En numismática califal llaman la atención las monedas de los
años 388 al 392 H. Por el buen estado de conservación en que
han llegado hasta nuestros días, especialmente los dirhames del
año 388, monedas que vamos a presentar en este trabajo.
En un principio vamos a analizar los sucesos que acontecieron
para darse la circunstancia y que lógicamente tuvieron su origen
en la lucha por el poder en las últimas décadas del califato de
Córdoba en un momento en el que Muhamad ibn Abi ´Amir, Almanzor
en las crónicas cristianas, estaba en la cumbre del poder,
mientras el califa se encontaba aislado bajo su tutoría.
El califa Hisam II que andaba por los treinta años de edad, no
participaba en las funciones de gobierno y su madre Subh tratando
que su hijo recuperara las prerrogativas de su cargo, intentó en
el año 386 h. Sacar del alcázar de Córdoba 80.000 dinares
pertenecientes al tesoro califal, los escondió en cántaros
debajo de una espesa capa de miel, mermelada y conservas y con
ello trataba de preparar un movimiento favorable a la familia
califal y en contra de los amiríes. La intentona fue descubierta
por Almanzor que reprendió al califa por no vigilar lo que
sucedía en el palacio y puesto de acuerdo con los alfaqíes
decidió trasladar todo el tesoro califal a su palacio de
al-Zahira.
La orden fue cumplida por su hijo ´Abd al-Malik el 1º de yumada
I del 386 H. (24 de mayo de 996 J.C.) trasladándose un total de
5 millones de dirhames qasimíes y en oro 700.000 dinares
ya´faries. También trasladó a al-Zahira a Hisam II donde
estuvo aislado, en estas condiciones, Almanzor obtuvo del califa
que le cediera todo el control a él y a sus hijos a su muerte,
decisión que atestiguó públicamente.
En el Magreb la oposición venía por parte de Ziri ben ´Atiya
el cual también en el año 386 se levantó a favor de Hisam II
en contra de Almanzor, pero fue derrotado en el 388 H. Año en el
que murió la madre de Hisam II, con lo que el poder de Almanzor
fue absoluto hasta su muerte en el 392.
La situación se mantuvo durante el gobierno de su hijo ´Abd
al-malik y cambió con el segundo de los hijos de Almanzor
llamado ´Abd al-Rahman Sanchul, la oposición a los amiríes no
había parado de tratar de recuperar el poder y aprovecharon la
salida en campaña contra los cristianos en el año 3999 para
asaltar la residencia de madinat al-Zahira que sin apenas
resistencia fue saqueada e incendiada. Todo el tesoro califal y
las riquezas acumuladas por Almanzor pasaron a manos de los
revoltosos que había destituido al califa al califa Hisam II,
habían matado a ´Abd al-Rahman Sanchul a su regreso hacia
Córdoba y habían nombrado un nuevo califa llamdo Muhammad II
al-Mahdy, al mismo tiempo echaron de Córdoba a las tropas
bereberes y a los amiríes, dirigiéndose estos últimos al
levante peninsular.
Los bereberes queriendo recuperar su anterior posición
privilgiada nombraron como califa a Sulayman y ambos bandos se
enfrentaron con la ayuda de tropas cristianas dando lugar a la
guerra civil o fitna que acabó con el califato de Córdoba.
Sulayman entró en Córdoba y depuso a al-mahdy y éste con la
ayuda de tropas catalans recuperó la capital, pero los
cordobeses le depusieron y nombraron como califa nuevamente a
Hisam II, mientras Sulaymam asedió Córdoba durante dos años al
cabo de los cuals se rindió la capital y se produjo una gran
matanza entre la población.
Estos sucesos descritos de forma puntal influyeron en las
acuñaciones califales de la siguiente forma:
Año 386 H. Traslado del tesoro califal a l-Zahira.
Nombramiento del jefe de ceca Mufariy que escribe su nombre en
las monedas. El nombre del jefe de ceca no figuraba en las
monedas desde el año 364 y desde ese año hasta el 386 los
únicos nombres escritos en las monedas eran los del califa y el
de ´Amir (Almanzor).
Año 387 H. Nombramiento de Muhammad como jefe de la ceca, que
sustituye a Mufariy.
Año 388 H. En este año hay un movimiento anormal en los nombres
que aparecen en las monedas, en el 85% sigue apareciendo el
nombre de Muhammad, con sólo el nombre de ´Amir en la IIA el
5%, sin nombre alguno el 9%, y el 1% con el nombre de Tamliy.
Año 389 y 390 H. Continúa la serie de acuñaciones con los
nombres de Muhammad y ´Amir, además del correspondiente al
califa, no obstante hay unos pocos ejemplares en los que no
figura Muhammad.
Año 391 y 392 H. El nombre de Muhammada es sustituido por el de
Tamliy, como nuevo jefe de ceca.
Año 393 H. Al morir Almanzor desaparece su nombre de las monedas
y es sustituido en la IIA por su hijo ´Abd al-Malik con el
título de Hayib. En la IA. Encontramos como nuevo jefe de la
ceca a ´Abd al-Malik, que se mantiene en los años siguientes.
Año 399 H. Al ser saqueada al-Zahira las monedas acuñadas en
los años anteriores pertenecientes al tesoro califal pasaron a
manos de los amotinados, siendo atesoradas muchas de ellas en
casas particulares y debido a la inestabilidad social y política
de los años que sucedieron una parte de estos atesoramientos
quedaron olvidados y perdidos, y son los que de vez en cuando
aparecen.
Muchas de estas monedas no tuvieron oportunidad de circular y
aparecen con la superficie de acuñación sin ningún deterioro
con una mayor concentración en el año 388 H., y son las monedas
que vamos analizar a continuación:
Como ejemplo presentamos dos dirhames en los que figura como jefe
de ceca Muhammad, en ellos se observa en la superficie de la IA
que se mantienen los trazos de referencia para el enmarcado de
las inscripciones, como vemos en las fotos de las monedas nº 1 y
nº 2. El primer trazo es la circunferencia para la base de la
inscripción de la orla y el segundo, que es concéntrico con el
anterior, sirve de límite para las letras con prolongación
inferior también de la orla. Este segundo círculo encuadra la
leyenda central, el nombre del jefe de la ceca y el adorno
superior.
El punto centro de estas circunferencias también permanece
marcado en la moneda y ha servido además para el trazado de las
gráfilas exteriores.
En la IIA sólo se conserva el punto central para el trazado de
las gráfilas, no obstante nos permite estudiar mejor que en la
IA la técnica del grabado de las letras en el cuño, en ellas se
observa una superficie en diente de sierra producida por el
grabador al tallar el hueco de la letra con buril y martillo e ir
golpeando y avanzando siguiendo el trazo, este detalle se percibe
perfectamente en la ampliación del nombre de Hisam, en la II A
de la moneda nº 2.
Estos detalles nos indican que estas monedas fueron acuñadas con
los cuños recién grabados, los cuales estaban sin un alto grado
de acabado como si corriera prisa para terminarlos y ponerlos a
trabajar rápidamente, y también debido a su estado superficial
que no llegaron a circular y fueron guardadas hasta su hallazgo
posterior.