Santa María del Naranco
San Miguel de Lillo
La Foncalada
San Julián de los Prados
Santa María de Bendones
San Esteban de Sograndio
San Juan de Priorio
San Pedro de Nora
Santa Cristina de Lena
Santo Adriano de Tuñón
Santianes de Pravia
San Salvador de Valdediós
San Salvador de Priesca
Santiago de Gobiendes
San Salvador de Priesca recrea
también los prestigiosos modelos del Rey Casto. Por una
inscripción desaparecida se sabe que la iglesia fue
consagrada el año 921. Fundación tardía, el templo fue
edificado tras la muerte de Alfonso III en un paraje elevado
que, aun hoy, conserva sus caracteres marcadamente rurales.
De proporciones anchurosas, se advierten matices deudores de
Valdediós.
La silueta de Priesca en nada se diferencia del modelo
clásico asturiano. Su configuración escalonada al exterior,
transparenta ámbitos jerárquicos mediante soluciones ya
codificadas.
Basílica
de planta rectangular, consta de tres organismos netamente
diferenciados que se vertebran axialmente: nártex, cuerpo de
naves y cabecera. En el confín de
occidente, se dispone el núcleo de acceso al templo. De
composición tripartita, como es norma se otorga al espacio
central preeminencia en dimensiones y función, mientras las
cámaras adyacentes tienen una función meramente
subsidiaria. En este caso parece que fundamentalmente
estética. Los tres espacios, que se comunica entre sí, se
abren también a sus respectivas naves. En la actualidad,
sobre el umbral se localiza una tribuna de madera con ingreso
desde el lado de la Epístola.
Al acceder al cuerpo de laicos, sus sólidas proporciones,
cortas y anchas se hacen explícitas. La mirada se explaya
sobre las amplias superficies de las tres naves en que se
subdivide el organismo. De triple tramo, cubiertas con
madera, las naves están separadas por un sistema de
arquerías de ladrillo ligeramente ultrapasadas que descansan
sobre monolíticos pilares cuadrados -dos exentos y otros
tantos encastrados en el nártex y el santuario-, coronados
por sobrio capitelimposta.
Camino diáfano, la nave central, intensamente
iluminada por las parcelas de luz de un claristorio compuesto
de ventanas rectangulares -reconstruidas- es visual y
litúrgicamente privilegiada con respecto a las estancias
laterales. Sumidas en sombras, relegadas a condición
subsidiaria, las naves menores tan sólo permiten advertir
ciertas perspectivas oblicuas del presbiterio, ámbito
primordial que para el fiel situado en los márgenes
acrecienta su propiedad enigmática. Único espacio
abovedado, el organismo de cabecera reitera, en líneas
generales, el modelo acuñado en Santullano. Pero a
diferencia del templo palatino, las tres capillas de Priesca
se corresponden en anchura con las naves. Hacia ellas se
abren los ámbitos del polo oriental en arco de medio punto
sobre columnas entregas o pilastras de inspirado remate en el
caso de los absidiolos. Aún se pueden ver en las basas y
plintos de las columnas del santuario las hendiduras donde se
insertaban los juegos de canceles. (El Museo Arqueológico de
Oviedo custodia un precioso tablero del templo).
Sólo el ábside principal se desdobla en alzado para formar
la tradicional cámara oculta. Los niveles superpuestos se
transparentan al exterior a través de una articulación
normada: calle central delimitada por largos estribos,
hastiar rasgado por vano de doble hueco en arquillos de
herradura sobre pilar (único motivo de adscripción a la
etapa), correspondiente a la cámara supraabsidial y ventana
del santuario, adintelada, de elementos monolíticos
-tipología a la que se suman los vanos de las capillas
laterales-, con arco de descarga en ladrillo sobre el dintel.
Al interior, el
ábside mayor concentra la decoración plástica del
edificio. La superficie muraria va recorrida por arquerías
ciegas (tres en cada paño) apoyadas en columnas que, a
diferencia del imitado modelo ovetense, se realzan sobre un
zócalo también en los laterales norte y sur, donde alcanzan
el número de cuatro soportes. En el testero, la triple
arquería, uno de los hilos conductores más acertados de la
arquitectura asturiana, pone de relieve a manera de evocador
frontis de glorificación, el tramo central, al tiempo que
encuadra la entrada de luz. De factura más sencilla son las
angostas y alargadas capillas laterales. Un único arco ciego
apoyado en pilastras sobre zócalo, centra el testero y acoge
la ventana cerrada por celosía.
San Salvador de Priesca en su consciente evocación de
modelos prestigiosos destaca al valorar los interiores con
una decoración pintada de cuño palacial que en nada
desmerece de la ornamentación plástica de su fábrica.
Muestra de la fidelidad a las acreditadas soluciones de
Alfonso II, los frescos de Priesca, hoy prácticamente
perdidos, se esforzaban en adaptar la extensa secuencia de
núcleos temáticos aportados por la iglesia palatina de
Santullano.
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