III: EL NACIMIENTO DE LOS VERDES


Nosotros nunca hemos dicho que somos el movimiento ecologista,
sino que somos una parte del movimiento que ha decidido participar políticamente, organizándose como partido.
Edgardo Vallejo (1)

Pese a su íntima relación, no existe simetría semántica entre los términos "ecologista" y "verde". Con arreglo a su trayectoria histórica, podríamos decir que el ecologista es un estudioso de la naturaleza (naturalista), que se ha dado cuenta de la necesidad de protegerla (conservacionista) y de que la manera más eficaz de protegerla es yendo a la raíz de los problemas, lo que le conduce a cuestionar el modelo de desarrollo y a ofrecer alternativas globales (ecologista). Verde es aquel que, desde convicciones no solamente ecologistas sino también pacifistas, feministas y de equidad social planetaria, se implica políticamente y participa en las instituciones para modificar las leyes y poner en práctica programas concretos orientados a introducir cambios estructurales que permitan solucionar los problemas ecológicos y sociales.
En algunos países, el nacimiento de Los Verdes como organización política se produjo de forma compulsiva, en un escenario de vibrante y entusiasta confluencia entre activistas provenientes de los nuevos movimientos sociales, ecologistas, antimilitaristas, antinucleares, feministas, antipatriarcales, naturistas, homosexuales, antropósofos, ocupas, esperantistas, protectores de los animales, asociaciones de defensa de los derechos civiles, de solidaridad con el tercer mundo, radios libres, cristianos de base, grupos libertarios, militantes de extrema izquierda, etc.

Una vez fijadas las reglas del juego internas, experimentaron un súbito crecimiento. Por ejemplo, los 2.800 afiliados a Die Grünen en junio de 1979, en la primavera de 1980 se habían convertido en 10.000. Tres años más tarde se llegaría a los 40.000.

En España, el intento de vertebrar el movimiento alternativo en torno a una opción política verde tropezó con grandes dificultades desde el principio. La Comisión Gestora autonombrada en Tenerife debía convencer al heterogéneo y difuso movimiento alternativo para que legitimara la fundación de Los Verdes y enrolar la tripulación necesaria para el embarque de la nave, pero nunca llegó a ganarse enteramente su confianza.

La mayoría de los ecologistas históricos no se sumaron al proyecto y negaron que hubiera llegado el momento de crear un instrumento de intervención política de corte ecopacifista, lo que situó a Los Verdes en un cierto estado de orfandad, al no haber conseguido el necesario ensamblamiento con el movimiento social del que pretendía ser su expresión política. En palabras de Fernando Parra, "la promoción desde dentro de los ecologistas de un partido verde resulta extremadamente difícil. Tanto por la hostilidad que despierta la sola mención de partido a los ecologistas anarquizantes como por el poco predicamento de sus promotores locales" (2).

Los sectores más libertarios, vinculados a la Coordinadora Asamblearia del Movimiento Ecologista (3) mostraron su habitual alergia a la participación electoral e institucional y, por otro lado, recelaron del proyecto por el temor a que fuera instrumentalizado por algún "tiburón" de la política. Concretamente se sospechaba del catedrático de estructura económica Ramón Tamames, del que se decía que estaba preparando una operación política consistente en el lanzamiento de una opción verde coincidiendo con las elecciones generales del 86, y que la presentación de su libro "Utopía y contrautopía, diez claves para 1984" (4), en el que disertaba, entre otras cosas, sobre la necesidad de "una nueva ética ecológica", no era más que el primer paso. Ya entonces el prestigioso economista sorprendía a propios y extraños con afirmaciones tan avanzadas para la época como esta de la obra citada: "la economía debe situarse dentro de la ecología, hay una superioridad de rango de la ecología respecto de la economía". Más tarde veremos como, efectivamente, Tamames no tardó mucho en anunciar la creación de un partido verde, la Federación Progresista, con el que concurriría a las elecciones legislativas del 86 en coalición con Izquierda Unida y lograría un escaño en las Cortes.

Otros grupos ubicados ideológicamente en la órbita de influencia de la extrema izquierda extraparlamentaria, expresaron su desaprobación ante la aparición de un partido verde que no se ajustaba a su patrón cultural de partido de clase en el contexto de la lucha de clases.

En sectores ideológicamente más templados, tampoco faltaron las voces discordantes de algunos conservacionistas históricos que habían ayudado al PSOE a ganar las elecciones del 82 y veían en el nacimiento de los verdes una seria amenaza para el recién expandido aparato socialista, del que ya habían empezado a recibir un trato de favor (5). Por otra parte, aquel mismo año el Gobierno socialista aprobaría la moratoria nuclear, lo que contribuiría a reforzar la posición de aquellos que argumentaban que no era el momento de hacer oposición frente a un partido, el PSOE, que daba muestras de sensibilidad hacia las reivindicaciones del movimiento ecologista.

Así pues, que Los Verdes nacieran sin el suficiente consenso del movimiento alternativo iba a ser determinante a lo largo de su historia, pero aquel fracaso no debe atribuirse a la Comisión Gestora, quien desplegó un esfuerzo impresionante que culminó, un año más tarde, con la convocatoria de la I Conferencia de Los Verdes.
El 25 de septiembre del 83, se volvió a reunir la Comisión Gestora, esta vez en los locales de la Federación de Amigos de la Tierra (FAT) en Madrid (6), iniciandose un tormentoso proceso que se prolongaría durante todo un año.

Se organizó una I Asamblea-Encuentro de Los Verdes, que tuvo lugar el 8 de diciembre del 83 en Sevilla (7). Un portavoz de los congregados explicó así el motivo del Encuentro: "lo que hace esencialmente necesaria la celebración de una Conferencia de los verdes en el Estado español, es la puesta en común de ideas e iniciativas encaminadas hacia una confluencia real del movimiento alternativo que nos dote a todos de mayor capacidad de contestación y que genere una alternativa social globalizadora" (8).

El Encuentro de Sevilla fue un primer paso hacia la construcción de un marco organizativo común y hacia la articulación de un programa político que justificara el nacimiento de Los Verdes. Se aprobaron resoluciones contra el Proyecto de Ley de Objección de Conciencia que preparaba el gobierno, a favor de la despenalización del aborto y en solidaridad con la lucha de los jornaleros andaluces. Alternativa Verda (Moviment Ecologista de Catalunya) propuso la asunción de cinco objetivos básicos:

1.- Reivindicar una economía de la naturaleza que respete los equilibrios ecológicos y los recursos naturales.
2.- Establecer un marco convivencial no estatalista.
3.- Promover una metodología de análisis científico para planificar y organizar el territorio (a fin de conseguir la autosuficiencia energética y alimenticia) y potenciar el desarrollo de aquellas tecnologías que, interfiriendo mínimamente en el ecosistema, se basan en la utilización de los recursos renovables.
4.- Dar al trabajo y a los objetos el significado que tienen en función de las necesidades reales y objetivas de la población, evitando la explotación y la alienación de las personas.
5.- Construir una forma de interpretar las relaciones humanas basada en la solidaridad.

La candidez que caracterizaba al incipiente movimiento político verde, le llevaba a expresar sus propuestas de actuación política en términos casi poéticos, un tanto reñidos con la exigible precisión en las formulaciones programáticas. Así pues, de propuestas tan amplias como "establecer un marco convivencial no estatalista", se derivaban ineludiblemente múltiples interpretaciones.
Tan sólo un mes más tarde, en enero de 1984, tuvo lugar la II Asamblea-Encuentro, esta vez en Barcelona. Había sido organizada por Alternativa Verde (colectivo liderado por el ex-director del "Diari de Barcelona" Santiago Vilanova) que unilateralmente había decidido ya, un mes antes, pasar por el Ministerio del Interior para inscribirse como partido político, convirtiéndose así en la organización pionera del movimiento verde, excepción hecha, claro está, del fantasmagórico Partido Ecológico Español, de Enebral Casares, que se presentó a las elecciones generales de 1978 para, a continuación, integrarse en Alianza Popular, y del no menos extraño Partido V.E.R.D.E (Vértice Español para la Reivindicación del Desarrollo Ecológico), inscrito en 1982 por Jose Luis Barceló Fernandez de la Mora, que contribuyó a crear una gran confusión en el electorado hasta su desaparición en 1991 como consecuencia del fallecimiento de su fundador y presidente. En realidad, estos partidos no existieron nunca como tales sino que fueron meras siglas que aparecieron en un momento determinado de los procesos electorales en forma de candidaturas.

La reunión de Barcelona transcurrió dentro de lo previsto, contando con la asistencia de representantes de 40 grupos, en su mayoría provenientes de Cataluña, Baleares y la Comunidad Valenciana.

El abogado ambientalista Marc Viader, portavoz del Encuentro, resumió así la situación que se vivía en medio de aquel proceso constituyente; "en los grupos alternativos coexisten dos grandes tendencias de opinión. Una de ellas es partidaria de intervenir en la vida pública a través también de los canales convencionales de participación, singularmente por medio de su concurrencia a las elecciones" (9).

Cuando, en marzo de 1984, se celebra en León la III Asamblea-Encuentro de Los Verdes, la incipiente organización cuenta ya con "Comisiones Gestoras" en Madrid, Málaga, Tenerife, Sevilla y Barcelona. En esta ocasión asisten grupos de Galicia, Asturias, Euskadi y Castilla-León.

Tras esta cadena de Encuentros organizados estratégicamente en Sevilla, Barcelona y León para facilitar la asistencia y participación de los grupos locales, todo está a punto para la celebración de la I Conferencia de Los Verdes en la que se tomaría la trascendental decisión de legalizar el partido. Pero antes, iban a tener lugar dos episodios que terminarían de calentar el ambiente.

El primero consiste en la llegada a Madrid de Petra Kelly, en compañía del ex-general Gert Bastian, convertidos ya en personajes legendarios de la historia moderna. Habían sido invitados por el semanario Tiempo para asistir al estreno del largometraje "El día después", en el que se muestra en toda su crudeza las posibles consecuencias de un ataque nuclear.

Después de acudir a los actos oficiales que les habian programado sus anfitriones y participar en el programa radiofónico de Jesús Quintero, más conocido como el loco de la colina, corrieron a entrevistarse con los verdes de la Comisión Gestora.

Kelly era una mujer escuálida, nerviosa y muy sagaz, vívamente interesada (e involucrada) en el proceso de edificación de Los Verdes en España; obtenía información de primera mano a través de un emisario que le transmitía noticias confusas. Así que no se anduvo con rodeos y, mirando a sus contertulios por el rabillo del ojo, les espetó: "nuestro compañero Julius Krizsan, que ha estado varias veces en España durante el último año, nos ha transmitido la idea de que aquí hay verdes de derechas y de izquierdas, y que los socialistas también se preocupan por los postulados verdes. ¿Es así?" (10).

En representación de la Comisión Gestora, Edgardo Vallejo ofrecía todo tipo de explicaciones en perfecto alemán acerca de la complejidad del proceso iniciado.
Entre tanto, Gert Bastian permanecía callado, en actitud extraña, rumiando un monumental cabreo con sus correligionarios de Die Grünen, a quienes acusaba de falta de arrojo a la hora de abordar los temas relacionados con la OTAN y los euromisiles, su auténtica obsesión, lo que le había llevado incluso a dimitir como parlamentario. De hecho, en Alemania ya se daba por seguro que estaba a punto de abandonar la organización.

Pero el acontecimiento que sirvió como colofón al proceso fundacional de Los Verdes consistió en la realización de un "Festival por la Paz" en el Palacio de los Deportes de Madrid, el 28 de abril de 1984. "Más que un festival, se trata de una especie de fiesta de la solidaridad de todos aquellos que estan a favor de una acción política y social verde en este país", manifestó Luis Hidalgo, en nombre de los organizadores, al diario El País (11).

El Festival, organizado por la actriz Paca Gabaldón, el filósofoCarlos París y el escritor Joaquin Antuña, presidente de la ONG "Paz y Cooperación", contó con el apoyo técnico del Ministerio de Cultura, la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de Madrid. Congregó a 3.000 personas y en él participaron, de forma desinteresada, prestigiosos músicos de la movida madrileña, tales como Moncho Alpuente y Carlos Tena, que oficiaron de presentadores,Teddy Bautista, Caco Senante, Chicho Sánchez Ferlosio, Pablo Guerrero, Grupo Alarma, Alberto Gambino y la catalana Marina Rosell (12).

Por primera vez, Los Verdes se habían hecho presentes en la vida de la ciudad, la "capital del contento de Europa" como le gustaba definirla a su regidor Enrique Tierno Galván, y el hecho no pasó desapercibido para algunos intelectuales como Aranguren, Manuel Vicent, Rosa Montero, Máximo, Genovés o Carmen Sarmiento, que se prestaron a colaborar con los organizadores.

El 24 de junio de 1984 se inaugura en Málaga, la tan esperada Primera Conferencia de Los Verdes. Ciento setenta delegados de once comunidades autónomas diferentes (13) proclaman que ha llegado la hora de inscribir a Los Verdes en el Registro de Partidos Políticos del Ministerio del Interior.

Para subrrayar la importancia del evento, la Comisión Gestora, que concluía así sus trabajos, hizo venir representaciones de los partidos verdes de Alemania, Bélgica y Gran Bretaña (unos días antes se habían celebrado elecciones al Parlamento Europeo en 8 países y los partidos verdes cosecharon 9 escaños y 3.382.800 votos, el 3´1% del total de sufragios).

El acto había suscitado tanta expectación que, al día siguiente, Diario 16 despachó la información con un titular a cuatro columnas tan estridente como el que sigue: "Seiscientas organizaciones han fundado el Partido Verde Español". La realidad era bastante más modesta.

Durante la Conferencia salieron a relucir, en medio de agrios debates, actitudes personalistas y contradicciones ideológicas, por lo que nadie dió por cerrado el proceso. Simplemente se decidió legalizar el partido y esperar hasta febrero del año siguiente, fecha en la que tendría lugar el verdadero Congreso Constituyente.
Los Verdes quedaron formalmente inscritos como partido político ante el Ministerio del Interior el 26 de noviembre de 1984.

(1) - La Tarde, 4 de junio de 1986.
(2) - "Anuario de la naturaleza 1984", publicado por El Pais bajo la dirección de Ramón Tamames, Catalina Brennan (firmante del manifiesto de Tenerife) y Santos Ruesga.
(3) - La CAME se constituyó en octubre de 1983 en la Casa de Campo de Madrid.
(4) - Ed. Plaza y Janés, 1984.
(5) - Algunos ecologistas históricos, como Fernando Martinez Salcedo, Jesús Garzón, Pedro Costa, Juan Serna o Fernando Parra, fueron "fichados" por el PSOE y pasaron a ocupar cargos importantes en la Administración ambiental autonómica.
(6) - En torno a la Comisión Gestora se aglutinaron tres corrientes diferenciadas: el sector realista o pragmático, de tendencia eco-socialdemócrata (Luis Hidalgo, Javier Olivares, Jose Antonio Errejón, Edgardo Vallejo), el sector fundamentalista, compuesto por ex-militantes de la extrema izquierda que mostraban cierta dificultad para asimilar el concepto de "no-violencia" y proponían un modelo organizativo similar al de Herri Batasuna, (Carlos Ramirez y Manolo Valero), y el sector más folclórico o "ligth" en el que se incluían personas como la actriz Paca Gabaldon, más conocida como "Mari Francis".
(7) - La reunión tuvo lugar en Bellavista, el barrio donde nació Felipe Gonzalez. Asistieron 66 representantes de 27 grupos y colectivos diferentes de toda España, tales como Alternativa Verda, Paz y Cooperación, Amigos de la Tierra, Asociación Ecologista Madrileña, Taller Andaluz de Cultura, Asamblea por la Paz y el Desarme, Asamblea de Mujeres de Sevilla, Acción Ecologista y Social, etc.
(8) - El Correo de Andalucía, 9-12-83.
(9) - El País, 29 de enero de 1984.
(10) - Diario Pueblo, 19 de marzo de 1984.
(11) - Pocos dias antes Los Verdes celebraron otro Festival musical en la Plaza de Toros de Tenerife, en el que intervinieron como oradores Luckcas Beckmann, Francisco Barreda y Jose Antonio Errejón.
(12) - También estuvieron presentes Artemio Precioso, ex-presidente de Greenpeace España, Lucas Beckmann, Secretario General de Die Grünen, Pablo Castellano, diputado del PSOE y la escritora Carmen Martín Gaite. Las intervenciones políticas corrieron a cargo de Esteban Ibarra de Onda Verde, Javier Fernández del MOC y Javier Saenz de AEPDEN, grupo antecesor de AEDENAT, liderado por Joaquín Araujo.
(13) - Según las actas, 64 de Madrid, 2 de Palencia, 5 de Burgos, 2 de Toledo, 3 de León, 1 de Asturias, 4 de Euskadi, 1 de Navarra, 10 de Barcelona, 1 de Castellón, 1 de Valencia, 3 de Alicante, 2 de Murcia, 1 de Almería, 8 de Cadiz, 1 de Córdoba, 1 de Huelva, 30 de Málaga, 27 de Sevilla y 2 de Canarias.

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