X: 1988: LOS VERDES SUPLANTADOS POR UNA SECTA


Ahora la secta ha variado sus nombres.
En algunos países se presenta simple y llanamente como Los Verdes,
en otros como Partido Verde y en España como Los Verdes Ecologistas.
Esta mancha se extiende ya a 44 países.
Max Tornet (1)

Llegamos aquí al capítulo que más me hubiera gustado no tener que escribir, tal vez el más escabroso de este libro.
En 1988, cuatro años después de su fundación, Los Verdes se creen preparados para ocupar, por derecho propio, un espacio en el mapa político. Su consagración como partido parlamentario -piensan ellos- es inminente, porque su consolidación es una necesidad histórica.
Con lo único que no podían contar los grupos verdes es con que surgiera un imprevisto de última hora que descabalase sus planes. Y esto estaba a punto de ocurrir, de manera irremediable, por el intrusismo y la competencia desleal de "La Comunidad de Silo", una secta camaleónica internacional que se inscribió como partido político con la denominación "Los Verdes Ecologistas" y el símbolo del girasol, patrimonio de los verdes europeos.
La fundó un siquiatra argentino llamado Mario Rodriguez Cobo, iniciado en la escuela esotérica "Tathaga" de Nápoles. A su regreso a Mendoza (Argentina) en 1962, creó el grupo "Kronos" con sus doce apóstoles, todos los cuales fueron detenidos y encarcelados por sus actividades ilícitas. En 1969 Mario Rodriguez, que se hacía llamar "Silo, el mesías de los Andes", reune a medio millar de seguidores en Punta de Vaca, junto al Aconcagua y megáfono en mano vocifera un discurso sobre "la curación del sufrimiento" y exhorta a sus discípulos a crear una organización que utilizaría técnicas de control mental y practicaría la meditación trascendental.
"La Comunidad" (actualmente "El Movimiento") se constituyó formalmente en 1975, pero su presentación oficial en España no se produjo hasta el 27 de septiembre de 1981, fecha en la que Silo se dirige a sus adeptos congregados en el Pabellón deportivo del Real Madrid y les invita a iniciar "la predicación y el proselitismo".
"Nuestra táctica -proclama Silo- consiste en tener acceso al poder, montando un organismo paralelo para vaciarlo. Cuando todo sea caótico, la gente nos elegirá". A través de La Comunidad y de los partidos humanistas y verdes ligados a ella, Silo extiende sus tentáculos a lo largo de 44 países de todo el mundo. En Chile incluso llegaron a colocar un diputado en el Parlamento Nacional.
En 1986, el entonces embajador de Silo en España Rafael de la Rubia (actualmente reside en Moscú), participó en la fundación de la coalición Izquierda Unida con su "Partido Humanista". Poco después este partido fue acusado de ser la tapadera de una secta presuntamente financiada y manipulada por la CIA. Se les conminó a abandonar la coalición. Entonces se produce la "metamorfosis política" de la secta que reaparece como Futuro Verde. En las elecciones europeas presentaron su candidatura como "Plataforma humanista - Futuro Verde", con un resultado penoso: 22.333 votos. El 6 de noviembre de 1987 Futuro Verde cambia su denominación ante el registro oficial de partidos políticos por la más vendible de "Los Verdes Ecologistas", con el logotipo del girasol.
Se ha dicho en alguna ocasión que fueron los propios funcionarios de ese Registro, adscrito al Ministerio del Interior, quienes sugirieron a Futuro Verde que adoptara la denominación "Los Verdes Ecologistas", extraordinariamente semejante a la de "Los Verdes". Una hipótesis que no resulta descabellada, ya que existen pruebas documentales de que el PSOE se planteó internamente la conveniencia de anular a los verdes, ahogarles en su estado embrionario antes de que pudieran llegar a convertirse en un rival electoral difícil de batir, como le ocurrió a la socialdemocracia alemana. Formaba parte de esta estrategia el favorecer sólo a las opciones conservacionistas moderadas (2).
El Ministerio del Interior era un departamento tremendamente corrompido en aquellas fechas, según luego ha quedado patente con el procesamiento y encarcelamiento de algunos de sus responsables. Cabe la posibilidad de que esos "responsables", que se permitían presumiblemente el antidemocrático lujo de financiar con dinero de los fondos reservados las actividades terroristas de los GAL y que gastaban el dinero de esos mismos oscuros fondos en la vileza de espiar a un inofensivo grupo ecologista, pacifista y democrático como eran Los Verdes, llegaran a mantener cotas de complicidad con los seguidores de Silo, que en última instancia lo que pretendían era suplantar la personalidad política de Los Verdes en las elecciones, con lo que de seguro estos últimos resultarían seriamente perjudicados.
El hecho cierto es que el Ministerio del Interior toleró esa inscripción, y como Los Verdes no tenían aún líderes reconocidos, resultaba técnicamente muy fácil competir con ellos con la mera argucia de suplantar su personalidad ante el electorado ostentando idénticas siglas y símbolos.
Y lo consiguieron, consiguieron confundir al electorado, dividir el voto verde, hacer creer a la sociedad que los verdes estaban más desunidos de lo que realmente estaban, impedir su consolidación y evitar que lograran representación parlamentaria en las elecciones europeas de 1989.
Tal vez nunca sepamos si estuvieron manipulados por algún servicio secreto pero el hecho cierto es que le hicieron un gran servicio a alguien interesado en dinamitar el proyecto de Los Verdes antes de que cuajara. Veamos los hechos. De nada sirvió que una Comisión Parlamentaria constituida el 25 de mayo de 1988 para investigar las actividades de las sectas en España, catalogara a La Comunidad y Los Verdes Ecologistas como "secta peligrosa y destructiva"; sus adeptos continuaron trabajando con absoluta impunidad.
Ya en 1988 Los Verdes Ecologistas se presentan a las elecciones autonómicas catalanas compitiendo con las candidaturas de Alternativa Verde y de Els Verds. El 8 de julio de 1989 La Comunidad funda en Brasil una fantasmagórica "Internacional Verde" para suplir la carencia absoluta de reconocimiento por parte de los partidos integrados en la Alianza Verde Europea, lo que contribuye a aumentar la confusión.
En las europeas de 1989, la candidatura de Los Verdes Ecologistas con identidad de denominación respecto a Los Verdes, además de proyectar una falsa imagen de división que hizo retraerse a muchos potenciales votantes, impidió matemáticamente la obtención de uno o dos escaños para Los Verdes. Luego veremos que la suma de los votos de ambas candidaturas hubiera permitido al movimiento verde salir de la insignificancia, convertirse en una opción parlamentaria y gozar de los beneficios económicos y políticos que las leyes reservan a los partidos con representación.
Algo semejante ocurrió en posteriores comicios. Los Verdes, a través del abogado Juan Carlos Rois, interpusieron un recurso contencioso administrativo contra Los Verdes Ecologistas en junio de 1988, a los que se acusaba de suplantación de personalidad. Tras las europeas del 89, Los Verdes consiguieron una sentencia firme de los tribunales ordinarios que reconocía su derecho preferente a la utilización de la denominación "Los Verdes" y obligaba a Los Verdes Ecologistas a variar su denominación (3).
Para ello diseñaron una estrategia consistente en poner en entredicho al Ministerio del Interior y señalar sus contradicciones. A iniciativa de Los Verdes, tres personas (4) intentaron legalizar un partido con la denominación "Partido Socialista Obrero Español Ecologista " (PSOEE) y el logotipo de la rosa y el puño, aunque en este caso se trataba de un girasol en lugar de una rosa. El Ministerio del Interior rechazó inmediatamente tal inscripción, lo que permitió a Los Verdes demostrar que se estaba produciendo un agravio comparativo. ¿Por qué PSOE Ecologista no y LV Ecologistas sí?. ¿Con qué baremo funciona el Registro de partidos políticos del Ministerio del Interior?.
Obligados a cambiar su denominación, los seguidores de Silo no se dieron por vencidos y adoptaron el nombre de "Los Ecologistas". Con esta denominación volvieron a concurrir reiteradamente a los comicios, provocando la consabida confusión del electorado hasta que, en 1994, decidieron"tirar la toalla". De Los Verdes Ecologistas y de Los Ecologistas nunca más se supo, pese a que mantienen su actividad como Partido Humanista. Sobre estos y otros detalles abundaremos más adelante, cuando lleguemos a su momento cronológico.
Los siloístas, no solo suplantaron a Los Verdes, sino que en algunos casos llegaron a infiltrarse en sus filas. En el 86 la Mesa Confederal de Los Verdes otorgó, por error, la representación electoral en Galicia a un grupo de miembros de la secta. En 1992 un miembro de la secta, José Alvarez, se infiltró en la Federación de Madrid y llegó a ser (con ayuda de Domingo Calero, Javier Saenz y Annie Normand) su Secretario de Organización durante algunos meses, hasta que fue descubierto.
La obra de Silo (Humanizar la Tierra, Experiencias guiadas, Cartas a mis amigos), contiene pasajes afortunados y reflexiones inte-resantes (otras no tanto), pero eso no mitiga el daño que, consciente o inconscientemente, sus seguidores han causado al movimiento verde.

(1) - Interviú, 30 de octubre de 1989
(2) - "El primer encuentro ambiental socialista dedicó buena parte de su tiempo a con-feccionar una "lista negra" de los grupos ecologistas que no debían recibir ningún tipo de subvención. En numerosas ocasiones, los ecologistas han sido criminalizados, reprimidos o sometidos a vigilancia". Jordi Bigas, Ecología Política n3. Ed. Icaria, 1992.
(3) - Los Verdes Ecologistas pudieron presentarse con esa denominación en las elecciones catalanas del 88, las europeas y generales de 1989, las gallegas del 89 y en las andaluzas y vascas del 90. También lo intentaron en las municipales y autonómicas del 91, pero las Juntas Electorales aceptaron los recursos de Los Verdes, lo que les llevaría a utilizar la no menos confusa denominación de "Los Ecologistas".
(4) - Concepción Alarcos, J. Ignacio Nieto y Rosabel Jaimen, el 27 de octubre de 1989


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