
Do Androids Dreams of Electric Sheep? es el título original de la novela de Philip K. Dick, en la que Ridley Scott basó su guión para Blade Runner, la encontraréis en la editorial Pocket Edhasa de Barcelona. El segundo te cuenta la película, por qué se hizo así. Es de José María Latorre y trata también Amarcord, de Fellini. Está publicada por Libros Dirigido de Barcelona.
Han vuelto a editar en la colección Fábula de Tusquets editores el homenaje que se rinden los autores hablando sobre la película. Pero se les puede consentir pues son: Rafael Argullol, Guillermo Cabrera Infante, Juli Capella & Quim Larrea, Alberto Cardín, José Luis Guarner, Antoni Miró, Vicente Molina Foix, Fernando Savater, Antonio Tello, Eduardo Úrculo y Jorge Wagensberg.
En
cuestión cinematográfica tengo la suerte de que la mayoría de los críticos oficiales
tienen un gusto detestable, es decir, para nada coincidente con el mío. Les pongo cabeza
abajo, como Marx quería hacer con Hegel, y me sirven muy donosamente como brújula.
Gracias a ellos he disfrutado joyas denostadas como El nombre de la rosa (cuanto
más semianalfabeto era el censor, tanto más seriamente afirmaba que 'la novela es mucho
mejor'), Los intocables, E la nave va..., mientras evité con hábil escorzo
ensalzados bodrios como Masacre o Novecento. El mayor regalo, empero,
obtenido por este sencillo sistema fue la milagrosa Blade Runner, uno de los
mayores esfuerzos metafísicos del cine actual. Como la metafísica a la que me refiero no
es la tópica concentración ceñuda del estreñido esforzándose por producir lo que le
sobra (según la conocida imagen del Pensador de Rodin), sino la reflexión vivaz
y melancólica de la rosa del presente en la cruz del porvenir, fue de inmediato tachada
de "efectista" (insulto tan cruel como llamarla "cinematográfica",
pues no hay película que no lo sea), "deslavazada", "pretenciosa", y
-crimen de crímenes- "superficial. El cine americano ya no es lo que era, comentó
algún sesudo sabio que hace veinte años llamaba fascista John Ford y "codicioso
artesano" a Hitchkock. Bueno, al menos él sí sigue siendo lo que era: un solemne
imbécil.
Fernando Savater en Blade Runner, de Tusquets editores.
Roy Batty : I've seen things you
people wouldn't believe. Attack ships on fire off the shoulder of Orion. I watched
C-beams glitter in the dark near the Tannhauser gate. All thouse moments will be lost in
time, like tears in rain. Time to die.
Rachael : I'm not in the bussiness. I am the bussiness
Simone Signoret : No estoy de su parte ni de parte de nadie...
soy el campo de batalla... y no me compadezca.
Rachael : Do you like our owl? 
Deckard : Is it artificial?
Rachael : Of course it is.
Deckard : Must be expensive.
Rachael : Very. It seems you feel our work is not a benefit to
the public.
Deckard : Replicants are like any other machine -they're either
a benefit or a hazard. If they're a benefit, it's not my problem.
Rachael : Can I
ask you a personal question?
Deckard : Sure.
Rachael : Have you ever retired a human by mistake?
Si por un momento pudieras imaginarte las cosas que he visto y que te podría contar No te pido mas que atención este momento de lucidez se apaga y lo estás perdiendo.
He visto cosas que vosotros no creeríais. He atravesado, en el glaciar d'Argentiére, grietas que engullirían entero el pabellón central de La Fe. He visto arder el firmamento y a la aurora boreal brillar en la oscuridad, cerca de la puerta de Tannhäuser. Todos estos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia.
Qué somos sino un hermoso y delicado soporte para un
sufrimiento aún desconocido e irrevocable.
La belleza no es más que el comienzo de lo terrible, que apenas soportamos, y si lo
admiramos tanto es porque, sereno, desdeña destrozarnos. Todo ángel es terrible.
No somos más que ese momento en que nos dejan un
poco en libertad y sólo tengo esa pasión, a veces no puedo expresarla físicamente, que
hace que mis sueños, pesadillas, pensamientos y sentimientos giren sobre tí.
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-Si lo hubiese sabido antes -dijo Rachael-, no
habría venido. Me estás pidiendo demasiado. ¿Sabes lo que siento por esa
androide?¿Por Pris?
-Empatía -aventuró él
.
-Algo parecido. Identificación. ¡Joder!, piensa en lo que podía ocurrir. En la
confusión me retiras a mí y no a ella. Y Pris regresa y vive mi vida. Nunca había
sentido esto antes. Somos máquinas, estampadas como tapones de botella. Es una
ilusión ésta de que existo realmente, personalmente. Soy sólo un modelo de serie.
Rick no pudo evitar cierta diversión. Rachael parecía tan morosamente
sentimental...
-Las hormigas no sienten lo mismo -dijo- y son físicamente idénticas.
-Las hormigas no sienten. Eso es todo.
-Me gustas -respondió Rachael-. Si entrara en una habitación y viera un sillón tapizado
con tu piel, marcaría un punto muy alto en la escala de Voigt-Kampff.
"Te voy a hacer un test, se llama test de
Voigt-Kumpf y es primordial que contestes rápidamente sin meditar la respuesta. Este test
se basa en la fluctuación de la pupila y la dilatación del iris".
-Esto mide la dilatación capilar en la región facial. Sabemos que ésta es una
reacción autónoma y primaria, lo que llamamos vergüenza o rubor ante un estímulo
moralmente inquietante. Esto no se puede controlar voluntariamente, como ocurre en
cambio con la conductividad de la piel, la respiración o el ritmo cardíaco, -le mostró
el otro elemento, de donde brotaba un fino haz de luz- y esto registra la tensión en los
músculos oculares. Al mismo tiempo que se produce el fenómeno del rubor hay un
pequeño desplazamiento de...
-¿Y eso no se verifica en los androides?
-Aunque biológicamente podría llegar a darse, las preguntas-estímulo no generan estas
respuestas.
-Hágame el test -dijo Rachael.
-¿Por qué? -dijo Rick confundido, ella se sentó con movimientos torpes, sacó un
cigarrillo, lo encendió y se quedó mirando fijamente.
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Si estas páginas tratan de obras pertenecientes al género de la ciencia ficción Ost Faction es un título que todavia no está en el mercado, es más yo diría que ni siquiera está escrito, es un mediocre proyecto de guión de película de serie B sobre la supervivencia dentro de un macrorefugio anti-nuclear con un argumento ya repetido en numerosas películas de desastres. Esperamos, sin embargo que vaya apareciendo en dosis pequeñas en nuestra web y nos prenda en sus peripecias argumentales y en sus personajes principales extraidos de la vida real.
Digamos que esta obra trasciende la moda ciberpunk en la ciencia ficción y consagra a un nuevo vendedor de electrodomésticos digitales. Sin embargo tiene una anticuada y curiosa puesta en escena de los avances argumentales. Es agradable recordar a clásicos de las novelas de misterio leyendo estos párrafos. Manual ilustrado para jovencitas es un trabajo que supera..
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Blade Runner es una alegoría, un cuento moral -que tiene el
deicidio como centro- desarrollado en una ciudad del futuro, con personajes de
robots y seres humanos enfrentados en una misma persecución y en un mismo estado de
angustia.
Sobre Blade Runner y su paisaje clautrofóbico -un urbanismo canceroso- pesa en
todo momento la idea de la finitud: de las ciudades, del entorno, del tiempo, de la vida.
El proceso es inexorable: tanto los seres humanos como los replicantes
saben que su tiempo de vida es limitado, lo cual crea en ellos un sentimiento de angustia
que en algunos casos, y tras hacerse las inevitables preguntas sin respuesta, les lleva a
rebelarse contra su creador, o contra el concepto del creador, contra la idea de Dios.
El motivo aparente de que la vida de los replicantes haya sido fijada por
Tyrell en sólo cuatro años radica en que con ello pretende evitar darles tiempo
suficiente para el desarrollo de sus emociones, pero ¿no podría suceder que el hombre,
creador de un ser hecho a su imagen y semejanza, se hubiera negado a investirlo con un
atributo, la inmortalidad, de la que él mismo carece?
El proceso dramático empieza a tomar cuerpo a partir de la pregunta que se hace Rick
Deckard: ¿Por qué los replicantes rebeldes se han arriesgado a volver a
la Tierra si lo único a lo que pueden aspirar es a encontrar una muerte anticipada a
manos de los blade-runner? En principio, el suyo no es un regreso que haya
sido motivado por la nostalgia, tampoco se debe a que los rebeldes vayan a vivir con
mayor comodidad, pues lo que se ve de la Tierra hace pensar que dista mucho de ser un
lugar agradable. Una aglomeración de lumpen ciudadano que se mueve con
dificultad a través de unas calles hediondas y barridas por focos sobre las que cae
persistentemente una lluvia sucia, los neones, todos de colores chillones, contribuyen a
incrementar la sensación de sordidez. Abundan los puestos callejeros de comida
basura, gigantescos anuncios publicitarios, murales de video con japonesas cantando en
primer plano canciones orientales cuya cadencia confiere un extraño tono entre lángido y
fantasmagórico a los planos exteriores. Una imagen de aquello a lo que Victor
Hugo denominaba el intestino del Léviathan.
Lo que ha llevado a los rebeldes Nexus 6 hasta la Tierra es un terror
humano, demasiado humano: la conciencia de su finitud, el miedo a la muerte. Tras
descubrir que han sido creados por Tyrell como criaturas mortales, los replicantes pretenden
conseguir de su creador una prórroga de su existencia. "Yo quiero vivir más,
padre" le dirá Batty a Tirell. Ante la negativa de su
creador, consuman su acto de rebeldía matándole. Aquí, el enfrentamiento entre creador
y creado, (no se olvide el detalle de que los replicantes son
"virtualmente idénticos a los seres humanos") es una alegoría religiosa
sobre la rebelión del hombre contra Dios, a quien considera el único obstáculo
interpuesto entre el hombre y su deseo de inmortalidad, entre la angustia que inspira la
certidumbre de la muerte y el sueño de la posibilidad de una vida eterna. Según
Tyrell el replicante fue "formado perfecto, pero no para durar" y
en consecuencia, no es posible cambiar las cosas. "Goza de tu tiempo"
le dice a Batty.
Se supone que tras cometer el deicidio, tras eliminar el obstáculo que para él suponía
su creador, podría estar en camino de llegar a ser su propio dios. Pero si la divinidad
puede morir, también el hombre, también el replicante. El destino de la
muerte sigue pesando sobre él.