XVII LAS ELECCIONES MUNICIPALES Y AUTONOMICAS DE 1991

Estamos gobernados por dirigentes que no saben lo que dicen
y que con frecuencia no representan a nada ni a nadie
Jean Costeau (1)

Por primera vez Los Verdes llegan a unas elecciones convencidos de obtener resultados tangibles. Contribuyen a su optimismo los últimos sondeos que se publican en el mes de mayo: una estimación de voto de Metra Seis otorga el 5% para Los Verdes de Alicante, el 4´9% para Los Verdes de Palma de Mallorca, el 3´9% para los de Valencia, posibilidad de conseguir diputados en Asturias, Madrid, Baleares, incluso en Avila, donde el colectivo ecologista "Cantueso" se había ocupado de confeccionar la candidatura.
Una vez más se pondría de manifiesto lo que ya era una constante desde las europeas y las generales del 89: las encuestas siempre se equivocan con Los Verdes, siempre les otorgan muchos más votos (y más escaños) de los que luego obtienen. Este curioso fenómeno de interés sociológico parece ser que es debido a que muchos de los encuestados luego se abstienen, es decir, los verdes tienen una buena porción de su electorado potencial entre los abstencionistas asíduos. Sobre todo, jóvenes que a la hora de la verdad prefieren salir al campo a comerse una tortilla que guardar la cola en el colegio electoral. Al menos esa es la interpretación que ellos mismos se hacen.
En 1991, de las 13 comunidades autónomas donde se celebran elecciones, Los Verdes se presentan en diez, Los Ecologistas (a instancia de Los Verdes las Juntas Electorales no les permitieron utilizar su antigua denominación, "Los Verdes Ecologistas") en siete, Unión Verde en una y Arco Iris en otra. Veamos los resultados de forma desglosada:

En Madrid se logra el mejor resultado porcentual de voto verde, el 2´66%, pero el voto se dispersa en tres candidaturas diferentes (2): Los Verdes consiguen 34.465 votos, Los Ecologistas 13.263 y Unión Verde 9.552, lo que suma un total de 57.280 votos.
En Baleares, donde Els Verds de les Illes se presentan en solitario, se consigue el segundo mejor resultado, un 2´12% y 7.185 votos.
Los Verdes también presentan candidaturas en solitario en Asturias y Extremadura, pero en ambos casos apenas se sobrepasa el 1%.

En Canarias, Cantabria, Castilla - La Mancha, Castilla - León, y la Comunidad Valenciana, Los Verdes compiten con la candidatura de Los Ecologistas, y en todos los casos rozan el 1% de los votos válidos.

En Murcia se presentan Los Verdes (5.717 votos), una candidatura del grupo ecologista Arco Iris (2.940 votos) y la de Los Ecologistas (1.783 votos). En conjunto superan el 2%. Pero lo más llamativo de este resultado es que Los Verdes compiten con una candidatura con arraigo en el movimiento ecologísta (Arco Iris, asociación vinculada a sectores de extrema izquierda) y la supera; a la vez ambas superan a la candidatura sectaria de Los Ecologístas, que queda cada vez más relegada.

En Barcelona se alcanza el consenso entre Els Verds, Alternativa Verda y Partido Ecologista de Cataluña-VERDE para presentar una lista conjunta a las municipales con la denominación "Barcelona Verda" (3). En Lleida, Alternativa Verde formalizó una coalición electoral con Iniciativa per Catalunya, AV-IC, preludio de lo que cuatro años después sería la coalición Iniciativa-Els Verds en toda Cataluña.

Los Verdes no solo no se estrenaron en los parlamentos autonómicos, sino que habían descendido considerablemente respecto a las europeas y las generales del 89. No obstante, lograron consolidar una posición claramente hegemónica en el "mercado" del voto verde, lo cual era ya todo un avance. Y además demostraron que podían dar el salto a las instituciones en cualquier momento.

De hecho lograron su primer concejal en la Comunidad de Madrid, en Rivas Vaciamadrid, mantuvieron el de Villena (Alicante), y lograron otro en La Granja de San Ildefonso (Segovia) y otro más en L´Atmella de Mar (Tarragona) con una candidatura integrada por miembros del Comité Antinuclear.

Pero estos cuatro concejales (Esteban Cabal (4), Javier Esquembre, Javier Palacios y Eloy Molla respectivamente), no fueron los únicos cargos electos verdes en el período que se extendería hasta 1995. También resultaron elegidos otros dos integrantes de Los Verdes, aunque éstos se presentaron en listas de Izquierda Unida: Purificación González en Cádiz y Jesús Espinosa en el municipio serrano de Trévelez, en el corazón de la Alpujarra granadina.

Y aún cabría añadir otros que, sin ser de Los Verdes, eran considerados ecologistas, como Jose Antonio Izquierdo, que luego sería Alcalde independiente de Valdetorres (Madrid), como Santiago Martín , Alcalde de Anchuras (Ciudad Real), como Luis Perez Ramos que se presentó con la candidatura de "Ciudadanos + Ecologistas" de Puerto Real (Cádiz), y otros en pequeños municipios. Hasta hubo un intento de fundar una Coordinadora de Alcaldes y Concejales Ecologistas.

Tras la decepción causada por los resultados, la actividad de Los Verdes decae por completo. Se apodera de ellos la sensación de comenzar una auténtica "travesía del desierto". Fue entonces cuando un grupo de militantes quiso pescar en río revuelto y, aprovechando la confusión, tomó las riendas del aparato de Los Verdes una semana después de las elecciones, dando lugar a una nueva etapa que concluiría, dos años más tarde, con la disolución de Los Verdes y el nacimiento de una efímera Confederación de partidos verdes de ámbito autonómico.

La conspiración se fraguó en una sesión de la Mesa Confederal celebrada en junio en Zaragoza, en la que se le retiró la representación legal a Luis Hidalgo (5). Se cesó a todo el equipo del Secretariado Estatal y se autonombró un nuevo Secretariado controlado por quienes habían urdido la trama: Bigas y Garrido principalmente (6)."El golpe de Zaragoza - escribe Javier Corbalán en un documento interno - es el reflejo de una suma de intereses que convergen. Los de Bigas por ser eurodiputado y los de Garrido por ser parlamentario, más los de un grupo de otros miembros que dan apariencia de legitimidad a la operación y que son hábilmente utilizados por los anteriores".

Los acuerdos de aquella Mesa Confederal, adoptados a las cinco de la madrugada y sin presencia de la mayoría de los delegados, fueron impugnados por Els Verds de Cataluña. Para Luis Hidalgo, la reunión de Zaragoza "significó el secuestro de la voluntad de la mayoría de los militantes expresada en el IV Congreso".
El asunto tuvo su reflejo en los medios de comunicación, proyectando de nuevo una imagen nefasta con titulares como éste: "Los resultados electorales desatan una disputa interna por el control de Los Verdes" (El País, 15-6-91).

En palabras de Jesús Galán (Ecología y Sociedad, mayo de 1992), "Cunde el desánimo. La Federación de Madrid se desintegra automáticamente, quedando su presencia limitada a las localidades de Rivas Vaciamadrid, Aranjuez y Móstoles, precisamente las que obtuvieron mejores resultados electorales. El conjunto de las Federaciones acusan el desplome de la organización, hasta el punto de que Els Verds ni siquiera se presentan a las elecciones catalanas de marzo de 1992. Todo hace suponer que Los Verdes no despertarán ya de su letargo a menos que, desde instancias ajenas a su dirección actual, se inicie un proceso de regeneración con la participación de colectivos y personalidades que nunca llegaron a integrarse en su estructura".

Ese "proceso de regeneración" se inició, en cierto modo, a finales de 1992 y comienzos de 1993, coincidiendo con el nacimiento de "Ecoforum", y de otras iniciativas de las que daremos cuenta más adelante.

(1) - El Independiente, 21-5-91.
(2) - De superar el mínimo legal para obtener representación, Los Verdes hubieran colocado 4 ó 5 diputados de un golpe. Los candidatos eran: Jesús González, Rosabel Jaimen, Esteban Cabal, Ignacio Nieto y Salvador Camarasaltas.
(3) - La candidatura de Barcelona Verda estaba encabezada por Josep Puig, Joan Martinez Alier, Oriol Avila, y Victoria Martínez. Otros candidatos verdes fueron, en las autonómicas, Jordi Bigas en la Comunidad valenciana, Manolo Suárez en Canarias, Ramiro Pinto en Castilla-León, Eduardo Campomanes en Asturias, Felipe Martín en Extremadura. En las municipales, Emiliano García Arce en Oviedo, Carmina Mateos en Salamanca, Santiago Rodriguez Magallón en León, Andrés Rodriguez Fernandez-Campoamor en Segovia, Gregorio Martinez Ferri en Alicante, Beatriz Iribarne en Almería, etc. En Lleida, el cabeza de lista de AV-IC fue Francesc Barnachina.
(4) - Con motivo de mi elección como concejal, los dos mayores diarios de difusión nacional se enzarzaron en un curioso cruce de acusaciones. Al día siguiente de las elecciones El País publicaba una fotografía mía abriendo la información sobre los resultados electorales en Madrid, junto a la siguiente leyenda: "entre las opciones ecologistas, tan sólo Los Verdes han conseguido colocar un concejal, Esteban Cabal, en una corporación". Al día siguiente, ABC publica la misma fotografía en sus primeras páginas junto al siguiente titular: "A pesar del encendido apoyo del diario gubernamental (en alusión a El País), Los Verdes apenas pasaron del 1% de los votos".
(5) - Fue sustituido como representante legal por Eduardo Campomanes el 9-11-91.
(6) - El nuevo Secretariado quedó configurado de la siguiente manera: Jordi Bigas (Relaciones internacionales), Francisco Garrido (Portavoz), Ramiro Pinto (Oficina Técnica), Eduardo Campomanes (Extensión), Carmela Salcedo (Comunicación), Javier Saez (Oficina de Enlace) y Jorge Martín Neira (Finanzas). Poco después se sumarían Ricardo Marqués, Joan Boades, Enrique Espinoza y Purificación González.


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