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VIH y SIDA

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. Noticias breves

Revisión, enero 1.999 

El tratamiento con inhibidores de la proteasa (IP) aumenta la incidencia de herpes zoster
Clin Infect Dis 1.999;27:1510-1513.

Según un trabajo español en una cohorte de 193 pacientes con SIDA, poco después de la iniciación de terapia con IP un porcentaje importante de pacientes desarrolla un episodio de herpes zoster.
Específicamente, la incidencia de herpes zoster en la cohorte fue dos veces superior a la observada antes de la administración de una terapia que contuviese IP en pacientes que recibían NRTI.
Durante un seguimiento de 64 semanas en las que se valoraron la carga viral, recuentos de CD4+ y CD8+ y otros parámetros cada tres meses, el 7% de los pacientes sufrieron un primer episodio o un episodio recurrente de un zoster.
La mayoría de ellos (86%) presentaron la erupción entre las 4 y 16 semanas de tratamiento y no se observó ningún episodio durante las 4 primeras semanas.

Según los autores el riesgo de zoster era independiente del sexo, edad, tipo de IP administrado, recuento de CD4+ y carga viral, sin embargo observaron una relación con el aumento de CD8+ y los episodios de zoster: Una proporción inicial de CD8+ superior al 66% y un aumento al mes superior al 5% se asociaba con riesgo de desarrollo de zoster.

Según un editorial que acompaña al artículo la determinación de los porcentajes de linfocitos puede ser útil para determinar si sería necesario la utilización de medicamentos profilácticos, aunque resalta que no hay ningún de ‘punto de corte’ establecido que permita este propósito y se desconoce si la profilaxis afectará el desarrollo de los procesos.
Igualmente señala que el establecimiento de profilaxis, o su mantenimiento, con terapia HAART para las infecciones oportunistas es un punto en debate entre los especialistas por las implicaciones de la reconstitución del sistema inmunitario y el refuerzo de la inmunidad específica frente a los patógenos.

El foscarnet eficaz para el herpes zoster resistente a aciclovir en pacientes con SIDA
Clin Infect Dis 1998;27:1525-1527.

Según un equipo francés de investigadores el foscarnet intravenoso ofrece es una opción eficaz para el tratamiento del virus del herpes zoster (VVZ) resistente a aciclovir en pacientes con SIDA que sufren la infección.

Aunque se considera que la resistencia a aciclovir del virus de la varicela-herpes zoster es poco común, el equipo francés describe un estudio retrospectivo de 18 pacientes que lo presentaron y que constituye el grupo más numeroso estudiado.

Todos los pacientes tenían una severa inmunodepresión y presentaban lesiones crónicas superficiales que no habían respondido al tratamiento con aciclovir. 13 de los pacientes habían recibido también foscarnet intravenoso a dosis de 200 mg/kg día durante un periodo promedio de 17,6 días.
Un 77% de los tratados (10 pacientes) presentaron una remisión total de sus lesiones antes de serles retirado el foscarnet pero 5 de ellos recayeron en un tiempo medio de 110 días, tiempo más largo que el observado en otros estudios.

Los autores señalan que aunque la dosis recomendada para el tratamiento de la infección por el VVZ resistente a aciclovir es de 40 mg/kg./día ellos aumentaron las dosis apoyados en su experiencia en el tratamiento de la retinitis por CMV y en la falta de un consenso claro en la dosificación. Según los autores el VVZ resistente a aciclovir tiene una respuesta favorable a la terapia con foscarnet.

La talidomida eficaz en la enfermedad ulcerativa gastrointestinal idiopática relacionada con el VIH
AIDS Patient Care STD 1998;12:903-906.

En un estudio reciente se ha descrito el caso de dos varones homosexuales VIH+ que presentaban lesiones ulcerativas idiopáticas de colon y recto que fueron tratados con éxito con talidomida.
A pesar de que las proctitis y su relación con la infección VIH/SIDA se conoce bien, no existen en la actualidad tratamientos eficaces. La talidomina se ha usado en pacientes con úlceras orales a dosis de 100 mg 3 veces al día y se ha asociado con un aumento del peso

El primer paciente tenía 52 años y presentaba una diarrea intermitente. Se había negado a recibir antirretrovirales y en 6 meses registró una importante perdida de peso. No se encontraron patógenos en sus estudios seriados de heces ni en la biopsia de la mucosa de colon; en la colonoscopia presentaba una colitis difusa con múltiples ulceraciones. A pesar de intentar tratamiento con antirretrovirales, ciprofloxacina, metronidazol o mesalamina, la diarrea continuó con importante perdida de peso a pesar de la nutrición parenteral. La administración oral de 50 mg de talidomida dos veces al día lograron que durante la primera semana mejorasen significativamente la diarrea y los retortijones. En las primeras 6 semanas hubo una ganancia importante de peso y la colonoscopia demostró una notable mejora de la colitis y desaparición de las ulceras. Se continuo el tratamiento con talidomida durante 9 meses y dos meses más tarde el paciente permanecía bien.
El segundo paciente era un hombre de 35 años, más inmunosuprimido que el anterior, que tomaba ya tratamiento antirretroviral y que empezó con una diarrea sanguinolenta, calambres abdominales e intenso dolor rectal. La colonoscopia demostró induración anorectal y ulceraciones. Como en el anterior no se pudo demostrar ningún patógeno que explicase la enfermedad ni respondía a la medicación usual. Al igual que el primer paciente la sintomatología mejoró de un modo significativo en la primera semana de tratamiento con talidomida.

Según los autores, a pesar de la limitada casuística, sus hallazgos sugieren que la talidomida puede ser eficaz en el tratamiento de las ulceraciones colorectales idiopáticas asociadas a la infección VIH a la vez que sugieren que se deberían realizar estudios amplios que permitiesen establecer las dosis y duración optimas del tratamiento.

Ausencia de efectos secundarios a largo plazo tras la exposición intrauterina a zidovudina en niños no infectados hijos de mujeres seropositivas
JAMA, 1.999; 281:151-157

Tras haberse demostrado el éxito de las terapias con zidovudina para prevenir la transmisión perinatal del VIH, un número creciente de bebés está siendo sometido a exposición intrauterina a zidovudina (AZT) y otros fármacos antirretrovirales. Sin embargo, se desconocen los efectos secundarios a largo plazo de la exposición perinatal a fármacos antirretrovirales sobre la salud de los neonatos no infectados: dichos efectos sólo podrán determinarse mediante el seguimiento a largo plazo de los niños expuestos a los fármacos durante su estancia en el útero materno. Ahora se han hecho públicos los resultados de un estudio clínico que ha intentado evaluar los efectos secundarios a largo plazo de la exposición intrauterina a AZT frente a placebo en una cohorte de niños no infectados.

En el estudio se realizó seguimiento clínico a 234 niños no infectados nacidos de 230 mujeres seropositivas: 122 niños experimentaron exposición intrauterina a AZT antes del parto, intrapartum, y durante el inmediato período postnatal (6 primeras semanas de vida), en tanto que los restantes 112 sólo estuvieron expuestos a placebo.

La edad media de los niños en la última visita de seguimiento era de 4,2 años. No se detectaron diferencias significativas en términos de los datos secuenciales de poblaciones linfocitarias, peso, altura, circunferencia de la cabeza, o función cognitiva/ de desarrollo. No ocurrió ninguna muerte o enfermedad. Dos niños expuestos a zidovudina están aún en seguimiento al haberse detectado anomalías oftalmológicas no explicadas. Un niño expuesto a AZT sufrió una cardiomiopatía leve a los 48 meses de edad aunque clínicamente el niño es asintomático.

Los autores del estudio concluyen que no pudieron detectarse efectos adversos en niños con exposición intrauterina o neonatal a zidovudina durante un seguimiento de hasta 5,6 años: aún así, siguen siendo necesarias evaluaciones continuadas de los niños nacidos de madres seropositivas y expuestos a agentes antirretrovirales o inmunoterapéuticos para valorar la seguridad a largo plazo de las intervenciones terapéuticas que intentan impedir la transmisión perinatal del VIH. En el caso de los niños participantes en este estudio, está previsto continuar su seguimiento hasta que alcancen los 21 años de edad.

Los resultados de este estudio complementan los resultados originales del protocolo PACTG 076, en el que se realizó seguimiento a los niños hasta cumplir los 18 meses de edad, y son coherentes con los limitados datos disponibles sobre los efectos potenciales de la exposición perinatal a los antirretrovirales. Aunque existen preocupaciones teóricas sobre los efectos de la exposición intrauterina/ neonatal basadas en los resultados de modelos con animales, los resultados de este estudio comparativo no sugieren la existencia de efectos adversos de dicha exposición en los años preescolares.

En Internet: http://www.ama-assn.org/special/hiv/

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