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VIH y SIDA |
. | Recomendaciones AIS-EEUU. Enfermedad por CMV | Última revisión, mayo 1.998 |
Vea también Infecciones oportunistas: Cytomegalovirus |
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El Cytomegalovirus (CMV) es un
patógeno oportunista común entre individuos infectados con el virus de la
inmunodeficiencia humana (VIH) y a menudo ocasiona enfermedades de diferentes órganos
tales como retinitis, colitis, y encefalitis. La reciente disponibilidad de varias nuevas
modalidades de terapia para la enfermedad por el CMV proporciona varias opciones de
tratamiento apropiadas. Un panel de médicos especializados en investigación clínica, virólogica y el cuidado de los pacientes en el campo de las enfermedades por CMV relacionadas con el VIH se reunió a instancia de la AIS-EEUU, San Francisco, California. El panel repasó los datos disponibles y las recomendaciones desarrolladas para el tratamiento de enfermedad por CMV en pacientes con el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA). Las recomendaciones del panel se centraron en el diagnóstico y tratamiento de las manifestaciones del CMV. Las recomendaciones detalladas para la prevención primaria de las enfermedades por CMV aparecen en otra parte (5). Las recomendaciones se hacen según la fuerza y la calidad de la evidencia de apoyo presentadas, con un sistema similar al desarrollado por la US Public Health Service/Infectious Diseases Society of America (6)(Tabla 1). La finalidad de este informe es ayudar a los médicos a escoger el tratamiento más apropiado para las enfermedades por CMV relacionadas con el VIH. La afectacción de un órgano por el CMV se ha demostrado que ocurre en aproximadamente un 20-40% de los pacientes con SIDA. Las personas CMV seropositivas que están infectadas por el VIH y que tienen un recuento de células CD4 menor de 0,05x 109/L (50/ul) tienen un riesgo alto para desarrollar enfermedad por CMV. Datos virológicos preliminares sugieren que un elevado número de ADN de CMV en plasma o de antígeno de CMV es también un factor de riesgo significativo para desarrollar afectación de los órganos. (8-10) |
Retinitis por CMV La retinitis es la manifestación más común de la infección por
CMV en pacientes de SIDA, suponiendo del 75% al 85% de los casos de enfermedad por CMV.
[11,12] El diagnóstico de la retinitis por CMV es clínico. La enfermedad se presenta de
manera típica como un área entre amarilla y blanca de necrosis de la retina y edema,
posterior a una distribución vascular a veces hemorrágica. Un oftalmólogo puede
establecer el diagnóstico mediante un examen de dilatación de retina y una oftalmoscopia
indirecta. En los casos en que la enfermedad se presente de manera inusual o no responda a
la terapia, pueden ser útiles para establecer el diagnóstico un análisis del ADN del
CMV en el humor acuoso o vítreo [13] o una biopsia endoretinal [14], aunque esta biopsia
puede estar asociada a un riesgo sustancial de pérdida de visión debida a complicaciones
asociadas como el desprendimiento de retina. Los síntomas de la retinitis por CMV son
inespecíficos pero pueden incluir destellos luminosos, escotomas, pérdida de campo de
visión central o periférica, y visión borrosa o distorsionada. Inicialmente, los
pacientes pueden ser asintomáticos o quejarse de problemas de visión poco definidos. Los
pacientes con retinitis por CMV no tienen los ojos enrojecidos, fotofobia, ni dolor. La
retinitis asintomática puede detectarse mediante el examen oftalmológico de las personas
infectadas con el VIH y con alto riesgo de desarrollar la enfermedad.[17] No se ha
evaluado el beneficio clínico de la detección temprana y tratamiento de la retinitis
asintomática. Sin embargo, dado que la enfermedad que se extiende hacia la periferia
extensiva es un factor de riesgo de los desprendimientos de retina,[18] se espera que la
detección y tratamiento tempranos de los casos asintomáticos resultarán en mejores
resultados de visión a largo plazo. Recomendaciones
Revisiones oftalmológicas en los pacientes con retinitis por CMV Las revisiones oftalmológicas deben incluir determinación de la
agudeza visual, examen con lámpara de hendidura, medición de la presión intraocular
(cuando sea conveniente), y el examen de ambos fondos de ojo mediante oftalmoscopia
indirecta tras la dilatación de la pupila. La oftalmoscopia indirecta permite la
visualización de toda la retina; en cambio, la oftalmoscopia directa, el único
instrumento disponible para la mayoría de no oftalmólogos, puede proporcionar solamente
una vista de la porción posterior de la retina (Figura). El examen de la retina es
esencial para evaluar la respuesta al tratamiento. RecomendacionesTratamientos disponibles para la retinitis por CMV En la mayoría de situaciones clínicas puede ser apropiada más de una opción de tratamiento. La elección entre las diferentes opciones de tratamiento disponibles implica tener en cuenta consideraciones sobre sus eficacias relativas, el riesgo de toxicidades específicas y de resultados adversos, así como cuestiones relativas a la calidad de vida. Consideraciones generales. La terapia estándar con ganciclovir o foscarnet requiere infusiones intravenosas de por vida. En este sentido, son problemáticos el coste e incomodidad de estas infusiones y el riesgo de infecciones serias relacionadas con el uso de catéteres venosos centrales [24,25]. Cidofovir, ganciclovir oral, y el implante intraocular son opciones que eliminan la necesidad de acceso mediante un catéter venoso central. La biodisponibilidad limitada de ganciclovir oral reduce su eficacia, pero dosis más altas (por ej., de 4500 ó 6000 mg/d) son más eficaces,[26] y algunos efectos secundarios ocurren menos frecuentemente con la formulación oral. Las altas y sostenidas concentraciones intravítreas de droga que se consiguen con el implante intraocular de ganciclovir han resultado en un mantenimiento más duradero de la inactividad de la retinitis por CMV que el logrado con cualquier otro tratamiento hasta la fecha. Sin embargo, el procedimiento de implantación conlleva el riesgo de complicaciones quirúrgicas que pueden afectar a la visión. Además, dado que la retinitis por CMV es parte de una enfermedad sistémica y se cree que la diseminación hematógena del CMV juega un papel central en su patogénesis [27], la utilización de terapia local intravítrea sin terapia sistémica anti-CMV está asociada a un mayor riesgo de enfermedad extraocular por CMV y a retinitis contralateral.[ 28] En la tabla 2 y en el resto de este artículo se presenta un resumen de las características de las opciones de tratamiento disponibles en la actualidad.Inducción y mantenimiento con ganciclovir intravenoso. En estudios controlados basados en análisis de fotografías de retina, el tiempo medio hasta la primera progresión (es decir, aumento de lesiones existentes o desarrollo de nuevas lesiones) de la retinitis en pacientes tratados con ganciclovir intravenoso varía de 47 a 104 días.[20,29-33] Dosis más altas pueden ser más efectivas que las dosis estándar,[34] pero no se han comparado en estudios controlados. La frecuencia de neutropenia severa (recuento absoluto de neutrófilos menor de 0.5 ×109/L) y de trombocitopenia (recuento de plaquetas menor de 20 × 109/L) tras 6 meses de tratamiento ha sido del 34% y del 4%, respectivamente.[35] La neutropenia inducida por ganciclovir, que obliga a reducir la dosis, puede corregirse mediante el uso adyuvante del factor estimulante de colonias de granulocitos, empezando con una dosis de 300 µg 3 veces por semana para después valorar la dosis con el tiempo.[24,36] Inducción y mantenimiento con foscarnet intravenoso. En un estudio controlado se demostró que la infusión intravenosa de foscarnet es tan eficaz como la infusión intravenosa de ganciclovir.[20] Las dosis de mantenimiento de sodio de foscarnet de 120 mg/kg. al día pueden ser más eficaces, pero también pueden provocar más efectos secundarios.[22,37] Toxicidades que obligan a reducir la dosis ocurren en aproximadamente el 30% de los pacientes e incluyen aumentos reversibles de los niveles de creatinina en suero, náusea, malestar general, úlceras genitales, y síntomas neurológicos.[35] El malestar derivado de la infusión y los efectos neurotóxicos pueden reducirse disminuyendo el ritmo de infusión. Foscarnet es la terapia sistémica menos cómoda en su administración: la duración de la infusión intravenosa es de 2 horas (la de ganciclovir es de una hora), y se requiere una bomba de infusión y de hidratación concomitante para prevenir los efectos nefrotóxicos. Inducción con ganciclovir intravenoso y mantenimiento con ganciclovir oral. Ganciclovir tiene una pobre biodisponibilidad oral. En los primeros estudios publicados se prefería terapia de mantenimiento con ganciclovir intravenoso a la terapia de mantenimiento con ganciclovir oral, 3000 mg/d, para el control de la retinitis en pacientes con respuesta a la inducción con ganciclovir intravenoso, aunque no existía diferencia estadística significativa entre ambos tratamientos.[30,31] Datos posteriores han demostrado que ganciclovir oral, 3000 mg/d, es menos efectivo como régimen de tratamiento que la forma intravenosa, aunque dosis más altas (4500 o 6000 mg/d) son aproximadamente tan efectivas como la terapia intravenosa.[26,32] Aunque los estudios controlados que han comparado las estrategias de mantenimiento con ganciclovir oral e intravenoso carecen de datos de resultados a largo plazo, el ganciclovir oral se asocia con menores complicaciones serias derivadas del catéter intravenoso y con neutropenias menos marcadas. Implante intraocular de ganciclovir. El tiempo hasta la primera
progresión asociado al implante intraocular de ganciclovir cuando éste se utiliza como
terapia inicial de una retinitis por CMV de nuevo diagnóstico es sustancialmente mayor
que el asociado a cualquier otro tratamiento disponible en la actualidad (y virtualmente
igual al tiempo durante el cual el implante continúa liberando la droga).[29,38] Sin
embargo, el implante requiere cirugía intraocular por lo que está sujeto a
complicaciones quirúrgicas. Muchos pacientes experimentan visión borrosa transitoria con
sus lentes correctoras habituales que se resuelve al cabo de pocas semanas. En estudios
controlados, un 10% de los pacientes que recibieron el implante sufrieron alguna
complicación que afectó a su visión. La mayoría de efectos adversos fueron
desprendimientos de retina; en raras ocasiones se produjeron hemorragias intravítreas
serias y endoftalmitis. El desprendimiento de retina es una complicación derivada de la
misma retinitis por CMV, y se desconoce si el implante causa un mayor riesgo de
desprendimiento de retina a corto plazo, o un menor riesgo de desprendimientos de retina a
largo plazo (debido a un mejor control de la retinitis). Los pacientes con lesiones
extensivas en la retina anterior pueden tener un mayor riesgo de desarrollar
desprendimientos de retina tras la introducción del implante. El implante libera toda la
droga a los 5-8 meses, tras los que es necesario reemplazarlo con el consiguiente riesgo
de complicaciones adicionales. No se conoce cuál puede ser el resultado de someterse a
varias operaciones de reimplante.[29] Inducción y mantenimiento con cidofovir intravenoso. La eficacia de cidofovir parece ser similar a la de ganciclovir intravenoso o foscarnet, aunque no conocemos ningún estudio que haya comparado directamente cidofovir con otras terapias.[39,40] Debido a la prolongada actividad antiviral de cidofovir, es posible la infusión intravenosa cada 2 semanas, lo que obvia la necesidad de un catéter venoso central permanente.Los efectos adversos más serios de la terapia con cidofovir son los nefrotóxicos, que pueden ser prolongados y en algunos pacientes potencialmente irreversibles. Se requiere el uso concomitante de probenecid y la hidratación con solución salina intravenosa para reducir este riesgo. La administración concurrente de otras drogas potencialmente nefrotóxicas (incluyendo los antiinflamatorios no esteroideos) debe evitarse y su administración debe interrumpirse al menos una semana antes de iniciar la terapia con cidofovir. El uso de cidofovir debe interrumpirse o la dosis debe reducirse al presentarse cualquier signo de daño renal (incluyendo proteinuria >2+). También pueden ocurrir uveítis e hipotonía [41], y es necesario llevar a cabo periódicamente mediciones de la presión intraocular y examen con lámpara de hendidura de la cámara anterior de la retina. Inyecciones intraoculares de ganciclovir o foscarnet. Las inyecciones intravítreas semanales o bisemanales de ganciclovir o foscarnet mediante una pequeña aguja parece que retardan la progresión de la retinitis en una serie de casos no controlados en pacientes que no pueden tolerar terapia sistémica o en los que la retinitis había progresado a pesar de la terapia sistémica. [42-46]. Como en el caso del implante, el riesgo de afectación contralateral o sistémica por CMV es alta en ausencia de una terapia sistémica concomitante.[47] RecomendacionesRecidiva y retinitis refractaria La recaída de la retinitis por CMV (ie, recurrencia de actividad
viral clínicamente aparente) ocurre en casi el 100% de pacientes a pesar del tratamiento,
por lo menos con la actual administración sistémica de drogas. [19,20] Cambio de monoterapia La recaída puede incitar a un cambio a una droga alternativa. CMV Retinitis Retreatment Trial [54] mostró que para la recaída simple, el cambio de la monoterapia, comparado con continuar con la misma droga, no reportaba beneficio adicional. Sin embargo ha habido casos de pacientes con resistencia viral documentada y retinitis incontrolada que han respondido a un cambio de su monoterapia. [55] Un estudio de retinitis recidivantes sugiere que cidofovir puede ser de utilidad en los pacientes que han tenido recaídas mientras estaban tomando ganciclovir o foscarnet [56]- Tratamiento de combinación En un estudio de recaídas de retinitis por CMV, el tiempo medio de progresión de la enfermedad era aproximadamente de 1 a 2 meses en pacientes que recibieron monoterapia con foscarnet o con ganciclovir y 4,3 meses en pacientes tratados con la combinación de las 2 drogas. [ 54] La ocurrencia de efectos secundarios y las medidas globales de calidad de vida (como salud general y salud mental) no era diferentes entre la terapia de combinación y la monoterapia. Sin embargo, la terapia de combinación precisaba de un tiempo diario de infusión mayor que la monoterapia y se asociaba con un significativo impacto negativo del tratamiento. Los efectos aditivos o sinérgicos in vitro de foscarnet y ganciclovir [57,58] sugieren que el acercamiento de la terapia de combinación puede ser de valor en la enfermedad refractaria. Aproximaciones alternativas, tales como el foscarnet en implante o IV, foscarnet IV u ganciclovir oral, y la monoterapia IV (eg, cidofovir) y las inyecciones intravítreas podrían ser útiles pero no se han probado en ensayos clínicos. Implante intraocular de ganciclovir El implante intraocular de ganciclovir aparece ser eficaz en casi todos pacientes con retinitis diagnosticada recientemente y controla la retinitis hasta que el implante vacía toda la droga (típicamente en 5-8 meses). [54] El implante es una opción aceptable para la recaída de la retinitis, pero es un poco menos eficaz (ie, en un estudio no controlado se han descrito que el 75% de pacientes responden al implante). [59] En los pacientes que responden, las recaídas tienden a no ocurrir hasta el implante se vacía de la droga. La administración de una segunda droga, aprovechando sus propiedades aditivas o sinérgicas, puede ser una opción razonable en pacientes con recaídas en su retinitis que no responden solo al implante. En la enfermedad refractaria, algunos expertos recomiendan una o más inyecciones intravítreas de altas dosis (2 mg) de ganciclovir para evaluar una respuesta terapéutica antes de someter a los pacientes a un procedimiento quirúrgico. El tratamiento de la recaída en los pacientes que empezaron la terapia con el implante intraocular de ganciclovir depende de la naturaleza y temporalidad de la recaída. Si la recaída ocurre 6 o más meses después del implante, éste probablemente se habrá vaciado de la droga, y es apropiado reemplazarlo. Una recaída antes de los seis meses puede deberse al vaciado de la droga o a la resistencia viral al medicamento. Puede probarse un reemplazo pero pueden necesitarse acercamientos alternativos. Algunos expertos recomiendan el reemplazo rutinario del implante (eg, cada 6-7 meses) en lugar de esperar hasta que ocurra la recaída. Se desconocen los riesgos acumulativos adversos para la visión que pueden derivarse de los procedimientos quirúrgicos en los pacientes que sufren más de 2 implantes consecutivos en el mismo ojo. Terapia intravítrea La inyección de intravítrea de ganciclovir o foscarnet se usa a menudo en la práctica clínica en los pacientes que parecen tener una enfermedad refractaria. Las dosis de ganciclovir están entre 0,2 a 2 mg y las de foscarnet sódico entre 1,2 a 2,4 mg; de rutina no se utilizan dosis mayores. La terapia de inducción consiste en 2 o 3 inyecciones por semana durante 2 o 3 semanas hasta que se encuentra una respuesta adecuada, seguidas de un mantenimiento de una inyección semanal. Los altos niveles intraoculares del medicamento pueden ser beneficiosos en los pacientes con enfermedad refractaria, especialmente en aquellos que no toleran una administración sistémica de los medicamentos. Desde la disponibilidad del implante las inyecciones intravítreas son se utilizan tanto. Sin embargo, cuando el implante no está disponible, las inyecciones intravítreas pueden tener un papel importante en el tratamiento de la enfermedad refractaria. Aunque en algunas series se ha sugerido la eficacia de la administración intravítrea de cidofovir [60] la formulación actual de cidofovir no se recomienda para uso intravítreo. Recomendaciones
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Enfermedad gastrointestinal por CMV La presentación clínica
de enfermedad por CMV en el tracto gastrointestinal depende principalmente del sitio de
infección. Los pacientes con afectación esofágica normalmente presentan odinofagia o
disfagia que no responden en una semana al tratamiento empírico antifúngico con un azol
para una presunta esofagitis por Candida. Para confirmar el diagnóstico se precisa una
endoscopia con biopsia [62]. El CMV usualmente ocasiona úlceras por debajo del esfínter
esofágico, pero puede ocasionar esofagitis difusa, ulceraciones altas, gastritis,
úlceras gástricas, duodenitis, úlceras en duodeno y enteritis [63]. Para confirmar el
diagnóstico de enfermedad gastrointestinal por CMV se debe realizar una biopsia de la
mucosa que demuestre evidencia de inflamación y cuerpos de inclusión del CMV. Tratamiento El tratamiento de la enfermedad por CMV en el tracto gastrointestinal
es similar al empleado para la enfermedad de la retina, con algunas excepciones notables.
La mayoría de los médicos usan una terapia de inducción durante 3 a 6 semanas (frente a
las 2 semanas para la retinitis). Un informe prelininar sugería que algunos pacientes se
pueden beneficiar con 14 días de tratamiento [69]. Los datos más recientes indican que
los cuerpos de inclusión del CMV desaparecen después de 3 semanas y la completa
normalidad aparece después de 6 semanas de terapia (70). Recomendaciones
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Enfermedad neurológica por CMV Con el SIDA se han asociado
dos síndromes neurológicos por CMV principales: La polirradiculopatia por CMV y la
ventriculoencefalitis por CMV [76]. El primero se caracteriza por retención urinaria y
debilidad progresiva bilateral de las piernas [77]. Los síntomas pueden progresar
rápidamente durante varias semanas apareciendo incapacidad de control del esfinter rectal
y paraplejía flácida. También puede acontecer una mielopatía espástica y parestesias
sacras. Los hallazgos en líquido cefalorraquídeo son inusuales en una infección viral,
evidenciandose niveles altos de proteínas y bajos de glucosa, y pleocitosis en la que el
50% o más de las células son leucocitos polimorfonucleares. [78,79]. Es posible el
aislamiento en cultivos celulares del CMV en el líquido cefalorraquídeo, pero el
antígeno del CMV y los ensayos de ADN son medios más sensibles. Tratamiento Se ha usado la terapia con ganciclovir IV, foscarnet IV, o la combinación de las 2 drogas, en pacientes con enfermedad neurológica por CMV. El inicio rápido de la terapia es esencial para una respuesta clínica óptima, pero no hay ninguna evidencia de que el tratamiento con ganciclovir o foscarnet en la enfermedad neurológica por CMV aumente la supervivencia [85]. No conocemos datos del uso de cidofovir en este proceso. Muchos pacientes que presentan enfermedad neurológica por CMV han recibido previamente terapia para el CMV antes del diagnóstico de la enfermedad neurológica y pueden tener CMV resistentes a las drogas [86-88]. Algunos expertos recomiendan el tratamiento con una combinación de ganciclovir y foscarnet, pero no hay ningún dato a favor en los ensayos clínicos. En muchos casos, el tratamiento se comienza después de que ha ocurrido un daño irreversible. De este modo, debe ponerse énfasis en mantener un índice alto de sospecha para diagnosticar pronto la enfermedad neurológica por CMV. Recomendaciones
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Enfermedad pulmonar por CMV Debido a la alta incidencia de infección anterior por CMV, diseminación viral asintomática, y la presencia frecuente de otro patógenos pulmonares, la neumonía por CMV en pacientes con infección VIH es definitivamente difícil de diagnosticar [89]. El aislamiento del CMV del líquido de un lavado broncoalveolar o del tejido pulmonar no diferencia la infección asintomatica de la verdadera neumonitis [90-98]. El CMV puede aislarse de secreciones pulmonares o tejido del pulmón en aproximadamente 50% de pacientes infectados por el VIH a los que se les realizan broncoscopias. No hay ningún hallazgo clínico específico de la neumonitis por CMV [90-93,98]. La incidencia de neumonitis por CMV es de aproximadamente del 3% al 4% en pacientes a los que se les ha realizado broncoscopia diagnóstica para la evaluación de un infiltrado pulmonar de origen desconocido. [98,99]. Es controvertido si deben estar ausentes otros patógenos pulmonares antes de realizar un diagnóstico de neumonitis por CMV. En 17 pacientes en los que la biopsia pulmonar demostró una neumonitis por CVM, no se encontraron diferencias clínicas, radiológicas o histológicas evidentes entre los que tenían al CMV como único patógeno y los que tenían CMV y otros patógenos pulmonares (98). En otro estudio de pacientes con diagnóstico histológico de neumonitis por CMV, el análisis clínico no era diferente cuando el CMV se encontraba como único patógeno pulmonar o como copatógeno con Pneumocystis carinii. [90]. El criterio diagnóstico mínimo para establecer un diagnóstico de neumonitis por CMV debe incluir la presencia de infiltrados pulmonares en una placa de tórax; detección de CMV en un cultivo viral, antígeno o ácidos nucleícos en un estudio de secreciones pulmonares o tejido del pulmón; la presencia de inclusiones intracelulares características en tejido pulmonar o macrófagos broncoalveolares; y la ausencia de otros patógenos pulmonares (o la confianza de que dichos patógenos se han tratado efectivamente). Tratamiento Debe usarse un tratamiento de inducción con dosis estándar de ganciclovir IV o foscarnet IV para la infección pulmonar por CMV. No se ha establecido la duración de la terapia pero probablemente debe ser por lo menos de 21 días. La respuesta para ganciclovir o foscarnet ha sido del 60% al 70%. [98,100,101]. Los datos disponibles no apoyan el uso concomitante de inmunoglobulinas a dosis altas. Se ha informado la recidica de la neumonía o el desarrollo de la afectación de otros órganos después de la terapia de inducción, pero el conocimiento actual y los datos disponibles no permite apoyar el mantenimiento de la terapia supresora para la neumonitis por CMV. En ausencia de retinitis u otra enfermedad por CMV activa, los pacientes deben controlarse para evidenciar la recaída. Si el paciente tiene neumonitis por CMV recurrente, se recomienda terapia de reinducción seguida por terapia supresora a largo plazo. No hay datos disponibles hasta la fecha de la eficacia del uso del ganciclovir oral para a supresión en la neumonitis por CMV. Recomendaciones
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Otras enfermedades por CMV Los hallazgos de estudios de autopsias indican que la infección por CMV puede ocurrir a menudo en diferentes órganos, como las glándulas suprarrenales, hígado, tracto biliar, y páncreas y que no se asocian con enfermedad clínica evidente antes de la muerte. [102-106]. Por ejemplo, en la autopsia el CMV se descubre a menudo en las glándulas suprarrenales. La adrenalitis por CMV es causa de mortalidad en moledos de infección por CMV en el ratón, y puede haber una respuesta inadecuada en las pruebas de estímulación con corticotropina en pacientes con viremia por CMV [107]. El índice de mortalidad aumenta en pacientes con altas cargas de CMV en sangre. [108, 109] Tratamiento Los pacientes con signos constitucionales, como fiebre, malestar, y pérdida de peso deben examinarse completamente en busca de infecciones oportunistas y tumores algunos de los cuales son potencialmente tratables. La utilidad de tratar la viremia por CVM en estas circunstancias no está apoyada por datos de ensayos clínicos, pero en ausencia de otras causas de los síntomas constitucionales persistentes muchos médicos elegirán tratar la viremia por CMV y monitorizar a los pacientes para evidenciar una respuesta clínica. Cuando están indicadas las drogas para eliminar el virus de la sangre se prefieren el ganciclovir o el foscarnet al cidofovir [110]. Se usa generalmente una inducción durante 2 o 3 semanas y la necesidad de terapia continuada se determina empíricamente. Recomendación
Retinitis por CMV en pacientes que responden a la terapia antirretroviral potente La disponibilidad reciente de potentes regímenes de combinación de antirretrovirales para el VIH pueden estar cambiando la incidencia, presentación clínica, y curso de la enfermedad por CMV, al menos temporalmente. Algunos grandes centros de cuidados de pacientes VIH y los oftalmólogos asociados han observado recientemente una disminución en el número de casos nuevos de retinitis por CMV [111]. Además, la enfermedad por CMV se ha diagnosticado en algunos pacientes infectados por el VIH con recuentos de células CD4+ más altos que los informados previamente, incluyéndo algunos con más de 0,20 x 109/L, poco después de que empezaran regímenes antirretrovirales. Un número creciente de informes anecdóticos documentan la estabilización de una retinitis inactiva por CMV entre los pacientes que interrumpieron la terapia anti-CMV de mantenimiento después de empezar el tratamiento antirretroviral de combinación potente (1-4). Sin embargo, el período de seguimiento ha sido corto (solo de algunos meses. Aunque estos informes pudieran representar un determinado prejuicio, sugieren que en pacientes seleccionados la terapia anti-CMV podría interrumpirse por un periodo de tiempo indeterminado. Sin embargo, no se han determinado ni las implicaciones a largo plazo en la morbilidad y mortalidad, ni la identificación precisa de los pacientes que sean los mejores candidatos a la interrupción de la terapia. Se necesitan estudios controlados para responder a estos problemas. Recomendaciones
Conclusiones for the International AIDS Society-USA Richard J. Whitley, MD; Mark A. Jacobson, MD; Dorothy N. Friedberg, MD, PhD; Gary N. Holland, MD; Douglas A. Jabs, MD; Douglas T. Dieterich, MD; W. David Hardy, MD; Michael A. Polis, MD, MPH; Thomas A. Deutsch, MD; Judith Feinberg, MD; Stephen A. Spector, MD; Sharon Walmsley, MD, FRCPC; W. Lawrence Drew, MD, PhD; William G. Powderly, MD; Paul D. Griffiths, MD; Constance A. Benson, MD; Harold A. Kessler, MD; Arch Intern Med. 1998;158:957-969 Referencias: 1. Whitcup SM, Fortin E, Nussenblatt RB, Polis MA, Muccioli C, Belfort R Jr. Therapeutic effect of combination antiretroviral therapy on cytomegalovirus retinitis. JAMA. 1997;277:1519. 2. Reed JB, Schwab IR, Gordon J, Morse LS. Regression of cytomegalovirus retinitis associated with protease inhibitor treatment in patients with AIDS. Am J Ophthalmol. 1997;124:199-205. 3. Torriani FJ, Macdonald JC, Karevellas M, Freeman WR. 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