otras veces no es posible atribuirle una etiología. Puede manifestarse en diversos sistemas: dolor digestivo, dolor muscular, dolor articular, dolor neurológico. Las más de las veces condiciona la calidad de vida del paciente con SIDA pudiendo llegar a ser invalidante y la mayoría de los autores lo considera 'asimilable' al dolor que padecen los enfermos con cáncer. Su tratamiento puede verse condicionado por el propio estado del paciente que le puede dificultar el empleo de las vías de administración, por el empleo de otros tratamientos o por las propias condiciones médicas concurrentes. El dolor puede ser un síntoma predominante en las enfermedades reumatológicas asociadas con la infección VIH, como artritis sépticas, artritis de la psoriasis, el síndrome de Reiter, polimiositis, miopatias, dermatomiositis, etc. El dolor gastrointestinal es frecuente en los procesos diarréicos, en el aftas bucal o la candidiasis esofágica, en las proctitis por virus, etc. Psicológicamente el dolor suele ser causa de depresión,
pensamientos negativos, ansiedad y desesperación. |
| Miopatía por zidovudina La miopatía que se ha relacionado con el empleo de AZT clínicamente se manifiesta como debilidad muscular y en ocasiones como dolores musculares (mialgias). Parece guardar relación con la dosis total acumulada del fármaco, alrededor de 200-250 g. Sin embargo, no la desarrollan todos los pacientes que han recibido estas dosis. Dado que puede coexistir con otras miopatías relacionadas con el HIV, con microvasculitis o polimiositis, puede ser difícil atribuir a una causa u otra la debilidad muscular que puede presentar un enfermo con infección por el HIV. |
© VIH y SIDA, 1.996 - 1.999