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Santa María de Bendones San Esteban de Sograndio San Juan de Priorio San Pedro de Nora Santa Cristina de Lena Santo Adriano de Tuñón Santianes de Pravia San Salvador de Valdediós San Salvador de Priesca Santiago de Gobiendes
Situado en el concejo de Santo Adriano, a 23 kilómetros de Oviedo. Alfonso III el Magno, último rey de la monarquía astur, dedica la iglesia a los mártires Adriano (oficial romano) y a su esposa Natalia. Santo Adriano de Tuñón es declarado monumento nacional en Junio de 1931; años después (1949-1954), el templo será nuevamente renovado.
En el testero encontramos de nuevo el exterior de la cámara alta, que en esta ocasión nos muestra un ventanal ajimezado de dos huecos y columna central. La iluminación de la nave central se realiza mediante ventanas con celosías.
Al penetrar en Santo Adriano, nos encontramos ante la clásica concepción prerrománica asturiana de planta basilical, dividida en tres naves comunicadas entre sí por arcos de medio punto sobre pilares, que en este edificio no presentan imposta. Una techumbre de madera cubre las naves, a excepción de la tripartita cabecera rectangular, donde una bóveda de cañón hace esta función. La decoración del templo es muy limitada, destacando los motivos pictóricos de la capilla mayor, que en su muro este nos presenta la alegoría del Sol y la Luna. Debajo de las mismas, un friso de almenas de influencia mozárabe; sobre ambas, flores y roleos. Una cruz, semejante a la cruz de la Victoria, y restos del primitivo cancel de mármol completan los elementos decorativos de Santo Adriano de Tuñón. ![]()
A escasos metros de la iglesia de Santo Adriano, al otro lado de la carretera, hay un amplio aparcamiento y una entrada a la Senda del Oso. Y qué mejor que darse un buen paseo y conocer también otro hermoso entorno. La senda del Oso discurre a través de los concejos asturianos de Santo Adriano, Proaza, Teverga y Quirós, a apenas 20 minutos de Oviedo ** por carretera. Aprovecha la traza de un ferrocarril carbonero que durante casi un siglo acercó el mineral de Quirós y Teverga hasta Trubia, en el valle del Nalón. En estos concejos citados merodea el oso, -pocos- y sí abunda mucho el jabalí.
Para la calzada se ha empleado un conglomerado de piedra que se integra bien en el paisaje, y todas las zonas peligrosas aparecen acotadas con barandas de madera. La señalización mediante carteles metálicos es correcta, mientras que, al inicio de cada tramo, unos grandes paneles informan sobre el trazado, longitud, duración, lugares de avituallamiento y principales monumentos. Otro acierto ha sido prohibir la circulación de bicicletas a velocidades superiores a 15 kilómetros por hora.
Cuando estaba hilvanando estas líneas, pensaba lo siguiente : ¿ En cuántas ciudades del mundo pueden vanagloriarse de tener a una hora de automóvil, terrenos por donde deambula el oso, tenga sus cantaderos el urogallo, o viva el salmón en las aguas de sus ríos ?.
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