jara llavor.jpg (78094 bytes)

jarrojgn.gif (3927 bytes)


Dime, amor,
cómo se atiza
una brasa
en su último estertor.
Dime amor,
cuánto se atiza
para que renazca
el brote...
de una flor...
de la ceniza.
Flor de ceniza.

 

 

SYNPHYTIFOLIUS.JPG (5157 bytes)

 

La germinación de las jaras


Las jaras son plantas que no dependen exclusivamente del fuego para su multiplicación, por ello no se las puede considerar pirófitas en un sentido estricto, sino más bien especies oportunistas, capaces de invadir medios fuertemente alterados, como son las áreas arrasadas por el fuego, las tierras de cultivo o de pasto abandonadas, o los terrenos de bosque deforestados.

Las Cistáceas es una de las familias más características de la flora mediterránea, siendo el género Cistus (jaras), uno de sus principales representantes. Este género alcanza su mayor diversidad y abundancia en la Península Ibérica, en donde habitan 12 de las 16 especies que existen en la región mediterránea. Estas especies son las siguientes (1,2): C. albidus (jara blanca, estepa blanca, jaguarzo blanco); C. clusii (jaguarzo, romero macho, romerina); C. crispus (jara rizada, jaguarzo morisco); C. creticus (estepa menorquina); C. heterophyllus subsp. carthaginensis (jara cartagenera); C. ladanifer (jara pringosa); C. laurifolius (estepa, jara estepa); C. libanotis (jaguarzo blanco); C. monspeliensis (jaguarzo, jarilla); C. populifolius (jara cervuna, jara macho); C. psilosepalus (carpazo) y C. salviifolius (jaguarzo morisco, jaguarzo vaquero).

Todas ellas son plantas arbustivas, en general de pequeño tamaño, no obstante, en algunos casos pueden alcanzar un gran porte y desarrollo.   Algunas de estas especies como C. ladanifer, C. laurifolius, presentan una amplia distribución en la Península Ibérica, constituyendo enormes extensiones de matorrales (jarales) en regiones con veranos muy secos y calurosos, mientras que otras tienen una distribución muy limitada e incluso puntual. Así, C. libanotis es una especie endémica de los matorrales costeros del suroeste peninsular; C. creticus sólo aparece en las gargantas del río Júcar (Albacete y Valencia) y C. heterophyllus subsp. carthaginensis se localiza, exclusivamente, en los matorrales áridos de la Sierra de Cartagena (Murcia)

Las jaras son incapaces de rebrotar tras la destrucción de su parte aérea, siendo su reproducción, exclusivamente, mediante semillas. Por ello el mantenimiento de sus poblaciones se basa en alcanzar rápidamente el periodo reproductivo (unos tres años) y en una elevada producción de semillas por planta.  Las semillas de las diferentes especies de jaras son de pequeño tamaño, lo que facilita su penetración y acumulación en el suelo formando bancos de semillas persistentes. Además, contienen pocas reservas nutritivas por lo que las plántulas tienen que comenzar a fotosintetizar lo más rápidamente posible; así, las jaras germinan preferentemente en espacios abiertos desprovistos de vegetación, en los no existe una limitación a la disponibilidad de luz, los frutos de las jaras (cápsulas) no se desprenden de la planta al madurar, sino que permanecen unidos a ella y al abrirse, van liberando las semillas de forma paulatina. Esto hace que la diseminación sea a corta distancia y durante un largo período de tiempo.  La mayor parte de las semillas presentan una cubierta dura e impermeable al agua, en mayor o menor grado, y como consecuencia de la eficaz protección ofrecida por esta cubierta, suelen tener una longevidad bastante elevada. Estas semillas germinarán masivamente después de un incendio, o cuando sus cubiertas se hayan desgastado por causas naturales. Tras el fuego, la mayor parte de las semillas germinarán cuando haya la suficiente cantidad de agua disponible en el suelo y las temperaturas sean las adecuadas, dando lugar así a germinaciones masivas y sincronizadas y, por tanto, a una elevada densidad de plántulas en áreas arrasadas por los incendios. Las jóvenes plántulas se desarrollan entonces en suelos ricos en elementos minerales activos y sin una cubierta vegetal que compita con ellas por la luz, el agua o los nutrientes. En la Península Ibérica, los incendios naturales pueden haber sido el origen de la mayor parte de las enormes extensiones de jarales.

                                             ***    

jarcartweb.jpg (6198 bytes)

 

Quin somriure més bonic que tens Jara, ¿serà perquè et diuen sovint que ets molt guapa?


Però
Jara,
com
explicar
que tú
sigues
tan bella
i jo estiga enamorat
de tú

 

 

jr.jpg (21716 bytes)





JaraSprite.gif (11830 bytes)

 


casa2.gif (8469 bytes)