XIX: EL ULTIMO CONGRESO DE LOS VERDES


Cuando algunos empezamos a sentir la tentación de constituir un
partido verde, desistimos al considerar los siguientes problemas:
buena parte de los ecologistas se declaraban anarquistas,
otros se inclinaban por opciones nacionalistas de izquierda, y, sobre todo,
existía el riesgo de descapitalizar humanamente el movimiento ecologista
al pasar valiosos militantes a desempeñar puestos de concejal.
Además, muchos ecologistas cualificados habían entrado en la Administración.
Diez años después, me parece completamente necesario un partido verde"
Josep Vicent Marqués

Síntomas claros de recuperación de los malogrados verdes se advierten nada más comenzar el año 1993. Una encuesta del CIS asegura que los grupos verdes tienen posibilidad de alcanzar escaños en Madrid, Barcelona y Valencia (1).

"El próximo llamamiento a las urnas -escribe Gustavo Catalán en El Mundo (31-1-93)- ha puesto en febril actividad a los verdes. Varias iniciativas, coincidentes en el tiempo y paralelas, han tenido lugar en los últimos días tratando de buscar la unidad perdida. El objetivo es conseguir sentar diputados verdes en el Parlamento español".

El 1 de enero se hace público un manifiesto titulado "Nuestra contribución al movimiento político verde", promovido por Emilio Fiel (Miyo), inspirador y artífice de la Comunidad del Arco Iris y de la Fundación Planeta Gaia y Fernando Cabal, director de la Librería Verde de Madrid. En el mismo, una serie de escritores, periodistas y personalidades relevantes de la cultura (algunos de ellos vinculados a las corrientes naturistas y de "Nueva Era"), manifiestan su deseo de intervenir para conseguir "la unidad definitiva del movimiento político verde", premisa indispensable para obtener representación parlamentaria en las elecciones legislativas que tendrán lugar el 6 de junio.
Paralelamente inicia su andadura "Ecoforum", una asociación que se define como "plataforma de debate plural que puede facilitar las relaciones entre el movimiento asociativo y los verdes" (Artemio Precioso en El País dominical, 4-4-93).

Ecofórum recibe enseguida la adhesión de numerosos ecologistas históricos moderados, incluyendo a algunos (como Joaquín Araujo) que no sólo no habían apoyado a Los Verdes con anterioridad, sino que además se habían opuesto a su creación.

También en enero empiezan a celebrarse (organizadas por este autor) una serie de concurridas "Cenas Verdes", con el propósito declarado de "reunir un conjunto heterogéneo de personas que pensamos tienen algo que decir sobre la forma de garantizar la necesaria transición hacia un modelo de desarrollo ecológicamente sostenible". Se trataba de "provocar un debate eficaz en la búsqueda de cauces de confluencia que permitan la definición de un proyecto verde de amplio espectro".
Estas cenas (2) se celebraban el último jueves de cada mes en una céntrico restaurante madrileño y no tardaron en dar lugar a lo que se denominó "Nueva Asamblea de Los Verdes", una agrupación de setenta socios que posibilitó la refundación de Los Verdes en Madrid.

En Valencia, en Cataluña y otros lugares empezaron a surgir iniciativas similares y plataformas unitarias que ponían de manifiesto el inusitado vigor con que se desarrollaba el proceso de renovación en los verdes.

En este contexto favorable tiene lugar en Granada, el 23 y 24 de enero, un Congreso Extraordinario de Los Verdes. Ya la víspera la prensa se hizo eco de la convocatoria con titulares que recordaban aquellos días de 1985 en que se fraguaron Los Verdes. El País titulaba: "Todos los grupos ecologistas se reunen para fundar un partido único".
Nada más alejado de la realidad. El V Congreso se organizó y convocó para firmar el "acta de defunción" de Los Verdes, aunque, eso sí, su espacio sería ocupado por una federación de partidos de ámbito autonómico. Quienes entraron por la puerta del Congreso formando parte de un mismo partido, salieron disgregados en 17 partidos diferentes, tantos como autonomías (3).

Paradójicamente, el V Congreso se presentó como el de la unidad; de ello se encargó, con su habitual destreza dialéctica, el portavoz estatal Francisco Garrido: "Ahora los desconfiados verán que Los Verdes representan una opción única" (El País, 22-1-93).

Al día siguiente, El País titulaba: "Diecinueve formaciones ecologistas se fusionan en Los Verdes para acudir a las elecciones". Desde la portada de El Mundo, el escritor Antonio Gala dedicó su "Tronera" a pedir el voto para Los Verdes:"Ojalá que sea una realidad firme y crecedera la fusión de los ecologistas y pacifistas de España (o de la parte que gusta ser llamada así) en el partido de Los Verdes. Con ellos puede llegar un aire nuevo a la política y un buen olor a fresco (de otra clase del que hay). Ellos traen la esperanza y el anhelo de una moralidad que hemos soñado inútilmente, y de una solidaridad con el Tercer Mundo que nos haría de verdad humanos. Por lo pronto, ya saben los tres millones de indecisos a quién deben votar".

Casi todo lo que ocurrió con Los Verdes, es decir, con la nueva Confederación de partidos verdes, durante ese año y el siguiente, tuvo mucho que ver con el "pacto secreto" que se estableció entre el profesor de derecho Francisco Garrido y el director de la revista "Integral" Jordi Bigas. Ambos acordaron que el primero acaparase el protagonismo durante 1993, para lo cual sería adecuadamente promocionado, mientras que el segundo se reservaría para sí el año de 1994 y la candidatura verde al Parlamento Europeo (4). Pero Garrido no tardaría en incumplir su compromiso y Bigas no lograría sus propósitos, aunque de eso ya hablaremos en su momento.
Jordi Bigas utilizó sus contactos con la cúpula del PSOE, con el dirigente catalán Raimon Obiols y la eurodiputada Carmen Diaz de Rivera, para impulsar el despegue de Los Verdes.

Parece ser que sus gestiones dieron algún fruto. Algunos medios se mostraron a partir de entonces muy receptivos y benévolos. El vacio informativo de 1992 se trocó en una atención sin precedentes. Por primera vez, semanarios como Cambio 16, El Siglo, Panorama o el dominical de El País dedicaron a Los Verdes extensos reportajes a todo color.

Un goteo de artistas e intelectuales seguían expresando su apoyo a las candidaturas verdes: Aranguren, Moncho Alpuente, Fermín Cabal, Jose Luis Alonso de Santos, César Manrique, Jesús Quintero, Silvia Marsó, Sanchez Dragó y hasta Agata Ruiz de la Prada, que se presta a figurar simbólicamente en la candidatura de Madrid y que diseñó para Los Verdes el cartel electoral, un sencillo y expresivo corazón verde.

El 3 de febrero, El País publicaba a toda página una entrevista con Garrido. Algunos días más tarde, Garrido comete la "torpeza" de afirmar en la columna de Amilibia de ABC que "el PSOE ha hecho todas las maniobras posibles e imposibles para impedir que naciéramos como partido. Y todavía tememos que se guarde alguna en la manga". Amilibia: "¿Y porqué creen ustedes que hace el PSOE algo así?". Garrido: "Ven en Los Verdes un peligro muy real: es el partido que les puede quitar muchos votos. Han visto lo que ha ocurrido en otros países de Europa y luchan con todas sus fuerzas para que no se produzca aquí un fenómeno parecido".

Estos "deslices" dialécticos, en última instancia, contribuían a ocultar la disposición favorable de ciertos sectores del PSOE para que Los Verdes se proyectaran con fuerza en la campaña de las elecciones generales. Pero, para disipar cualquier duda, meses más tarde, cuando pudo confirmarse que Garrido encabezaría la candidatura de Los Verdes en Madrid (la única que tenía alguna posibilidad real de obtener representación), por indicación de esos mismos sectores del PSOE Garrido recibió una llamada telefónica desde Ferraz para preguntarle a bocajarro sobre sus intenciones en caso de salir elegido como diputado. Concretamente sobre su lealtad (o agradecimiento) hacia el PSOE en la sesión parlamentaria de investidura si resultara que los socialistas no contaran con mayoría absoluta. La respuesta de Garrido compensó su ocasional incontinencia verbal y tranquilizó a quién estaba al otro lado de la línea (5).

El 17 de febrero tiene lugar una especie de "presentación en sociedad" de Los Verdes, en un acto restringido organizado por el muy influyente Club Siglo XXI. Participaron Jordi Bigas, Humberto da Cruz y Francisco Garrido como ponentes y un curioso elenco de invitados que iba desde empresarios y banqueros de pro hasta ecologistas históricos como Josep Vicens Marqués y Artemio Precioso, desde reconocidos mecenas de la causa como Jose María Blanc y Jacinto Rúa hasta curiosos personajes como Enebral Casares, que encabezó en 1979 la candidatura del efímero y derechista Partido Ecológico Español. La función no tuvo desperdicio.

Era evidente el espectacular lanzamiento que se le estaba proporcionando al hasta entonces desconocido Garrido. El 1 de abril, El País publicó un cuadernillo de ocho páginas titulado "Los verdes y la política", incluyendo, como no, un artículo suyo. Pero, para garantizar el éxito de la operación diseñada por el tándem Garrido-Bigas (6) era imprescindible que el recién constituido partido de "Los Verdes de Madrid" (sustituto de la antigua Federación de Los Verdes) aceptara a Garrido como cabeza de lista en las generales (para ser nominado como "candidato a la presidencia del Gobierno", ya que de lo contrarío sería candidato por Sevilla, que tiene menos resonancia).

La cosa se presentaba harto difícil, porque ninguna de las corrientes o "sensibilidades" que se manifestaban en Los Verdes de Madrid simpatizaba excesivamente con Garrido. Además, ¿por qué iban a consentir que un candidato de otro partido (Verdes de Andalucía) encabezara su candidatura?. ¿No sería aquello una flagrante contradicción con su recién proclamada fe confederalista?.

Por otra parte, había otros tres candidatos independientes de cierto prestigio, históricos del movimiento ecologista, que habían manifestado su disposición favorable para encabezar la candidatura de Los Verdes en Madrid: Joaquín Araujo, Pedro Costa Morata y Josep Vicens Marqués.

También había que contar con el candidato propuesto por Santiago Martín Barajas y José Santamarta, director de "Gaia", la revista trimestral de la Coordinadora de Organizaciones de Defensa Ambiental (CODA), aunque este último (Jesús González Bravo) contaba con menor aceptación.

El asunto se resolvió, después de descartarse la presentación de candidatos "ajenos a la organización", en un Congreso para el que previamente se habían acreditado 204 afiliados con derecho a voto (7). La candidatura de Garrido, pese a contar con menos votos, se impuso por puntos frente a la que se daba como favorita, encabezada por el ex-director de El Independiente José Catalán y la profesora de derecho penal de la Universidad Complutense Ana Isabel Silva Nicolás (las malas lenguas atribuyen a mi persona su patrocinio).

Coincidiendo con el referido Congreso de Los Verdes de Madrid, todos los partidos verdes de Cataluña (Els Verds, Alternativa Verda, Alternativa Ecologista de Catalunya), habían logrado unificarse en un histórico Congreso celebrado en Tarrasa del que nacería "Els Verds - Confederación Ecologista de Cataluña".

(1) - Otra encuesta de IPC/Research sobre intención de voto de los universitarios (Gaceta Universitaria, 24-5-93) otorga un 9% a los verdes en este segmento de la población (un 12% entre las mujeres y un 6% entre los hombres), lo que confirma una vez más la teoría de que el voto verde es un voto joven y principalmente femenino.
(2) - A la primera Cena Verde (28-1-93) acuden numerosos periodistas y diversos representantes de entidades involucradas en el proyecto de construir una opción verde: Artemio Precioso (Ecofórum), Pedro Costa Morata (director de la revista "Cuadernos de Ecología" que estaba a punto de iniciar su publicación), Josep Vicens Marqués (entonces columnista de El País), Alicia Alcalá, Jose Javier Medina y Consuelo García (Grupo Verde de Rivas), Carlos Gonzalo y Paloma Seidel (Coordinadora Anti-nuclear de la Zona centro), Julia García y Carlos de Lucas (Artístas por la Paz), Miguel Angel Perez (Los Verdes de Móstoles), Enrique Serrano y Antonio di Fabrizio (Los Verdes de Aranjuez), Fernando Casado (corriente ecosocialista), Purificación Marcos Hortigón (profesora de educación ambiental), Jorge Moas (Plataforma Rural), Enrique de Gregorio (Fundación Planeta Gaia), Fernando Cabal (Librería Verde), Luis Hidalgo (Teléfono Verde), Luis Antonio Lázaro (Netopi), Manolo Valero (Los Verdes Alternativos), Fermín Cabal Menendez (Salud y Ecología en Solidaridad), Joaquín Fernandez (director de zona verde de RNE), Angel Muñoz (director de Ecología y Sociedad), Enrique de Vicente (director de la revista Conciencia Planetaria), Jesús Galán (Plataforma del 0´7%), José Catalan, Carmen Escobar, Anabela Silva, José Salmeron, Ignacio de la Fuente, Alicia Henche, Gerardo Fernandez Llorente, Andrés Rodriguez, Rafa Moreno, y Luis Oliva (Nueva Asamblea de Madrid), Victoriano Fernandez (Cooperación Ecologísta Democrática), Esteban Sanchez y Juan Moreno (Grupo Ecologísta Henares), Jose Luis Barceló Mezquita, Alfonso Martínez y Miguel Gilaranz (Unión Verde), Francisco Martín Madroñero (Comisión Antitaurina)...
(3) - Las federaciones de Madrid, País Valenciano, Asturias y Castilla-León se opusieron a ésta súbita reconversión en "federación de partidos autonómicos". En el Congreso de Granada, la organización sólo reconoce 649 socios cotizantes (181 en Andalucía, 124 en el País Valenciano, 84 en Madrid, 64 en Castilla-León, 57 en Baleares, 52 en Cataluña, 40 en Extremadura, 26 en Asturias, 11 en Murcia y 10 en Cantabria).
(4) - El propio Jordi Bigas no tendría recato en entrevistar a Garrido en las páginas de Integral ("Francisco Garrido, la imagen verde"), y preguntarle: "¿Cómo te sientes como lider de Los Verdes?", a lo que éste respondió: "Por primera vez ha habido una cierta personalización del proyecto verde. Está por ver que esa personalización sea en sí misma negativa".
(5) - También Bigas quiso salir al paso, para tranquilidad de sus amigos de la cúpula del PSOE, declarando en Cambio 16: "Los Verdes nunca van a permitir que haya un gobierno conservador en España".
(6) - Allegados a éstos eran Joan Boades, Emilia Barrios, Pilar Gutierrez, Maricarmen Roig en el caso del primero y Pedro Collado y Alvaro Martinez en el caso del segundo.
(7) - Aquel Congreso (25-4-93, Hotel Conde Duque) aprobó un programa electoral que, por su significación histórica, reproducimos al final de este libro como Anexo 3.

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