IV: PRIMER CONGRESO DE LOS VERDES


En España he mantenido estos días muchos contactos con personas
que quieren crear un partido verde.
Les he dicho que no podrán hacerlo hasta que no tengan una estrategia común
y una política de alianzas consensuada.
De lo contrario, será un agrupamiento aislado que no tendrá ningún peso
Petra Kelly (marzo de 1984)

El I Congreso de Los Verdes se inicia el 23 de Febrero de 1985 en Cardedeu (Barcelona), con la presencia de 283 delegados: 136 catalanes, 53 madrileños y 92 procedentes de Andalucía, Castilla-León, Canarias, Cantabria, Aragón, Galicia, Murcia y la Comunidad Valenciana. También acude una nutrida representación de los partidos verdes de Alemania, Francia, Bélgica, Gran Bretaña, Suecia, Italia y Holanda.
Antes de la sesión de apertura, el servicio de orden impidió el acceso al recinto, con ayuda de la policía municipal, a Manuel Valero y otros treinta madrileños de Los Verdes Alternativos, grupo escindido de la federación madrileña que se oponía a la fundación de Los Verdes como organización política y a la participación electoral.
Mientras se producen estos incidentes en la puerta de acceso, en el interior tiene lugar un acalorado debate para decidir si se admite o no a este grupo, que no había sido previamente acreditado. Los Verdes andaluces (1) también se muestran contrarios a la participación electoral "hasta que la organización se encuentre organizativamente capacitada", y piden que se autorice la entrada de los excluidos. Al no conseguirlo se desmarcan de los trabajos del Congreso en señal de protesta.
Aunque se debatieron y aprobaron diversas ponencias relativas al aprovechamiento integral de las fuentes de energía, a la OTAN, al Mercado Común, al paro, a los derechos sociales, a la sanidad, al funcionamiento de la judicatura, etc, la denominada "¿Por qué es preciso ir a las elecciones?" concentró el mayor interés de los congresistas. El debate se alargó y ante la imposibilidad de alcanzar el consenso, se optó por lo menos comprometido: dar plena libertad a cada Federación para concurrir o no a las generales de 1986.
Pero, sin duda, el punto del orden del día que suscitó mayor controversia fue el relativo a la ratificación de los estatutos que habian sido legalizados ante el Ministerio del Interior. Para los catalanes estos Estatutos eran "inaceptables, porque configuran un modelo organizativo centralista y estatalista". Alternativa Verda propugna una "confederación" de partidos soberanos de ámbito eco-regional (concepto un tanto gaseoso, no necesariamente coincidente con la Comunidad autonómica). Se llegó a una solución de compromiso, postergando su aprobación a un encuentro posterior, por lo que no fueron inicialmente aprobados los Estatutos oficiales.
Tras la clausura, y a pesar de la aprobación de un "programa común" que teóricamente debería servir para aglutinar en torno a Los Verdes al conjunto de los nuevos movimientos sociales, los delegados regresaron a sus lugares de origen con una cierta sensación de frustración y fracaso. Los Verdes habían nacido en un clima de crispación interna que perjudicaría seriamente su proyección pública. Toda la prensa se hizo eco de las divergencias, con titulares como "El Congreso verde se inicia con escisiones" (El Periódico), "Disensiones en el Congreso de Los Verdes" (El Correo Catalán), "División de Los Verdes sobre su participación electoral" (El País), o"Tenso Congreso verde" (Liberación). El diario El País puso el broche de oro dedicando a Los Verdes un jugoso editorial en el que se ponía en duda la viabilidad del proyecto y su representatividad: "El tiempo -concluía el artículo- dirá si el nuevo partido es un simple reflejo mimético de las experiencias alemanas o el germen de un auténtico movimiento verde con capacidad de futuro".
Era una obviedad decir que la experiencia de Die Grünen no podía ser mecánicamente emulada en España, porque las condiciones eran radicalmente distintas. En Alemania, donde perduraba la prohibición del Partido Comunista, no existía ningún partido significativo a la izquierda del SPD socialdemócrata. Sí existía en cambio una gran tradición alternativa, mientras que en España los esfuerzos por liquidar el viejo régimen franquista capitalizaban la atención de la sociedad, y el movimiento ecologista tenía serias deficiencias organizativas (2).
Por otra parte, en la República Federal Alemana los problemas relativos a la configuración del Estado estaban plenamente resueltos, mientras que en España, y particularmente en Cataluña y Euskadi, la reivindicación nacionalista seguía poniendo en cuestión el marco autonómico diseñado en la Constitución de 1978.
El radicalismo nacionalista había impregnado a los verdes catalanes, para quienes el Estado resultaba ser una institución artificial, militarista, centralista y autoritaria, y el movimiento político verde no debía estructurarse tomando como referencia el marco estatal sino el bio-regional. No podian admitir su adscripción a una estructura verde estatal y poco después del Congreso de Cardedeu, el 18 de mayo de 1985, Alternativa Verda (Moviment Ecologista de Catalunya) escinde de Los Verdes e inicia una larga relación con los también escindidos "Verdes Alternativos" de Madrid.
Operativamente, el I Congreso resultó ser un verdadero despropósito. La incipiente estructura organizativa se resquebrajó, la imagen pública del nuevo partido quedó por los suelos... (3).
Pese a todo, las actividades de los verdes continuaban. Se denunció ante los tribunales a FECSA, propietaria de la Central Térmica de Cercs, en la comarca catalana del Berguedá, por presunto delito ecológico. Sería esta la primera vez que se instruía en España un sumario por delito ecológico, ocasionado por la lluvia ácida. También se llevó a cabo una intensa campaña de objección fiscal, en colaboración con el Movimiento de Objetores de Conciencia (MOC).
Coincidiendo con el aniversario de la Constitución, el 6 de diciembre tuvo lugar un Acto Público en Madrid "por la paz y la neutralidad", organizado conjuntamente por Los Verdes y la Federación Progresista. Intervinieron Santos Ruesga y Ramón Tamames por la Federación Progresista, Francisco García y Edgardo Vallejo por Los Verdes y como invitado de honor el diputado verde aleman Uli Fischer. La fugaz -pero sonora- aparición de la Federación Progresista en la escena política, partido que se autodefinía como "una alternativa verde de izquierdas" y que estuvo a punto de unificarse con Los Verdes, bién merece ser rememorada en el capítulo siguiente.

(1) - Entre los más significados, los sevillanos Rafa Crespo y Ricardo Marqués, la gaditana Purificación González de la Blanca y el malagueño Juan José Merino Carrillo.
(2) - La historia de los grupos ecologistas españoles hasta 1985 y sus fracasados intentos de coordinación quedó fielmente recogida en el cuaderno 20 de la revista "Quercus", otoño de 1985. En el mismo número se incluyen las actas de una mesa redonda sobre "el futuro de la coordinación entre los conservacionistas", con la participación de Javier Sáez, Luis Miguel Dominguez, Paco Blanco, Salvador Filella, Antonio Cardona, Jesús Vozmediano, Javier Pastor, Carlos Nores y Juan José Calvo.
(3) - Los Verdes iniciaban con mal pie su andadura. En palabras de Luis Hidalgo, "1985 fue un año maldito para Los Verdes, plagado de discusiones bizantinas sobre temas que más tarde se fueron resolviendo por si mismos. Un año en el que la impaciencia, la desconfianza y la incomprensión de unos, y la intransigencia, el protagonismo y las prisas de otros, nos llevaron a una situación de parálisis que ha costado años remontar a costa de que muchos compañeros se quedaran por el camino".

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